patrimonio

Una ventana cerrada

  • La cueva de Atlanterra, usada habitualmente por turistas y visitantes para contemplar la puesta de sol, será protegida desde hoy con una reja

Las excelentes vistas que proporciona la subida a este pequeño abrigo de forma esférica han provocado algunos daños a la cueva. Las excelentes vistas que proporciona la subida a este pequeño abrigo de forma esférica han provocado algunos daños a la cueva.

Las excelentes vistas que proporciona la subida a este pequeño abrigo de forma esférica han provocado algunos daños a la cueva. / pedro gurriarán

La cueva de Atlanterra, ubicada en la urbanización del mismo nombre, pasará a estar protegida con una barrera física desde hoy. La empresa Yamur Arquitectura y Arqueología comienza el trabajo de protección de uno de los abrigos más importantes del arte rupestre del Campo de Gibraltar.

Los daños sufridos el pasado mes de mayo, cuando fue atacada por unos vándalos que marcaron con una piedra afilada parte de las representaciones de pinturas neolíticas, provocaron la voz de alarma de los colectivos defensores del patrimonio histórico y cultural de la comarca.

La inmobiliaria Atlanterra será la encargada de sufragar los 5.000€ de coste

La delegación territorial de Cultura conminó a la propiedad de los terrenos, la Inmobiliaria Atlanterra, a que ejecutara una obra para poder preservarla de la acción de quienes solo le producen graves perjuicios. El coste de la misma correrá a cargo de la empresa tal y como establecen las leyes de patrimonio de la comunidad autónoma andaluza.

Todo el proyecto, que se inició hace unos meses, ha sido supervisado por los responsables de Cultura con el objetivo de que cumpla las exigencias propias del abrigo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

"Le hemos dado muchas vueltas al proyecto hasta que hemos conseguido lo que se pretendía. Una de las principales peticiones que nos hicieron fue que la reja no estuviera anclada a la boca del abrigo, sino a la roca de alrededor. También nos exigieron que al abrirse la reja el abrigo no tuviera ningún obstáculo visual", explica Pedro Gurriarán, arquitecto de la empresa encargada de llevar a cabo la obra, valorada en torno a unos 5.000 euros.

Esta cueva llama la atención de turistas y visitantes en general por estar ubicada en una zona privilegiada desde la que se ve la puesta de sol sobre la costa de municipios como Barbate o Zahara. Además, tiene una historia muy particular que la ha convertido, a ojos de quienes la visitan, en un lugar místico a pesar de que es un abrigo muy pequeño de tan solo dos metros por dos.

"Parte de las representaciones que pueden verse allí hacen referencia a la pesca, e incluso hay motivos que se interpretan como orcas detrás de los atunes ya que éste era un lugar desde donde se controlaba la pesca", explicó Pedro Gurriarán.

Las continuas visitas al abrigo, al que se accede con tan solo saltar la valla de la propiedad, han ido provocando un progresivo deterioro de la cueva también conocida como cueva de las orcas. Su posición a 80 metros sobre el nivel del mar proporciona a los turistas unas inmejorables vistas para ver la caída del día.

Sin embargo, el relevante puesto que ocupa en el catálogo del arte prehistórico del sur de España ha obligado a la administración andaluza a protegerla de los múltiples actos vandálicos.

La cueva de Atlanterra, descubierta en 1975, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985. La Asociación para la Protección del Arte Sureño (APAS) alzó la voz ante la falta de cerramiento de la cueva y la progresiva urbanización de su entorno.

Según publicó el diario El País el pasado mes de mayo, la primera agresión se registró menos de 10 años después de recibir la declaración de interés cultural, tal como recogió el investigador Lothar Bergmann en una publicación de 2009. Entre 1992 y 1993 hubo pintadas y daños causados con un objeto punzante a unas representaciones pictóricas que van desde el Paleolítico hasta la Edad del Bronce.

La cueva dañada destaca por una superposición de periodos poco habitual. Las pinturas más antiguas datan del Paleolítico Superior (Magdaleniense). Las más recientes, de la Edad del Bronce. Pese a los ataques reiterados, aún hoy se aprecian pinturas de animales, signos y un calendario solar que coincidía con la llegada de los atunes.

La conservadora del Ayuntamiento de Tarifa, Beatriz Trillo, declaró al diario que tras el cerramiento se limpiarán y consolidarán las pinturas. El daño ocasionado "parece que es reversible, ya que las marcas están hechas con un material blando".

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