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Miriam Góngora, KO a los tópicos

  • La púgil linense, la primera mujer andaluza que alcanza el título de monitora de boxeo de la Federación, asegura que no se siente "inferior a los hombres"

Miriam Góngora golpea el saco durante un entrenamiento en el Club Sung Lara. Miriam Góngora golpea el saco durante un entrenamiento en el Club Sung Lara.

Miriam Góngora golpea el saco durante un entrenamiento en el Club Sung Lara. / jorge del águila

La linense Miriam Góngora Mora no entiende de tópicos ni de barreras. Hace un par de años se puso el cuadrilátero del Club Sung Lara por montera y emprendió el sacrificado camino que le ha llevado a convertirse en la única mujer andaluza que ha alcanzado el título de monitora de boxeo expedido por la Federación Española. "Yo no me siento ni inferior ni diferente a los hombres", subraya para defender el lugar que se ha ganado a pulso entre las doce cuerdas.

Miriam Góngora comenzó su formación en el colegio Inmaculada de La Línea, pasó por el Instituto Virgen de la Esperanza y acabó un curso de grado superior de Turismo, pero ese mundo no acabó de captarla, así que comenzó a compatibilizar su trabajo en comercios locales con duras sesiones de entrenamiento. Esta última tarea cada vez absorbía una mayor proporción de su tiempo, hasta que hace poco más de dos años, aconsejada por Manolo Lara -el alma mater del gimnasio Sung Lara- y desoyendo los consejos de quienes sostenían que ésa era una "tarea para hombres" decidió prepararse para superar los cursos de monitora.

Cuando le dije a mi madre lo que quería hacer se llevaba las manos a la cabeza"

"Cuando se lo dije a mi madre se llevó las manos a la cabeza", recuerda. "A ella no le gusta nada el boxeo, pero con el tiempo ha asumido lo que hago y cómo lo hago, no le queda otra".

La consecuencia de aquel valiente paso es que hoy puede alardear de ser la única mujer de Andalucía con ese título oficial y además de ejercer en un club en el que el número de chicas ha crecido a un rítmo de vértigo bajo el paraguas de su éxito.

"Es curioso, pero la gente me transmite que es algo muy especial, pero yo no tengo esa sensación", asegura Miriam Góngora. "Igual es porque yo soy una persona muy humilde, pero yo me siento una más entre mis compañeros, para nada alguien especial, pero es verdad que la gente me mira como a alguien diferente, como si yo tuviese más méritos, aunque yo no creo que sea así", recalca.

"Tampoco tuve la sensación de ser distinta durante el periodo de preparación", puntualiza. "Desde que llegué al gimnasio me acostumbré a entrenarme rodeada de chicos, así que cuando llegué a los cursos para mí no cambio gran cosa".

"Es verdad que al principio yo palpaba que me miraban con cierto recelo, pero eso duró un rato, todo el mundo me acogió muy bien e incluso muchos de mis compañeros me felicitaron por mi técnica", abunda.

"Siempre me gustó el deporte, así en general, pero el boxeo me llamaba especialmente la atención", explica. "Es cierto que cuando llegué al gimnasio era un poco reacia a pegarme y solo quería prepararme físicamente, pero poco a poco me fui enganchando y casi sin darme cuenta... aquí estoy".

La púgil linense centró todos sus esfuerzos en la formación y eso ha propiciado que aún no haya subido a un ring para pegarse, un objetivo al que no renuncia. "Durante todo este periodo me he volcado en conseguir el título de monitora, pero es algo que no descarto", reconoce la boxeadora. "A mí me gusta dominar todos los aspectos de la materia en la que estoy y más adelante es muy posible que lo haga".

"De todas formas mi objetivo ahora es que el mundo del boxeo me conozca por mi profesión y que los aspirantes a boxeadores quieran entrenarse conmigo, luego ya pensaré en otras cosas", desliza.

"La verdad es que en cuanto a técnica no existe un boxeo masculino y uno femenino, pero cuando se trata de combates ya aparecen algunas diferencias en el reglamento y también la fuerza de los chicos es generalmente superior", asume.

"Pero vaya que yo me entreno igual que un hombre e incluso a veces hasta más, igual que es cierto que algunos chicos, sobre en los ejercicios de contactos, se sienten incómodos entrenándose con una mujer", detalla.

Miriam Góngora es una firme defensora de que, a pesar de que existe una corriente contra su deporte, el boxeo no corre peligro de acabar desapareciendo. "Para nada, es más yo creo que últimamente se acepta un poco mejor, por mucho que durante algunos años la sociedad haya sido reacia a aceptar".

"El problema es que muchos de los que opinan no conocen el boxeo por dentro y se quedan con la cantinela de que es un deporte agresivo y la realidad es que la gente cuando se baja del ring no ve al rival como su enemigo, no hay rencor", argumenta. "Ojalá otros deportes aprendiesen de nuestros valores".

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