El diluvio ahoga al campo: los ganaderos del Campo de Gibraltar luchan por salvar a sus animales

Los daños por los temporales llevan al límite a las 300 ganaderías de la comarca, que piden auxilio en forma de ayudas directas: "Muchos han muerto"

La Junta y el Gobierno hacen balance de los daños y se comprometen a actuar rápido

Las fotografías de la ganadería de Luis Benítez en Tarifa

Ganadería en Tarifa

Aquel día de temporal, el río se llevó a dos terneros en pleno diluvio. Cuando llegaron a ellos se habían ahogado. Nadie pudo hacer nada. Otros dos se murieron poco después. Luis Benítez lo cuenta triste, cansado de luchar contra las borrascas, semana tras semana, de lunes a domingo, para salvar a sus animales en un campo en Tarifa. Y preocupado por las consecuencias que las lluvias torrenciales tendrán todavía para ellos. "Algunos de los que han sobrevivido no habían visto el sol hasta ahora", relata este tarifeño, propietario de una de las 300 explotaciones ganaderas que existen en el Campo de Gibraltar y que están al límite por culpa de Leonardo, Marta, Oriana, Nils y los demás. Para sortear la ruina que le acecha, el sector pide a las administraciones ayudas directas (y un proceso ágil y simplificado para solicitarlas) que le permita, por ejemplo, despejar los caminos rurales ahora impracticables para poder atender a las vacas antes de que sea demasiado tarde.

Luis Benítez, con sus terneros llenos de barro.
Luis Benítez, con sus terneros llenos de barro. / Andrés Carrasco

La cadena de temporales de lluvia y viento han puesto a los ganaderos de toda la comarca (no son pocos, la ganadería bovina campogibraltareña es la segunda más numerosa de Andalucía, tras la del Valle de los Pedroches) en una situación límite. Está en peligro tanto el bienestar de los animales como la economía de estas explotaciones en extensivo, un sistema de producción en el que las vacas, las ovejas, las cabras o los cerdos se crían en grandes extensiones de terreno, aprovechando los recursos naturales disponibles, como pastos, agua y sombra, en lugar de depender de instalaciones cerradas o alimentación concentrada. Y ahí está una de las claves, con el campo destrozado, no pueden descansar, a sus cuidadores le resulta muy complejo llegar hasta ellos para ayudarlos cuando están enfermos o cuando tienen un accidente. También para darles suplementos alimenticios, muy necesarios puesto que todavía no hay hierba suficiente en el campo para mantenerlos.

Luis Benítez, ganadero de Tarifa, es uno de los muchos que lo está sufriendo, de Algeciras a Jimena, pasando por Los Barrios, Tarifa, Castellar o San Roque. Las riadas han alterado la vida de su ganado y los ganaderos lo están pasando "muy mal”, comenta Benítez. El problema no se limita a los animales que han muerto, que también. La mayor parte del ganado sufre debido al exceso de agua y lodo en el terreno. “Están muy incómodos. Llevan muchos días sin poder andar bien porque las pezuñas se les han reblandecido por tanta agua. Buscan tierra para tumbarse, pero están agotados”, explica.

Benítez describe la dificultad de alimentar al ganado en estas condiciones: “Cuando tienen que entrar a comer en un sitio duro, no quieren ni acercarse al pienso. Hay que traerlos uno a uno para que coman, porque si no, no comen”. A la pregunta de por qué los animales rehúsan el terreno duro, responde con claridad: “Porque les duelen las pezuñas. Las tienen blandas de tanto tiempo en agua, no pueden andar”.

Luis Benítez y su hijo Luis.
Luis Benítez y su hijo Luis. / Andrés Carrasco

La situación es especialmente grave para las hembras que están en zonas más afectadas por el agua: “Aquí donde tengo las hembras, las que están peor, hay tanta agua que les llega hasta acá. Para darles de comer, tengo que meterlas en un sitio con piedras y más duro, y cuando llegan, no pueden andar. Sufren mucho. Es como ponerse unos zapatos pequeños durante horas”.

El ganadero advierte que estas condiciones extremas no solo generan sufrimiento animal, sino que también acarrean pérdidas económicas: “Llevamos tres meses muy difíciles y en los últimos dos meses hemos perdido cuatro terneros. Algunos animales nunca han visto el sol desde que nacieron y se han debilitado. A veces comen, pero la comida no les hace efecto, no les luce”, asegura.

Luis Benítez subraya que la ganadería extensiva en el Campo de Gibraltar depende en gran medida de la naturaleza y que, frente a las lluvias persistentes, mantener a los animales con vida y en condiciones dignas se ha vuelto casi imposible. “Sacar adelante los animales es muy difícil. No es solo hambre, es el dolor que sufren por no poder andar ni comer bien. Esto va a tardar meses en recuperarse”, apostilla.

El testimonio de Benítez refleja una realidad que afecta a muchos ganaderos de la comarca: la combinación de lluvias intensas, terrenos encharcados y animales con pezuñas dañadas ha convertido la rutina de alimentar y cuidar al ganado en una lucha diaria por la supervivencia.

Los seguros agrarios, claves

Los seguros agrarios se han constituido en una herramienta clave para los ganaderos andaluces, especialmente ante el aumento de los costes de producción —como piensos, energía y servicios— y la creciente frecuencia de fenómenos climáticos extremos que elevan el riesgo de pérdidas económicas. Así lo cree Juan Rebolledo, de Agropeco, que recuerda que antes los seguros suponían un coste demasiado elevado por los precios bajísimos que había, pero de tres años hasta ahora, se han duplicado. Los ganaderos, opina, "tienen que valorarlo". Las ayudas públicas, tanto estatales como autonómicas, han reforzado la contratación y el acceso a estas pólizas, reduciendo la carga económica y promoviendo estabilidad. Sin embargo, la adecuación de las primas al contexto de inflación y la complejidad de los riesgos actuales hacen que el reto sea equilibrar accesibilidad y protección efectiva para que los seguros sigan siendo una herramienta fiable y sostenible para la ganadería andaluza.

Juan Rebolledo es ganadero en Tesorillo y técnico de Agropeco, una empresa con sede en la comarca que cuenta con más de 15 años de experiencia en la gestión de explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales, ofreciendo asesoría técnica, gestión de proyectos, tramitación de ayudas y optimización de recursos para mejorar la rentabilidad y sostenibilidad de las explotaciones. Él mismo ha sufrido la pérdida de una ternera, como tantos otros. "Se han muerto bastantes vacas", lamenta. "En esta situación un accidente de los que ocurren en el campo se complica, porque hay ganado aislado al que resulta muy complicado llegar. Estar diez días sin revisar a los animales significa no poder garantizar debidamente su bienestar", manifiesta.

Las inundaciones terminan afectado incluso a las explotaciones que no se llenan de agua porque están en cotas más altas, pero a las que no se puede acceder con tractores o todoterrenos. Incluso andando. Allí, los animales están propensos a contraer enfermedades, a sufrir un accidente.

Los caminos rurales que han quedado destrozados son, algunos públicos y otros privados. En cualquier caso, la lucha de los ganaderos es contrarreloj y no pueden esperar a que se establezca el tiempo estable para que comiencen los arreglos. Por ejemplo, en La Morisca, entre Jimena y Tesorillo, un grupo de ellos se unió esta semana para meter piedras en el camino que permitan, con dificultades, el paso de un tractor, de un remolque. Si no, los animales corrían peligro.

Luis Benítez hijo, trabajando entre el barro.
Luis Benítez hijo, trabajando entre el barro. / Andrés Carrasco

La Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía ha puesto en marcha la aplicación DCAL (Datos Climáticos Adversos Locales), una herramienta a través de la cual cualquier ciudadano (independientemente de que sea agricultor o ganadero) puede comunicar daños en las producciones agrarias de su entorno, como consecuencia de fenómenos climáticos adversos, a partir del mismo momento en el que se produzcan. Pretende así "tener conocimiento de la magnitud del evento y contribuir así a la rapidez en la toma de decisiones del Gobierno andaluz, en el caso de circunstancias que puedan ser calificadas como de desastre natural o catástrofe".

Si una vez hecho ese balance de daños (se reciben miles de informes) se articulan en informes técnicos para entregar las ayudas, los ganaderos entienden que se liarán en un proceso burocrático que les restará utilidad. Rebolledo explica que el sector espera que como las que se pusieron en marcha frente al agravamiento de las condiciones por el conflicto bélico en Ucrania y la sequía, es decir, que puedan solicitarse con un procedimiento simplificado, más rápido.

La Junta de Andalucía y el Gobierno de España están aún cuantificando las pérdidas y los destrozos. Además de los fondos que se van a articular con los presupuestos del Estado gracias a la declaración de zona gravemente afectada, de la Junta y de los ayuntamientos, las administraciones miran a los fondos europeos que se han activado ante emergencias similares como la Dana de Valencia, los incendios forestales o el volcán de La Palma. Uno de ellos es el Fondo agrícola de crisis, un fondo europeo reservado para inversiones en zonas forestales gravemente afectadas o para ayudar a los sectores económicos vinculados al campo, como la agricultura o la ganadería. En total, cuenta con un presupuesto anual de 450 millones de euros que se reparte entre los distintos territorios que lo soliciten. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que dirige Luis Planas ya ha solicitado formalmente su activación incluso antes de que se realice un cálculo global de los daños que se han podido registrar. 

También está el Fondo de Solidaridad ante catástrofes, un instrumento que tiene la Comisión Europea para terremotos, temporales o grandes incendios que provoquen destrozos con un impacto cuantioso en la economía de un territorio. La Consejería de Agricultura solicitará flexibilidades en los requisitos de las ayudas directas de la PAC con el fin de que los agricultores y ganaderos puedan recibir las ayudas antes. La consejera de Hacienda, Carolina España, ya adelantó esta semana la posibilidad de reprogramar los fondos europeos que le corresponden a Andalucía para adaptar los tiempos de ejecución y los proyectos a las nuevas necesidades generadas por las borrascas. El Gobierno andaluz, dijo, va a "buscar los recursos que sean necesarios" y trabajará "sin descanso para la recuperación de las zonas dañadas lo antes posible". Los ganaderos del Campo de Gibraltar así lo esperan. Y no tienen mucho tiempo.

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