Campo de Gibraltar

Las elecciones a diputado de 1898

  • Bajo la sombra del desastre nacional, se disputaron el escaño del distrito de Algeciras Meulener, del partido monárquico, y Ojeda, del republicano. Ganó el segundo tras unos sospechosos resultados en San Roque

Estamos en periodo electoral. El pasado día 2 comenzó "oficialmente" la campaña política que culminará con el referéndum de hoy día 20 de noviembre. En estas elecciones, dos candidaturas se destacan muy claramente sobre las demás. Dos modos diferentes de entender la política exponen sus buenos propósitos ante el electorado, para que éste como soberano supremo del poder, elija quién ha de representarle durante los próximos cuatro años. Este es el planteamiento actual, pero…..¿es realmente nuevo este enfrentamiento dual por el poder?. Pues parece ser que no, y la historia local y comarcal nos lo demuestran.

Durante la primavera de 1898, y bajo la sombra del desastre nacional que supuso la pérdida de las últimas colonias, se desarrolló la elección de representantes para el Congreso de Diputados. Por el distrito electoral de Algeciras, que por aquel entonces se constituía con los municipios de: Algeciras, San Roque, Los Barrios, La Línea de la Concepción, Castellar y Ceuta, se presentaron dos fuerzas políticas con gran influencia en la zona. Por un lado, el llamado partido liberal monárquico, cuya candidatura ostentaba D. Antonio Meulener, situándose frente a esta opción el llamado partido republicano, cuyo candidato era D. Luis Ojeda. Ambos políticos llegaban a la recta final del plebiscito, tras una dura pugna, como muy bien expresaba un conocido periódico sevillano en sus páginas: "Elecciones. Hay armada gran marejada en el distrito de Algeciras con motivo de los muchos aspirantes que la han salido a su representación. Tres ministeriales y un republicano son los pretendientes hasta ahora, de los que parece tener más probabilidad D. Antonio Meulener, por ser natural del distrito. Otro de los aspirantes, es D. Carlos Larios establecido en Gibraltar. D. Luis Ojeda que como republicano ha luchado otras veces en el mismo distrito, se presenta nuevamente, contando con el apoyo de sus correligionarios de Algeciras y de todo el Campo de Gibraltar. Del otro aspirante, nada se habla por ser poco o nada conocido en el distrito. De todos modos, la lucha ha de ser reñida, pues los electores no están dispuestos a admitir imposiciones".

Sobre los tres candidatos a la única acta de representación, un popular medio de la zona recogía lo que sigue: "Unos dicen que el Sr. Larios, es el preferido o como quién dice, el ojito derecho del Sr. Moret. Otros que al Sr. Meulener lo patrocina vehementemente el Sr. Ministro de la Guerra (si es que este señor puede tener vehemencias), y otros los que se las dan de avisados, que es el Sr. Ojeda el que cuenta con la benevolencia del gobierno". Siguiendo la noticia, ésta prosigue: "Lo raro del caso está en que los periódicos de La Línea y el órgano de los liberales en ésta, se entretienen en encomiar y discutir los méritos de sus respectivos patrocinados, los señores Larios y Meulener, sin que por lo visto lleguen a entenderse y sin comprender que de este desacuerdo, ha de resultar el triunfo de su verdadero adversario (en clara referencia al republicano Luis Ojeda)".

Días posteriores, la prensa comarcal informó sobre el abandono de uno de los candidatos, en los siguientes términos: "Ahora se nos dice, que abandona el Sr. Larios sus pretensiones, y que lucharan solamente los señores Meulener y Ojeda, con la misma neutralidad por parte del gobierno".

Sobre el desarrollo de aquellas decimonónicas elecciones, según la documentación consultada, se puede añadir que se fundamentaban en acalorados meeting, que en el caso de los republicanos algecireños, se llevaban a efecto en el teatro denominado Variedades situado en el popular paseo de Cristina. Utilizando el partido liberal monárquico el llamado teatro Imperial, situado en la calle Ancha, esquina con la calle Rocha.

También sobre la necesaria infraestructura, la investigación realizada sobre el municipio de Algeciras nos informa de que ocho eran los colegios electorales en los que se dividía la población, contando cada uno de ellos, con el nombramiento de la figura del presidente y de su suplente, siendo los que siguen para aquellas elecciones : "1º Mesa: Casa Capitular. Presidente, D. José Rodríguez. Suplente, D. Francisco Trigueros; 2ª Mesa: Colegio Ntra. Señora de La Palma. Presidente, D. Manuel Sangüineti. Suplente, D. Augusto Almagro; 3ª Mesa: Posito Público (C/ Prim.). Presidente, D. Juan Guadalupe. Suplente, D. Juan Jiménez; 4ª Mesa: Casilla Almotacén (Mercado). Presidente, D. Bartolomé Oliva. Suplente, D. Enrique Alcoba; 5ª Mesa: Hospital Civil. Presidente, D. Antonio Bonany. Suplente, D. Vicente Gamboa; 6ª Mesa: Calle Laberinto, núm. 5 (centro bajo). Presidente, Félix Flores. Suplente, D. Andrés Benítez; 7ª Mesa: Calle Jerez, núm. 30 (centro alto): Presidente, Francisco Coterillo. Suplente, D. Miguel Puyol. Y 8ª Mesa: Calle Sevilla, núm. 28. Presidente, Eduardo Piné. Suplente, D. Sebastián Gamba".

El ayuntamiento de la ciudad, previamente había emitido un bando, en el que informaba de lo siguiente: "Esta Alcaldía hace saber, que en cumplimiento de lo mandado en el artículo 12 de la Ley Electoral de 26 de Junio de 1890, quedan expuestas al público las listas electorales que el mismo previene. Al mismo tiempo se hace saber para conocimiento de los interesados, que el día 20 del corriente, desde las 8 de la mañana, hasta las 3 de la tarde, se hallará reunida en la sala de sesiones de este Ayuntamiento, la Junta Municipal del Censo, ante la cual todo vecino podrá presentar, por escrito o de palabra, las reclamaciones que estime conveniente referente al derecho de Sufragio, las cuales han de venir acompañadas de los documentos justificativos".

Sobre el desarrollo y resultado final del plebiscito, según la investigación realizada, éste no estuvo exento de acusaciones de uno y otro lado. Algunos medios, sobre este particular, indicaron lo siguiente: "Elecciones de Diputados. Las verificadas en domingo anterior en esta provincia, han sido sumamente tranquilas en la mayor parte de los distritos, excepto en los de Jerez y Algeciras, que han tenido el triste privilegio de atraer la expectación pública […], estas elecciones han sido de las que dejan una impresión desfavorable acerca de la sinceridad electoral y de lo que debe esperar este desgraciado país del sufragio universal, tan preconizado por los liberales".

En definitiva, el resultado del escrutinio general fue el siguiente, Meulener: 3.682 votos y Ojeda: 4.789 votos. Los votos sacados por Antonio Meulener por municipios, fueron los siguientes: Algeciras 1.014; San Roque 0; Ceuta 609; La Línea de la Concepción 1.674; Los Barrios 360 y Castellar 25 votos. Los votos obtenidos por Luis Ojeda, distribuidos por municipios fueron los siguientes: Algeciras: 341; San Roque 2.744; Ceuta 399; La Línea de la Concepción 998; Los Barrios 596 y Castellar 111 votos. La diferencia, a favor del candidato republicano, la marcaría el nada monárquico y sí muy republicano municipio de San Roque de finales del siglo XIX.

Sobre el voto en San Roque, la prensa realizó el siguiente análisis: "Y San Roque, coronó la obra de sinceridad y disciplina política, asignando al Sr. Ojeda todo el censo, sin un voto siquiera para el candidato ministerial. De los dos mil y pico de electores que tiene San Roque han votado a favor del Sr. Ojeda 2.344, sin que ni el Alcalde por S. M., ni el Presidente del Comité Liberal, ni los empleados públicos que hay en dicha población, hayan podido llevar ni un solo voto para el candidato del Gobierno".

Muy diferente fue la valoración del triunfo republicano que se hizo en la ciudad de Algeciras. "En Algeciras donde hasta la hora del escrutinio se verificó la elección con el orden que es proverbial en ella, y a pesar de la incesante lluvia que nos agobió durante todo el día, obtuvo el Sr. Meulener 1.014 votos, contra 341 obtenidos por el Sr. Ojeda. El triunfo de los elementos monárquicos, no puede ser más evidente y si en los demás pueblos del distrito se hubieran unido los mismos elementos, y la elección se hubiera realmente verificado hubiese sido seguro el triunfo del candidato del Gobierno". Sin duda este medio de comunicación, deja entrever una importante relajación en el control del plebiscito, que redundaría favorablemente en el triunfo del candidato republicano. Sea o no cierto, llama la atención el caso de San Roque, en el que -según el resultado de las urnas-, ni los miembros de su partido votaron al candidato monárquico.

La presentación de las actas ante la autoridad judicial, tampoco estuvo exenta de la polémica: "A última hora y por si algunos presidentes de mesa negaron o no el certificado de la elección, hubo en esta cuestión incidencias en diferentes colegios, donde en tres de ellos parece que el Sr. Ojeda se apoderó de las actas, por cuya causa el Juzgado de Instrucción, entiende en el asunto. El jueves y en acto de escrutinio presidido por el Magistrado señor D. Francisco Pascual, hizo entrega el señor Ojeda de las actas a que nos referimos, después de consignar algunas protestas. También el señor Meulener, hizo consignar otras y aún cuando fue proclamado Diputado el señor Ojeda, es indudable que su acta será de las que darán que hablar en el Congreso".

Tras la derrota, Meulener recogió públicamente todo tipo de ánimos. Siendo de los más destacados, los que recibió por parte de su amigo José Román, a través de la prensa local con frases tales, como: "No olvide V. que Algeciras le ha votado y Algeciras le quiere".

¿Y el electorado, qué opinaba de todo lo acontecido?. La realidad del pueblo estaba muy alejada de las luchas políticas y aún más de una institución como el Congreso con el que en nada se identificaba, dada la lejanía y la despreocupación de éste por esta comarca. Las preocupaciones del pueblo estaban en la marcha obligada de sus hijos a Cuba (donde la bala de un yankee, el machete de un rebelde o una de tantas enfermedades tropicales, podrían sesgar sus vidas), y la búsqueda diaria de un sustento, cada vez más difícil de encontrar. Por eso un conocido columnista de la comarca, titulaba su columna, como ¡Cosas de políticos!, en clara referencia a las elecciones de aquel lejano 1898.

Más de un siglo después, estamos nuevamente ante un pulso político entre dos grandes fuerzas, y desgraciadamente, la comarca padece problemas sociales muy parecidos; seguimos preocupados por el futuro de nuestra juventud, y el hallazgo de un empleo se hace una cuestión imposible, amén del tradicional olvido institucional. Por ello, esperemos que el resultado de hoy se traduzca en un cambio de ruta hacia un horizonte de esperanzas tan necesitado por la ciudadanía, y al rememorar las promesas dadas por los políticos actuales para captar nuestros votos, no tengamos que recordar la expresión "¡Cosas de políticos!", de aquel gacetillero decimonónico.

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