Tarifa y Algeciras, afectadas

La pesca del Estrecho pide un caladero independiente para sobrevivir

  • La falta del voraz, las bajas cuotas de atún y el alga parda mantienen a las flotas en una crisis permanente

  • La creación de una región pesquera propia se antoja como la única solución

Barcos de pesca en el Puerto de Tarifa. Barcos de pesca en el Puerto de Tarifa.

Barcos de pesca en el Puerto de Tarifa. / E.S.

La desaparición del voraz, las bajas cuotas de atún y la invasión del alga parda mantienen sometidos desde años a los pescadores de Tarifa y Algeciras a un castigo que parece no tener fin. Los dos puertos, que fueron hace años los más importantes del sur de Europa, caminan hacia un futuro incierto que parece complicarles la subsistencia. Pero es medio de este oscuro panorama creen haber dado con una solución que salvaría a la pesca de la zona de la extinción definitiva. Se trata de la creación de una región pesquera del Estrecho, al margen de la Atlántica y la Mediterránea, lo que les otorgaría la independencia suficiente para desarrollar los planes de recuperación de las especies y obtener la cuota del atún sin ser víctima de agravios comparativos.

"Nosotros no pescamos en el Mediterráneo, ni en el Atlántico, pescamos en el Estrecho de Gibraltar", explica Manuel Suárez, patrón mayor de la Cofradía de Tarifa que le explicó hace unos días esta idea en persona al nuevo director general de Pesca de la Junta de Andalucía, el barbateño José Manuel Martínez Malia, que le mostró su apoyo. 

El patrón mayor de Tarifa recibe el apoyo del director general de Pesca de la Junta

Los pescadores del Estrecho tienen licencia del Mediterráneo, pero dentro del censo del voraz entran la región Atlántica. "El Ministerio lo sabe y está por la labor totalmente porque es consciente de que estamos en una zona muy especial que está teniendo muchos problemas. No es normal que cada uno tenga su cuota y el Estrecho no, cuando es una zona de pesca. Estamos ahí. Lo más lejos que vamos es a la punta de Guadalmesí, ni siquiera a la Bahía de Algeciras. de la Isla de Tarifa para Conil, tampoco podemos ir. Estamos en el Estrecho y queremos que se nos reconozca como un caladero propio", subraya Suárez.

El patrón mayor entiende que la creación de una región pesquera del Estrecho no sería completa sin acuerdo con marruecos. "Tenemos los mismos artes de pesca, los mismos barcos, la misma zona horaria, estamos juntos en esto", añade. 

Suárez trasladó al director general Pesca "la incertidumbre" que vive la flota de Tarifa, con 44 barcos que suponen unas 200 familias, y que es similar a la de Algeciras, donde sobreviven una veintena de embarcaciones. "El voraz", explica el patrón mayor  "ha experimentado una disminución muy considerable". "Es cierto que ha habido sobreexplotación. Hace ocho o nueve años a Marruecos le anularon la pesquería de la red de deriva y todos esos barcos se fueron al Estrecho a pescar besugos. Se multiplicaron por diez. Es increíble que hasta ahora no se haya hecho un plan de gestión de una especie autóctona. Es una pena de llegar a este límite", manifestó.

"Nosotros tuvimos dos paradas biológicas que fueron pagadas, pero el resto, hasta el 2014, se hizo por sentido común de la flota, por cuidar el caladero, pero nos dimos cuenta de que Marruecos seguía pescando. Estábamos haciendo el tonto", apostilló.

Suárez explica que la flota tarifeña fue "discriminada" con una cuota de atún bajísima con el argumento de que, cuando terminara el plan de recuperación, el año pasado, saldría beneficiada porque los del Estrecho son barcos pequeños. "Se ha demostrado que era mentira.El Puerto de Tarifa fue el más importante del sur de Europa y de España y ahora estamos como estamos porque tenemos incluso menos cuota que en 2008", manifiesta. La de Tarifa es una flota voracera que se aferró al atún para sobrevivir en los meses de menos pesca del besugo. "Nos dieron una miseria, una cuota ridícula", apostilla Suárez. Según un cuadro del porcentaje por flota de este mes de julio, la flota de cebo vivo del cantábrico tiene el 22,26% de la cuota; la de palangreros, el 14,15%; la de cerco del Meidterráneo, un 29% y las almadrabas, un 27%. Pues bien, la flota de cañas y línea de manos del Estrecho, así como las artesanales, tienen solo un 6,75% y un 0,9%. "Vemos claramente la discriminación de nuestros barcos. Canarias empezó con 30 toneladas y hoy en día tiene 500, cuando nuestra flota del grupo H no pasa de las 50. Las otras zonas tienen diferentes alternativas de pesca y eso propicia que se cedan cuotas, lo que supone la mayor injusticia de la gestión del atún rojo. Mientras hay quien cede su parte y se va a pescar otra especie, nosotros no tenemos ni plan B ni cuota suficiente", declara. 

La anterior directora general de Pesca ofreció la posibilidad de un cambio temporal, para que pescaran pulpo y cerco (Tarifa tiene los enseres para el uso de debo vivo del atún rojo) pero de esta opción nunca más se supo. También siguen esperando los pescadores del Estrecho la ayuda que les concedió el Gobierno por la disminución del voraz, así como la búsqueda de fondos europeos que permita cambiar los barcos de madera a fibra, lo que repercutiría en la seguridad de los marineros.               

El patrón mayor de Tarifa explicó también al director general de Pesca de la Junta la necesidad de establecer una zona conjunta de dos millas entre Marruecos y España para evitar que el centro de seguimiento de buques de Madrid les aperciba cuando, por las corrientes, se salen de las aguas españolas en plena pesca. 

  

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