Nuevo temporal
Ingrid apunta al Estrecho

Un paseo sobre la desembocadura del río de la Miel de Algeciras: 'Take a walk on the past side'

El territorio y sus signos

El paseo recupera un espacio histórico, conecta la ciudad fragmentada, integra memoria colectiva y activa usos públicos desde una materialidad contemporánea

El proyecto articula operaciones espaciales y funcionales, elimina barreras viarias, genera ámbitos peatonales, ordena vegetación e incorpora arquitectura pública interpretativa significativa

¿Qué hace una arquitectura como tú en un territorio como este? El patrimonio moderno que el Campo de Gibraltar no mira

Una vista general del paseo del río de la Miel en Algeciras. / Erasmo Fenoy

"Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde"

('Las ciudades invisibles'. Italo Calvino)

La antigua desembocadura del río de la Miel de Algeciras es desde hace quince años un paseo urbano que fue proyectado por el arquitecto José Carlos Mariñas, ganador del concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento de la ciudad para la reurbanización y reordenación del lugar. El enclave tiene una superficie cercana a las 2 hectáreas.

Un paseo que recupera para el uso público un espacio estratégico de la ciudad, por su posición y su relevancia histórica, pero que estaba desconectado de ella. Un doble viario perimetral fracturaba el área y la convertía en una isla incomunicada, infrautilizada como aparcamiento de coches y solar de edificaciones en mal estado.

La ordenación del ámbito para su vertebración urbana y la apropiación ciudadana se llevó a cabo mediante dos operaciones. Una de tipo espacial y otra funcional.

En base a la primera se eliminó el carácter insular del ámbito. Se logró anulando de uno de sus laterales el viario y conquistando su superficie para la ordenación, conformándose así un amplio espacio peatonal que, además de reparar la fragmentación inicial, posibilitaba la continuidad urbana. Además, quedaban integrados en ese espacio los edificios existentes junto a los viarios suprimidos, de carácter público muchos de ellos, como el Cubo de la Música o el Consulado de Marruecos. Asimismo, se demolieron las edificaciones ruinosas y se extendió el ámbito de la actuación sobre los terrenos que aquellas ocupaban.

Dos personas descansan en los bancos del río de la Miel. / Erasmo Fenoy

En base a la segunda se caracterizó y activó el espacio obtenido desde dispositivos de utilización colectiva, creando distintos ámbitos ajardinados que ordenan y articulan el flujo peatonal, al tiempo que generan distintas zonas para el descanso. También se construyó en el espacio un edificio de uso público como soporte interpretativo del enclave de la actuación.

Vista general del paseo, en 2011. / Fernando Alda Arquitectura

Pero más allá de conectar físicamente la ciudad, dando continuidad a pasos y usos, el paseo del río de la Miel conecta con la memoria histórica del lugar, dando continuidad al pasado y presente. Aludiendo, citando, en clave contemporánea hitos o usos relevantes que tuvieron lugar en el espacio ordenado o en sus cercanías como la fundación del asentamiento islámico o el aprovechamiento del río como puerto fluvial. Esta reivindicación de la memoria como sustrato proyectual con el que reintegrar la ordenación en el paisaje urbano e histórico de Algeciras se confió a unos pocos elementos bien diseñados y acordados entre sí: pavimento, mobiliario y elementos urbanos, vegetación y arquitectura.

El pavimento, el elemento que determina los límites espaciales del espacio público, el tablero de juego de la actuación, se resolvió con piezas de granito de una misma tonalidad. De esta lámina monolítica, uniforme, como si de una versión actual del cauce del antiguo río se tratase, emergen los distintos elementos que dan contenido y función al espacio. Varados sobre ella. Dispuestos como acontecimientos. Episodios individuales que irrumpen pautadamente al transitar por el espacio. La pavimentación no se circunscribió al espacio central de la ordenación, sino que se extendió fuera de él, como meandros de la actuación, para integrar en su mismo discurso urbano otros ámbitos o edificios adyacentes. Para hacerlos suyos. Para vararlos también a él. Como el edificio Pérez Villalta.

En cuanto a mobiliario urbano, destaca el empleo de bancos como patrones con los que generar distintos ámbitos en el espacio recurriendo a su repetición modular o al trazado de composiciones orgánicas, fluidas. Estos bancos se construyeron con bloques de granito que resolvían el contacto con el pavimento mediante láminas de acero corten perforado, rasgando la continuidad entre el granito de uno y otro elemento. Dotando a los bancos de la apariencia de quedar suspendidos, flotando, sobre el pavimento. Esas mismas láminas de acero corten perforado, según distintos diámetros, se emplearon para construir las columnas de alumbrado del espacio cuyos brazos de iluminación adoptaron alturas y orientaciones distintas en los fustes, procurando una composición espacial dinámica que huía de la previsibilidad de la repetición. Más allá de lo estrictamente funcional, estas columnas desempeñan un rol icónico como tótems que, con un diseño figurativo de la huella islámica del lugar, referencian y balizan visualmente el espacio allende sus límites.

Detalle de las farolas del paseo del río de la Miel, en acero corten. / Erasmo Fenoy

La vegetación se empleó para facilitar la comprensión de la vocación de uso de los espacios generados. Así, se dispusieron jardines que se adaptaban a los ambientes creados por los bancos al tiempo que los enfatizaban, se crearon zonas de palmerales, aludiendo al jardín árabe, para acompañar el tránsito, y se configuraron zonas de arbolado de gran porte para generar sombras para el descanso. Todo ello en una relación estudiada en cuanto a ritmo y alineación tanto en planta, entre bancos y jardines, como en sección, entre palmeras y columnas de iluminación.

Vegetación y bancos en el paseo. / Erasmo Fenoy

El concurso de la arquitectura en el espacio se plasmó en la construcción de un equipamiento con el que difundir la importancia histórica en la conformación de la ciudad del río de la Miel, canalizado y soterrado hace ahora 50 años. Un Centro de Interpretación que viene usándose actualmente como Oficina de Turismo. Este edificio exento interpretaba no solo en su contenido la memoria del lugar, sino que también lo hacía en su forma. Sugiriendo la de las barcas que una vez poblaron el río de la Miel. A nivel constructivo el edificio se resolvió con un gran zócalo de granito que lo anclaba al pavimento, del mismo material. Lo que refuerza la reminiscencia náutica, al vincularse materialmente el edificio-barca con el pavimento-cauce. La coronación del edificio y uno de sus vértices, la proa de la figurada barca, se recubrieron con acero corten. Además de este edificio se dispusieron en el espacio otras construcciones menores, como quioscos, resueltas igualmente con acero corten, manteniéndose con ello el discurso material en la edificación.

Boceto del autor sobre el paseo del río de la Miel, en Algeciras. / José Ramón Rodríguez

Como puede comprobarse, los principales elementos empleados en la materialización del espacio son el granito y el acero corten. El primero, un material pétreo, geológico, remite a una concepción clásica, histórica, en la construcción. El segundo, un material industrial, químico, remite a una concepción novedosa, ahistórica, en la construcción. No es de extrañar el uso predominante de ambos y su notable conjunción para invocar lo antiguo desde lo nuevo. Para construir la memoria del enclave datando el momento de la intervención.

Viandantes en el paseo del río de la Miel. / Erasmo Fenoy

En definitiva, el paseo sobre la antigua desembocadura del río de la Miel constituye una inteligente reapropiación de un sector urbano degradado para su redefinición como un espacio público que lee, interpreta e integra pasado y presente en clave contemporánea. Sin recurrir a reproducciones miméticas y anacrónicas del repertorio histórico. Construyendo en el territorio un signo urbano desde el fortalecimiento de la identidad histórica del lugar y a través del sentido de utilización de lo público. Donde todo se confía a un depurado y acertado diseño. Solo los pasos se dejan al azar.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último