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Juan Enrique Díaz Canto, un apasionado del balón que se divorció del fútbol

  • El exdefensa de Museo, San Roque y Balona se alejó para siempre de los terrenos de juego tras su experiencia en el banquillo albinegro

Díaz Canto y Ángel Gavino, ayer a las puertas de El Cortijo de Guadacorte. Díaz Canto y Ángel Gavino, ayer a las puertas de El Cortijo de Guadacorte.

Díaz Canto y Ángel Gavino, ayer a las puertas de El Cortijo de Guadacorte.

El linense Juan Enrique Díaz Canto está apartado de la vida futbolística desde hace bastante más de una década. El tiempo que ha pasado desde que decidió dejar el mando de la Real Balompédica que compartía con José Antonio Rico Charlo. El desánimo que le dejó su paso por la Balona -en la que confiesa abiertamente que nunca se sintió "respaldado" por el entorno- le ha llevado a alejarse de los terrenos de juego hasta tal punto que casi es incapaz de acordarse cuándo vio su último partido en directo, a excepción de una reciente visita a Gibraltar que tuvo más de compromiso familiar que de interés por lo que podría ver sobre el césped.

Después de un paso por la cantera del Cádiz, el espigado exdefensa del añorado Club Deportivo Museo, del San Roque y de la propia Balona, llevó luego las riendas del conjunto albinegro y del Guadiaro, con el que logró una permanencia agónica a comienzos de los noventa que aún le hace esbozar una sonrisa no sólo por lo que supuso en su día a título personal y para la entidad, sino por la forma en que se consolidó en una última jornada que aún recuerdan los aficionados al fútbol de las botas negras.

"Entonces no había teléfonos móviles y aunque ganamos en Tarifa pensábamos que estábamos descendidos. Fue precisamente Rubén Almagro el que me dio la noticia de que el partido entre Algeciras y Pastores había acabado en empate cuando llegué a casa, ya en La Línea y salí corriendo para Guadiaro a celebrarlo", recuerda. "Aún tengo guardado aquel Europa Sur en el que se ven las fotos con los jugadores manteándome en plena calle".

"Muchas veces me pregunto con lo que a mí me gusta el fútbol y todo el sacrificio que hice en todos los apartados, cómo he podido llegar a este punto de desapego, pero una vez rompes con esto...", explica.

Díaz Canto entiende que el barcelonista Andrés Iniesta desprende los valores que le permiten ser considerado como un referente personal, pero desde su condición de docente en el colegio Atunara de La Línea es conocedor de que a los más jóvenes "los que le llaman la atención son Messi y Cristiano".

El exfutbolista -que fue compañero de estudios del otro contertulio, el delegado de la Junta en la comarca Ángel Gavino- se muestra muy crítico con la situación del Campo de Gibraltar. "Viendo lo que veo a diario entiendo que el Campo de Gibraltar está muy deteriorado, sobre todo en lo que se refiere a empleo y a ofertas para los más jóvenes", sostiene.

"En La Línea cada vez existen menos posibilidades para la gente joven que sale a estudiar y regresa con sus carreras, gente preparada que no encuentra empresas para trabajar", denuncia. "Está claro que habría que hacer algo".

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