El portaviones nuclear ‘Gerald R. Ford’ cruza el Estrecho rumbo a Oriente Medio en plena escalada con Irán
El portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford, el mayor y más moderno de la Armada de Estados Unidos, ha cruzado este viernes el estrecho de Gibraltar rumbo al Mediterráneo, dentro de una rápida redistribución de su grupo de combate hacia Oriente Medio en el contexto de la creciente tensión entre Washington y Teherán. El tránsito del buque y de sus escoltas por una de las rutas marítimas más transitadas del mundo ha sido seguido por numerosos observadores navales del Estrecho y documentado en redes sociales y portales especializados.
Según fuentes del Pentágono citadas por la prensa estadounidense, el Gerald R. Ford ha abandonado el Caribe, donde había sido desviado a finales de 2025 para apoyar operaciones vinculadas a la crisis de Venezuela, y se dirige ahora a unirse al USS Abraham Lincoln como segundo grupo de portaaviones desplegado en las proximidades de Irán. La decisión implica prolongar durante varios meses una misión iniciada en junio del pasado año y retrasar su regreso a la base de Norfolk, subrayando el carácter excepcional del actual despliegue naval de Estados Unidos.
Un gigante en el Estrecho
El cruce del Gerald R. Ford refuerza el papel estratégico del Estrecho como paso obligado para los grandes movimientos navales entre el Atlántico y los teatros de operaciones del Mediterráneo oriental, el mar Rojo y el golfo Pérsico. No es la primera vez que este buque surca estas aguas: en noviembre de 2025 ya fue fotografiado navegando rumbo al Caribe en el marco de una misión contra el narcotráfico y las redes criminales.
La presencia de un navío de estas dimensiones —con más de 5.000 marinos a bordo cuando navega con su grupo de combate— no pasa desapercibida desde ambas orillas del Estrecho, donde aficionados al tráfico marítimo y observadores navales han seguido durante días su derrota hacia el este. Oficialmente, la Armada estadounidense destaca que el grupo de combate del Ford constituye una fuerza “flexible”, capaz de desplegarse con rapidez para disuadir a adversarios, tranquilizar a aliados y garantizar la libertad de navegación.
Dos portaaviones frente a Irán
Una vez completado el cruce, el Gerald R. Ford navega ya hacia el canal de Suez para incorporarse a la zona de responsabilidad del Mando Central (Centcom) y reforzar al Abraham Lincoln, operativo en aguas próximas a Irán desde enero. Diversos medios internacionales señalan que la presencia simultánea de ambos grupos permitirá mantener campañas aéreas sostenidas y reforzar la defensa de las rutas energéticas del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
Este refuerzo forma parte de un despliegue más amplio que incluye decenas de aviones cisterna, más de medio centenar de cazas adicionales y unidades de escolta —destructores, cruceros y submarinos— enviados recientemente a la región.
Trump sopesa un ataque limitado
El movimiento naval coincide con un endurecimiento del discurso en Washington. Este viernes, el presidente Donald Trump reconoció que está “considerando” un ataque militar limitado contra Irán para forzar un nuevo acuerdo sobre su programa nuclear. El mandatario situó en torno a diez días el plazo para decidir si autoriza una acción militar, advirtiendo de posibles consecuencias si Teherán no acepta sus condiciones.
Mientras continúan los contactos diplomáticos indirectos, la retórica también se ha intensificado desde Irán, donde el líder supremo, Alí Jamenei, ha asegurado que su país respondería con contundencia ante cualquier agresión. En este contexto, el paso del Gerald R. Ford por el Estrecho de Gibraltar se convierte en un símbolo visible, a escasos kilómetros del Campo de Gibraltar, de cómo la escalada entre Estados Unidos e Irán vuelve a proyectarse sobre las principales rutas marítimas que conectan Europa con Oriente Medio.
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