• Tiendas, bares y restaurantes han tenido que subsistir con recortes de horarios, cierres forzosos y casi sin ayudas directas

  • Las asociaciones apuntan que el constante cambio de criterios en las medidas les ha perjudicado

Un año de coronavirus en el Campo de Gibraltar El año más difícil del comercio de proximidad y la hostelería

Un cliente sostiene un café mientras un camarero limpia la mesa. Un cliente sostiene un café mientras un camarero limpia la mesa.

Un cliente sostiene un café mientras un camarero limpia la mesa.

Erasmo Fenoy

Escrito por

· Rafa Máiquez

Redactor

Los sectores del comercio y la hostelería del Campo de Gibraltar son los que más han sufrido en este año de pandemia. De un día para otro autónomos y pequeños empresarios se vieron obligados a cerrar sus negocios. Hace un año, primero durante 15 días, periodo que se fue prorrogando hasta alcanzar los tres meses. Y en las olas posteriores han tenido que seguir adelante con restricciones horarias y más cierres forzosos, cuando los municipios superaron los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes. Todo ello prácticamente sin ayudas directas, ya que por regla general deben cumplir con muchos requisitos (estar al corriente de pagos de tributos y tasas en unos tiempos muy complicados). En este contexto, agradecen el esfuerzo de los ayuntamientos, que dentro de sus posibilidades han puesto en marcha medidas para paliar, dentro de lo que cabe, esta situación. Por regla general, críticas a los horarios impuestos por la Junta de Andalucía y reproches por cerrar los municipios de forma individual en una zona, el Campo de Gibraltar, que entienden como si fuese una sola localidad.

El comercio de proximidad y la pequeña y media empresa se han visto muy afectados en unos tiempos en los que la venta online ha subido muchos enteros, pero sobre todo entre gigantes como Amazon. Entre las pymes muchos han podido reaccionar, porque ya tenían una infraestructura incipiente para poder vender a través de internet o porque la ha implantado a marchas forzadas. A otras les ha cogido a contrapié, bien por falta de recursos o por ser empresarios de una generación que no está acostumbrada a usar las nuevas tecnologías. En todo caso, los representantes de los empresarios apuntan a que la digitalización del comercio de proximidad debe ser un proceso más madurado.

Paca Ríos, presidenta de Apymeal. Paca Ríos, presidenta de Apymeal.

Paca Ríos, presidenta de Apymeal. / Erasmo Fenoy

Paca Ríos, presidenta de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de Algeciras (Apymeal), que gestiona el Centro Comercial Abierto, incide en que todos los comercios son “esenciales”, en referencia al cierre de toda la actividad que la ciudad sufrió a principios de febrero. “Todos somos esenciales porque todos vivimos para trabajar. Y ahora no entiendo lo de los horarios diferenciados, y menos cuando desde esta semana puede ir alguien a comprar o a tomar algo a La Línea a partir de las 18:00 y en Algeciras no se puede”, lamenta la representante del comercio del centro de la ciudad.

Paca Ríos regenta una joyería y como cualquier comercio cumple las restricciones a rajatabla. “En los pequeños comercios no se forman las aglomeraciones que en otras superficies u otros negocios. Además, de los pequeños comercios ninguno ha cerrado por Covid. Yo siempre digo que los autónomos estamos hechos de otra pasta porque pocos o ninguno hemos cerrado por contagios. Eso querrá decir que estamos haciendo bien las cosas”.

La presidenta de Apymeal ha recalcado que está siendo “la pandemia de la incertidumbre”: “Se dice una cosa ahora y luego otra. Por ejemplo, con el aforo de los bares”. Ríos estima que en la ciudad habrá echado el cierre entre el 30 y el 40% de los establecimientos. “Hay muchos locales que se alquilan o se traspasan. Un asociado colgó un cartel que ponía “cerrado por desesperación de autónomo”. Es que seguimos pagando los mismos impuestos, luz, agua, alquileres, asesoría, alarma… Y esté la tienda abierta o cerrada tengo que pagar lo mismo porque hay cánones fijos en todos los recibos”, lamenta.

Paca Ríos incide en los horarios. “Es ilógico que tengamos que cerrar a las 6 de la tarde y que la gente siga en la calle. La gente está muy quemada porque nos han obligado a cerrar sin tener ayudas directas. Ahora el Ayuntamiento ha sacado una línea de ayudas, pero uno de los requisitos es que se tiene que estar al corriente de pagos. Nosotros hemos pedido que si, por ejemplo, hay una deuda de 500 euros por la tasa de veladores, que se compense con ese dinero, pero nos dijeron que por la ley de subvenciones no se puede hacer así. Hay mucha gente que lo está pasando mal y que no ha podido ponerse al día con los impuestos”, advierte la presidenta de Apymeal.

Sobre la digitalización, Ríos estima que puede ser una alternativa a largo plazo “porque hay autónomos que pasan de una edad”. “Creo que antes hay que intentar conservar a las empresas que están consolidadas, no puede ser de un día para otro. Por ejemplo, nos han ofrecido integrarnos en el centro comercial virtual que ha puesto en marcha el Campus Tecnológico, pero no lo vemos ventajoso para nosotros. Creemos que se debe tratar de consolidar lo que ya está en marcha”, sentencia.

Francisco Soto, presidente de la Asociación del Comercio Tradicional Casco Histórico de Algeciras. Francisco Soto, presidente de la Asociación del Comercio Tradicional Casco Histórico de Algeciras.

Francisco Soto, presidente de la Asociación del Comercio Tradicional Casco Histórico de Algeciras. / Erasmo Fenoy

En Algeciras, otro colectivo aglutina al comercio del Barrio de la Caridad. Francisco Soto es el presidente de la Asociación del Comercio Tradicional del Casco Histórico y estima que casi un 20% de estas tiendas “terminarán cerrando de aquí a final del año”. “Necesitamos medidas de reactivación para nuestro comercio, sobre todo para el pequeño comercio de textil y zapaterías, que no pueden competir con la reducción de márgenes de beneficio de las grandes cadenas”.

Soto también estima que se deben agilizar los trámites para acceder a las ayudad, además de que se ofrezcan otras ayudas. “Se deben bajar las cotizaciones a la Seguridad Social y los impuestos que dependen del Gobierno central. Y a la Junta de Andalucía demandamos ayudas directas como las que ofrece el Ayuntamiento de Algeciras, que lo hará dentro de sus posibilidades”.

Los horarios tampoco son del agrado del comercio del casco histórico de Algeciras. “Nos dejan las tardes nulas porque la gente sigue saliendo a la calle a las 5 o 5 y media. También nos ha perjudicado mucho el cierre perimetral porque a Algeciras vienen muchas personas de distintos municipios para realizar sus gestiones y al final compran en nuestro comercio. En nuestra zona están aguantando los comercios no sé cómo. He contado que en la calle Ancha ya hay 12 locales cerrados y en la calle Sevilla hay 21. El centro se está poniendo igual que el casco histórico”, advierte Soto.

“Los bares están cerrando. Hay que hacer algo más, como rebajar las tasas de basura, toldos, mesas… Y entre los comercios hay algunos que han subsistido porque ya tenían hecho un trabajo de digitalización. Pero hay gente de capa caída, que aún no tiene claro cómo moverse en las redes”, destaca Soto.

Lorenzo Pérez-Periáñez, presidente de Apymell. Lorenzo Pérez-Periáñez, presidente de Apymell.

Lorenzo Pérez-Periáñez, presidente de Apymell. / Erasmo Fenoy

En La Línea, el presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa, Apymell, Lorenzo Pérez-Periáñez, ha recordado que los comerciantes han tenido que reinventarse para poder salir adelante. “Hemos estado mucho tiempo cerrados, y cuando no lo estábamos, con condiciones muy difíciles por el cierre anticipado, y teniendo que atender a todos los compromisos de pago. Esto nos ha hecho que exprimamos nuestra imaginación y tener que plantearnos nuevos retos, como la digitalización del comercio, un proceso que se ha acelerado ahora por el Covid. El comercio electrónico era una parte importante ya de las ventas del mercado y la pandemia lo ha adelantado. Los comercios de proximidad nos tenemos que subir a ese carro y que participemos del pastel. Si no se adaptan al cambio, muchos comercios se van a quedar en el camino. Algunos comercios no han a vuelto a abrir después de todo este tiempo de cierre”, relata Periáñez.

El presidente de Apymell aboga por aprovechar la corriente del Brexit en este contexto post-pandemia. “Espero que esa gran zona de prosperidad compartida que se ha anunciado sea una realizar y traiga progreso y bienestar. Aspiramos a ser una zona con un mismo régimen fiscal o equivalente al que tiene Gibraltar, que podamos estar en igualdad de condiciones. No lo entendemos de otra forma. Si se van dando todas estas circunstancias podremos tener un futuro más esperanzador. Pero hay que trabajar mucho y agudizar el ingenio porque si no es imposible”, destaca.

Periáñez estima que en el centro se han podido quedar cerrados unos 18 locales en los últimos meses y también considera que las ayudas directas son esenciales para el sector. “De la Junta no hemos recibido nada. Los autónomos están recibiendo la exención de la seguridad social y el pago de autónomos durante los días que no han podido abrir. El Ayuntamiento ha lanzado dos líneas. Una ya resuelta y la vamos a cobrar y la segunda ya está la convocatoria para que salga en breve. Es la única ayuda que hemos tenido. Sin estas ayudas difícilmente podremos salir adelante y necesitamos que sean directas. El Gobierno ofrece otra línea de créditos, en condiciones muy favorables, pero que hay que devolver. Necesitamos de verdad ayudas directas para atender los compromisos de pago y no tener que cerrar. Si cierran muchos, aumentará el desempleo y en el Campo de Gibraltar no podemos permitir más paro”, resalta el presidente de Apymell.

Alberto Meléndez, de la Asociación de Hostelería de Algeciras. Alberto Meléndez, de la Asociación de Hostelería de Algeciras.

Alberto Meléndez, de la Asociación de Hostelería de Algeciras.

La hostelería coincide en la misma visión de los efectos de la pandemia que los pequeños comerciantes. Alberto Meléndez, de la Asociación de Hostelería de Algeciras, se muestra crítico con las decisiones tomadas tanto del Gobierno central como el de la Junta de Andalucía. No creo que las decisiones se hayan tomado de la mejor manera, pero ni en ámbito nacional ni andaluz. Todo esto ha provocado un hartazgo de los políticos de mucha gente, sobre todo dentro de la hostelería. Cuando hablo con todo tipo de gente muchos me dicen que no saben a quien votar”.

“Cada poco tiempo se ha cambiado la normativa y no nos hemos podido programar. Creo que las medidas se tenían que haber adoptado por un tiempo mayor. Si dices que tenemos que estar hasta las 6, que sea durante más tiempo para poder programarnos y hacer números. Pero de esta manera nos estamos reinventando cada poco tiempo. Si la normativa cambia cada 15 o 20 días no puedes arriesgarte. Hay etapas que me he ilusionado con el servicio para llevar y empiezo a tener cada vez más pedidos, pero pienso que cuando todo abra, un sábado con el local lleno no voy a poder ofrecer las dos cosas. Así que tuve que parar de hacer repartos porque la cocina no me iba a dar para todo”, reflexiona Meléndez.

El hecho de que la Junta autorice ahora a abrir hasta las 21:30 en los municipios que estén en nivel 2 no convence a los hosteleros. “Yo por ejemplo no abriré porque no nos merece la pena. Cuando teníamos que cerrar a las 22:30 el bar se llenaba a partir de las 20:30. No está mal porque no se paraba durante dos horas. Ya que se piensa en ampliar el horario, se podía hacer hasta al menos las 22:30, que creo que no se quita más Covid y favorece mucho”.

“Es una sensación de impotencia. Hemos hecho manifestaciones, hemos creado la asociación, nos hemos quejado y no ha servido para nada. El Ayuntamiento ha reaccionado ahora, un año después. Nos han dicho ahora que no van a cobrar el impuesto de terrazas, que son 35 euros al mes. Es algo simbólico que si lo hubieran hecho al principio de la pandemia al menos nos hubiéramos sentido más arropados. También van a ofrecer ayudas de 500 euros para cada uno, que no soluciona mucho pero no vendrá mal. Lo mínimo que podían las administraciones era no cobrarnos lo que no podemos generar”, sostiene Meléndez.

Las diferencias de criterio en los municipios de la comarca tampoco convence al representante de la asociación de hostelería de Algeciras. “Es absurdo que hoy, por ejemplo, se pueda ir a cenar a La Línea o a San Roque. Yo hubiese hecho la normativa común para toda la comarca. Hay un polígono comercial en Los Barrios porque no cabía en Algeciras. Se tenía que haber pensado como una ciudad única, y eso que los mejores domingos de Las Duelas han sido durante el cierre perimetral. He salido favorecido, pero era el primero que no lo entendía. Hay comercios de Palmones que han sufrido mucho”.

La Asociación de Hostelería de Algeciras ya prepara actividades para cuando la situación mejore y espera que sea este verano. El colectivo ya ha mantenido contactos con el Ayuntamiento para poner en marcha una campaña que fomente el ocio en la ciudad alrededor de bares, restaurantes, pubs y discotecas. “La intención es que la gente se quede a cenar y a tomar copas. Y que puedan ir a nuestras discotecas. Se puede potenciar la ciudad con rutas de tapas y fomentarla como lugar de ocio de la comarca. Creo que se puede conseguir estando todos unidos. Vamos a reunirnos la semana que viene para darle más vida a Algeciras porque va a repercutir en la ciudad”.

Santiago Macías, presidente de Alaho. Santiago Macías, presidente de Alaho.

Santiago Macías, presidente de Alaho. / Andrés Carrasco

El sentir es parecido en La Línea, donde desde el pasado viernes bares y restaurantes al menos pueden abrir hasta las 21:30. Sin embargo, el presidente de la Asociación Linense de Autónomos de Hostelería (Alaho), Santi Macías, considera que el horario debe ser más amplio para poder dar el servicio de cenas. “Aunque no cabe duda que algo mejor que hace un mes estamos y confiamos que siga esa tendencia en los próximos meses”.

Ante esta situación, el futuro para los hosteleros de la ciudad es “incierto”. “Muchos tendrán muy difícil el poder mantenerse si no llegan ayudas directas urgentes”, reconoce Macías.

El sector tuvo que cerrar durante un mes debido a la alta tasa de incidencia en la ciudad, pero pocos arrojaron la toalla. “Los hosteleros fuimos los primeros en cerrar, a los que más restricciones le han impuesto… Siempre va todo en contra nuestra. Puedo entender que a la hora de consumir no se está con la mascarilla puesta, pero para eso está la distancia de seguridad, que la cumplimos, y todas las normas que nos ponen. Si las cumplimos no deberíamos ser el problema, pero cada vez que hay subidas en los contagios lo arreglamos cerrando la hostelería”, lamenta Macías.

El Ayuntamiento de La Línea lanzó una partida de 150.000 euros a finales del año pasado y ha anunciado otra del mismo importe. Macías agradece esta línea de ayudas. “El Ayuntamiento es el único que está haciendo algo por nosotros. Ya ha dado más que la Junta de Andalucía y que el Gobierno central. La Junta dio 1.000 euros para pymes, siempre que no sean sociedad, pero en el caso de la hostelería muchos somos sociedades limitadas y no pudimos optar a ellas. Se supone que ahora van a sacar ayudas pero por ahora nada”, destaca el presidente de Alaho.

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