Algeciras CF

El Algeciras y los límites de la ambición

  • Los albirrojos hablan ya abiertamente de luchar por el ascenso

  • El empate del Clásico reaviva el hambre del vestuario

  • Salva Ballesta inculca una cultura ganadora en el Nuevo Mirador

Salva Ballesta recibe un dibujo de una joven aficionada el pasado domingo. Salva Ballesta recibe un dibujo de una joven aficionada el pasado domingo.

Salva Ballesta recibe un dibujo de una joven aficionada el pasado domingo. / Erasmo Fenoy

El Algeciras CF se ha acostumbrado a ganar. Ganar, ganar y volver a ganar, como decía el Sabio de Hortaleza. Por eso, quizás, el empate del pasado domingo en el Clásico ante la Balona pudo saber a poco. Y es que el algecirismo le ha cogido el gusto a eso de celebrar una victoria semana sí, semana también. Es el problema de estar cuajando una temporada tan sobresaliente, que un notable se queda corto.

La ambición de este Algeciras que comanda Salva Ballesta se transparentaba en las caras de los futbolistas tras el segundo empate del curso, después de seis triunfos consecutivos. El líder destacado sigue sin conocer la derrota esta temporada, pero quería más y, sobre todo, sintió que podía haber vencido al eterno rival. También podía haber caído, sobre todo cuando Armando fue expulsado y el equipo se lanzó arriba a las bravas. La confianza de los chicos de Ballesta en lo que hacen es ahora mismo como una fe ciega.

Este Algeciras ha cultivado en muy poco tiempo una cultura vencedora que crece desde la idea de competir: competir contra todo el mundo, en cualquier campo y ante cualquier adversidad. Con este mensaje aterrizó el aviador Ballesta hace ahora casi un año para afrontar una empresa muy distinta a la que hay ahora sobre la mesa. Con enero de 2021 recién inaugurado, el Algeciras ya habla abiertamente de luchar por el ascenso. ¿Pero de un ascenso o de dos? Hay está la trampa, aunque lo más sensato es pensar que el vestuario se refiere al primer desafío: asegurar un billete para la nueva categoría profesional. Del premio gordo ya se hablaría después si llegase el caso.

¿Dónde está el techo de este Algeciras? Es una pregunta recurrente entre los que siguen al día a día de esta plantilla. A un partido de finalizar la primera vuelta, el Algeciras se ha ganado el derecho a aspirar a todo. Los albirrojos, además, han librado un último mes especialmente accidentado con los dos aplazamientos por Covid, con todo lo que ha supuesto no competir durante dos semanas y trastocar el plan de trabajo y el de descanso. Pero parece que nada de eso importa ni molesta a un vestuario centrado y feliz.

El Algeciras está en disposición de empezar a echar cuentas para la segunda vuelta de esta primera fase. Cuentas con la cuarta plaza, ahora a siete puntos, la misma distancia que mantiene con el tercero. Pero  antes de hacer balance a la primera vuelta, los de Salva Ballesta tienen por delante un duelo fundamental ante el Atlético Sanluqueño, un rival que se ha aupado a la segunda plaza con 15 puntos, solo cinco por detrás de la cabeza. La oportunidad es inmejorable para asestar un golpe y mantener la brecha abierta con los perseguidores. La batalla en El Palmar de Sanlúcar, el domingo a las 12:00, se antoja durísima.

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