Campo de Gibraltar

Los extrabajadores de Algesa en huelga de hambre superan las 3.000 firmas de apoyo

  • La concentración, a la que acuden un centenar de personas, se interrumpe para permitir una boda

Un cartel que señala el sexto día de huelga de hambre, durante la concentración de ayer. Un cartel que señala el sexto día de huelga de hambre, durante la concentración de ayer.

Un cartel que señala el sexto día de huelga de hambre, durante la concentración de ayer. / jorge del águila

Un centenar de personas mostraron su respaldo ayer en la Plaza Alta de Algeciras a los ocho extrabajadores y tres empleados actuales de la empresa municipal de limpieza (Algesa) que se mantienen en huelga de hambre desde hace siete días para exigir que se mantengan sus puestos de trabajo. Los trabajadores afirman que el Ayuntamiento se ha comprometido durante el fin de semana a analizar sus casos y darles una contestación mañana.

Estas once personas se encuentran desde el lunes sin comer, pasan el día en la Plaza Alta y las noches la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, donde el párroco jesús Casado les ha dejado una habitación para dormir. Lo hacen en protesta por el resultado de un concurso de méritos celebrado recientemente que consideran irregular, mientras que el Ayuntamiento defiende el proceso como correcto. A resultas de este concurso, ocho de los manifestantes han perdido su empleo y a tres se les ha reducido la jornada laboral.

La concentración se desarrolló al mediodía en la plaza, a donde acudieron ciudadanos a título particular, familiares y un importante número de estibadores del Puerto de Algeciras. Los asistentes concluyeron al grito de "ni un paso atrás" y con aplausos para trasladar su apoyo a los trabajadores de Algesa.

La anécdota de la jornada se produjo cuando la iglesia tuvo que ser utilizada para una boda. Por primera vez desde el lunes, los trabajadores de Algesa retiraron sus pancartas y las sillas y la mesa que utilizan para recoger firmas (por cierto, ayer superaron las 3.000) y retrocedieron hacia un lado de la Plaza Alta para no entorpeceder la llegada de los invitados. Curiosamente muchos de ellos les dieron la rúbrica de apoyo cuando terminó la eremonia.

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