UD Sanse - Algeciras CF | Playoff de ascenso a Segunda Y el Mirador botó en Villanueva de la Serena

  • La afición algecirista marca el primer tanto de la goleada con un recibimiento atronador

Aficionados y jugadores del Algeciras celebran en Villanueva de la Serena.

Aficionados y jugadores del Algeciras celebran en Villanueva de la Serena. / Erasmo Fenoy

¡Qué bote, qué bote, qué bote el Mirador! Con este cántico tan antiguo que se pierde en el tiempo, la afición del Algeciras CF hizo retumbar los cimientos del Municipal Villanovense, un estadio que vibró por amplia mayoría con la victoria albirroja y la posterior clasificación para la final del playoff de ascenso a Segunda. El algecirismo marcó el primer tanto de la goleada con más de 600 gargantas que triplicaron el apoyo de la hinchada del Sanse, un afición cercana que supo encajar el revés con elegancia.

La avanzadilla de seguidores algeciristas que tomaron posiciones el pasado viernes por distintos puntos de la provincia de Badajoz se convirtió en un reguero continuo a partir de la madrugada. A primera hora del sábado, Villanueva de la Serena se tiñó de rojo y blanco con los fieles que se empezaban a acumular a las puertas del pabellón anexo al estadio, donde debían retirar la entrada reservada.

Las legiones algeciristas se adueñaron del pasillo por el que debían llegar los autobueses de los equipos. Con presencia de casi todas las peñas, allí estaban los Estibadores, Soy Algecirista, Los Guapitakitos y tantos otros muchos. Cantidad de caras conocidas, habituales de estos viajes solo aptos para locos. El algecirismo cantó y gritó su guerra, ese Shira que tanto sorprende a los extraños. Llegaron los hinchas del Sanse, el bus del rival y por fin el autocar de los pupilos de Salva Ballesta. Con un recibimiento atronador, con el capitán golpeando el cristal con el puño, así comenzó a ganar la eliminatoria el Algeciras.

Dentro del Municipal Villanovense, el algecirismo también fue mayoría absoluta, repartidos por las cuatro zonas del campo. El partido comenzó de maravilla con el tempranero gol de Llinares, después llegó el empate y tocó apretar los dientes. Quedaba lo mejor, una segunda parte de ensueño, arrolladora y con los hinchas haciendo el resto a partir del 1-3. ¡Qué bote, qué bote, qué bote el Mirador! Y tanto que botó

Los seguidores del Sanse, que brindaron una ovación a los suyos al final, se marcharon con la cabeza baja pero orgullosos de ceder ante un rival con ese empuje dentro y fuera del campo.

En el palco, la directiva que preside Nicolás Andión y el inversor Félix Sancho intercambiaban felicitaciones, con una sonrisa oculta bajo la mascarilla que los ojos no podían disimular. Los jugadores, los grandes protagonistas de esta gesta, empezaban a devorar el bocata sentados en el maletero del autocar. Sencillos hasta el último momento.

La caravana algecirista comenzó a poner rumbo de vuelta a casa con una mezcla de júbilo, de nostalgia por los que no están e incluso de incredulidad porque aún no se creen este sueño. Va a ser otra semana para disfrutar como niños chicos.

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