Arte Sureño: el cambio climático amenaza con aniquilar el mayor tesoro rupestre de Europa en el Campo de Gibraltar

Un estudio de las universidades de Sevilla y Huelva reclama más investigación y conservación para los abrigos, la mayoría en la comarca

Abarca toda la historia de la humanidad y refleja la transición Neandertal-Sapiens, con las plantillas de manos más meridionales de Europa sobre piedra arenisca

Un tesoro de la prehistoria sin nada que celebrar

vandalismo sobre pinturas rupestres en un abrigo en el Campo de Gibraltar.
vandalismo sobre pinturas rupestres en un abrigo en el Campo de Gibraltar. / Artesur

El Arte Sureño, la mayor concentración de abrigos con pinturas y grabados rupestres prehistóricos e históricos por kilómetro cuadrado de Europa, además de la que abarca una mayor franja de tiempo, está en grave riesgo de desaparición por culpa del cambio climático y la falta de conservación. Esta es la voz de alerta que han lanzado investigadores de las universidades de Sevilla y Huelva en un estudio, publicado en la revista Quaternary, que reclama la creación de un Geoparque Mundial de la Unesco para su protección antes de que sea demasiado tarde.

La publicación destaca la importancia y la vulnerabilidad del arte rupestre prehistórico en la zona más meridional de Europa, la mayoría en el Campo de Gibraltar. El trabajo, liderado por Mª Guadalupe Monge Gómez, Mª Isabel Carretero León y Francisco Ruiz Muñoz, analiza los abrigos situados en las montañas del sur de la provincia de Cádiz, la mayor parte en el Campo de Gibraltar, un enclave estratégico en contacto visual con el norte de África, lo que permite estudiar posibles intercambios culturales con la península Ibérica durante el Pleistoceno y el Holoceno.

Según los investigadores, la región es un laboratorio natural único para entender la prehistoria europea y africana. No obstante, este valioso patrimonio está en grave peligro. El cambio climático ha acelerado el deterioro ambiental del entorno de los abrigos. La pérdida de cobertura vegetal -principalmente por el fenómeno de la seca- aumenta los riesgos de erosión y destrucción de los refugios. A esta amenaza se suma la escasa investigación y protección: la mayoría de los estudios existentes se limitan a describir los motivos artísticos, sin abordar de manera integral el contexto y la conservación.

Una de las pinturas rupestres de la Cueva de las Estrellas.
Una de las pinturas rupestres de la Cueva de las Estrellas.

“El conocimiento que podríamos obtener si se realizasen estudios holísticos sobre todos los abrigos sería invaluable”, señalan los autores. Por ello, subrayan la necesidad urgente de implementar medidas efectivas de protección de los sitios, así como de conservación del paisaje y del ecosistema forestal original de la zona.

Los investigadores proponen considerar la creación de un Geoparque Mundial de la Unesco la inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial del organismo de las Naciones Unidas. Estos espacios combinan la protección del patrimonio geológico con la conservación de la biodiversidad y del legado cultural, fomentando la educación y el desarrollo sostenible. Además, los geoparques contribuyen al geoturismo, generando empleo local, oportunidades de capacitación y nuevas fuentes de ingresos para la comunidad, al tiempo que refuerzan la conciencia pública sobre la importancia de preservar estos recursos. El estudio pone de relieve que proteger el arte rupestre del sur de Cádiz no solo es una cuestión de patrimonio histórico, sino también una oportunidad para vincular la conservación cultural, ambiental y económica de la región de manera integral.

Un legado único

El Arte Sureño es el único foco de arte rupestre intercontinental del mundo y el único al aire libre de tanta antigüedad. Representa todo el espectro temporal de la humanidad, desde los inicios del arte rupestre hasta los períodos históricos, y refleja no sólo la sustitución de los grupos de cazadores-recolectores-pescadores por sociedades tribales, sino también la transición Neanderthalensis-Sapiens en ambos lados del Estrecho, en una región que fue el último bastión del pueblo neandertal. Incluye las plantillas de manos más meridionales de Europa y también las únicas realizadas sobre piedra arenisca al aire libre.

La seca

El estudio de Mª Guadalupe Monge, Mª Isabel Carretero y Francisco Ruiz relata que hasta hace relativamente pocos años, "la única protección que impedía el contacto directo entre los vientos y los abrigos rocosos era el bosque que crecía delante de ellos". Dominado por el género Quercus, este bosque actuaba "como pantalla protectora, frenando la erosión eólica". Sin embargo, en las últimas décadas, estas poblaciones se han visto afectadas por una enfermedad conocida como la seca. Los orígenes de esta enfermedad -explican- siguen siendo "objeto de acalorados debates por parte de los expertos, aunque parece haber una combinación de razones inducidas por el cambio climático, como la sequedad del suelo, los cambios en el uso del suelo y la propagación del hongo Phytophthora cinnamomi". El efecto acumulativo es "el declive progresivo y la muerte final del árbol, viéndose también afectados los brotes regenerativos". Esto, advierten, está generando mayores daños por los agentes meteorológicos y erosivos sobre los abrigos rocosos (vientos, radiación solar, bajas temperaturas y fluctuaciones en los niveles de humedad), de modo que en pocos años, la tasa de desaparición de estas pinturas ha aumentado exponencialmente.

Comparaciones

La falta de investigación sobre el Arte Sureño dificulta que las administraciones públicas tomen decisiones y adopten medidas de protección eficaces. La mayoría de los estudios existentes son descriptivos y solo uno proporciona una datación absoluta (Laja Alta, IV-III milenios cal. a.C.).

Comparando con otros yacimientos en la Península Ibérica, se observa que la simple clasificación como Bien de Interés Cultural (BIC) no protege frente a vandalismo ni a deterioros naturales. Por ello, sitios como Siega Verde (Salamanca) y el Valle del Côa (Portugal) han recibido protección especial y fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, combinando conservación del paisaje, control de acceso y protección legal estricta. En el Arco Mediterráneo, se complementan medidas físicas de protección en muchos de los 758 yacimientos, regulando el acceso para garantizar su conservación.

Grafitis sobre las pinturas rupestres de la cueva del Arca.
Grafitis sobre las pinturas rupestres de la cueva del Arca. / E.S.

El Arte Sureño comprende unos 400 yacimientos, con un rango temporal mucho mayor que Siega Verde, Valle del Côa y el Arco Mediterráneo. Sin embargo, solo ocho abrigos cuentan con protección física y ninguno está declarado Patrimonio de la Humanidad. Además, las huellas de manos negativas y otros elementos carecen de protección efectiva, a diferencia de sitios como la cueva de Ardales, el complejo de cuevas de Gorham o la cueva de La Pileta, que cuentan con estructuras de control y protección legal.

Historia

El arte rupestre del Campo de Gibraltar se caracteriza por figuras humanas y animales, escenas de caza y símbolos abstractos cuya interpretación aún genera fascinación entre arqueólogos y visitantes. Los pigmentos naturales —ocres, negros y rojos— y las técnicas de incisión en roca muestran un conocimiento profundo de los materiales y del entorno, así como un lenguaje simbólico que trasciende el tiempo.

Estos vestigios no eran meramente decorativos. Su ubicación en cuevas y abrigos estratégicos sugiere que tenían un propósito ritual o educativo, transmitiendo historias, conocimientos y creencias a las nuevas generaciones. Se trata de un testimonio que conecta directamente con la vida cotidiana y espiritual de quienes habitaron la región en la prehistoria.

El nombre de Arte Rupestre Sureño se le debe al espeleólogo alemán Lothar Bergman, quien descubrió, difundió y cuidó de estas cuevas hasta su fallecimiento en 2009. Las figuras más antiguas del conjunto datan de la cultura solutrense en el Paleolítico Superior, es decir entre 20.000 y 18.000 años atrás. Un ejemplo de esta época son los grabados de caballos de la Cueva del Moro en Tarifa, que constituyen el arte paleolítico más meridional de nuestro continente y son más antiguos que los bisontes de la Cueva de Altamira. No obstante, la mayoría de las pinturas del extremo sur de la península son postpaleolíticas, es decir del Neolítico, Calcolítico, de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro. Mientras el Paleolítico se caracteriza por figuras de animales de estilo naturalista, el Postpaleolítico produce pinturas mucho más estilizadas y esquemáticas.

Pinturas rupestres de la Cueva del Pajarraco, en el término de Los Barrios.
Pinturas rupestres de la Cueva del Pajarraco, en el término de Los Barrios. / Ángel Sáez

Desde enero de 2008 se encuentra en la lista roja de la asociación Hispania Nostra, que desde entonces subraya que se encuentra en vías de desaparición por vandalismo y la acción de elementos naturales, con efectos como la erosión.

La Comisión de Cultura del Parlamento de Andalucía aprobó el 25 de mayo de 2006 por unanimidad, con los votos de todos los grupos parlamentarios, la propuesta del grupo parlamentario de Izquierda Unida, que pedía el inicio de los trámites oportunos para la inclusión del Arte Sureño en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. En 2008 lo hizo la Diputación de Cádiz. Lo paradójico del caso es que ese año, la Junta de Andalucía afirmó que era imposible incorporar estos legados históricos al conjunto del Arco Mediterráneo porque no presentan "tipología levantina". Lothar Bergmann lo negó en rotundo.

En 2018, el Pleno de la Diputación de Cádiz aprobó otra moción por unanimidad para instar a la Consejería de Cultura de Andalucía a que iniciara ya los trámites de inclusión en la UNESCO. Lo propuso Pilar Pintor, concejala de Cultura de Algeciras, quien un año después, como parlamentaria autonómica, consiguió el apoyo de todos los grupos políticos en la Comisión de Cultura del Parlamento de Andalucía. Sigue sin existir un plan de actuación de la Junta de Andalucía, ni se ha elaborado un proyecto para la protección del Arte Rupestre del extremo sur peninsular.

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