Nadie | Crítica Papá, héroe de acción

Bob Odenkirk, de padre de familia a héroe de acción.

Bob Odenkirk, de padre de familia a héroe de acción.

Había dos películas posibles tras la sintética premisa inicial de esta Nadie que resiste en la cartelera protagonizada y producida por el popular actor de series Bob Odenkirk (Breaking Bad, Better call Saul), una premisa de padre de familia, casa suburbial, vida rutinaria y escasos estímulos interrumpida bruscamente por un asalto con robo: una, seguir el camino de la masculinidad y la paternidad vejadas y heridas e iniciar la remontada por la vía del orgullo; dos, convertir ese primer paso en un mero pretexto y trampa para lanzar la película a una escalada de acción paródica que convierte a nuestro tipo corriente, que por supuesto no era quien creíamos, en un superhombre enfrentado a la mismísima mafia rusa.

Como podrán imaginar, el guion de Derek Kolstad opta por este segundo camino y se deja en el tintero todo lo que de interesante o revelador podría haber tenido el primero, una remezcla de Un día de furia y Force majeur que se queda empero en una suerte de vídeo-juego de acción frenética, humor negro y tiro al ruso del que Odenkirk sale airoso como improbable héroe acrobático e indestructible. Esta segunda opción se evita también otras complejidades sobre la vida de clase media y el ascenso de cierta ideología trumpista para resolver sus asuntos sobre una endeble trama criminal y una progresión pirotécnico-coreográfica que hará las delicias del espectador expectante de ver al chapucero abogado de Walter White tan magro, fibroso y ejecutivo como el gimnasio y la dieta se lo han permitido.