Procesiones de hermandades y cofradías La SGAE también quiere cobrar por las marchas de Semana Santa

  • La Sociedad General de Autores no especifica quién tendría que pagar por el uso de las composiciones

Un componente de la banda de música tras El Resucitado, en Algeciras. Un componente de la banda de música tras El Resucitado, en Algeciras.

Un componente de la banda de música tras El Resucitado, en Algeciras. / Jorge del Águila (Algeciras)

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) quiere hincar el diente a la Semana Santa. Un viejo proyecto que la sociedad ha retomado y que podría hacer realidad en breve.

La presidenta de la SGAE, Pilar Jurado, ha confirmado este planteamiento. En una entrevista concedida al programa Andalucía es Cultura, que emite Radio Andalucía Información (RAI), y a preguntas sobre si la sociedad que representa a los autores y defiende su propiedad intelectual podría establecer un canon para las marchas que se interpretan en la Semana Santa, Jurado ha afirmado que tal supuesto se encuentra entre los objetivos de la SGAE, ya que este tipo de pieza musical “la ha creado alguien que se ha pasado muchas horas de su vida componiéndola para que todos los ciudadanos la disfruten”.

"Estas piezas las crea alguien que pasa muchas horas de su vida componiéndolas”, subraya la presidenta de la SGAE"

Para justificar el cobro, la presidenta de la SGAE ha usado un curioso símil:“De la misma manera que después se paga por un rebujito, pues esto es un disfrute más que se tiene en la vida y en el que hay personas detrás para que se pueda permitir”.

Sobre la manera en que la SGAE podría cifrar el cobro por los derechos de autor en la interpretación de estas piezas musicales, Jurado ha referido que “hay personas que hacen una hoja de programa, con las marchas que se escuchan en las calles, las agrupaciones que las tocan y cómo se hace. También hay asociaciones que se encargan de organizar esto y lo ponen todo en pie. Es un mundo complejo con mucha gente trabajando para defender los derechos de autor”.

Carreras oficiales

Lo que no ha especificado es quién tendría que pagar por la interpretación de las marchas procesionales, si las cofradías, los consejos de hermandades o los ayuntamientos de las ciudades donde exista carrera oficial. A este respecto, el abogado Joaquín Moeckel, que ha ganado varias causas contra la SGAE, ha referido en más de una ocasión que la única forma de calcular el canon a pagar sería en la carrera oficial, puesto que es complicado aplicar la fórmula establecida para otros negocios (como las discotecas) en el resto de calles por las que transitan los cortejos penitenciales.

La manera en la que se cobrarían los derechos de los autores de las marchas sería, según Moeckel, sobre los ingresos obtenidos por los abonos de las sillas y palcos. “Se aplicaría un porcentaje por los importes de cada silla y palco”, asevera el abogado.

La presidenta de la SGAE reiteró durante el programa de radio que debe transformarse la idea “del todo gratis”, a la que ha contribuido “el mundo digital”, con las reproducciones de los discos, entre ellos, los de las bandas. “Soy consciente de que la idea de cobrar derechos de autor por las marchas que se interpretan en Semana Santa se ve como una locura, pero este concepto debe cambiarse por el de proteger la creación”.

Algunos compositores de marchas, como Abel Moreno, han manifestado en alguna ocasión el deseo de recibir algún ingreso por la interpretación de estas piezas, ya que el único que obtienen es a través de la venta de discos, muy mermada por la difusión digital que tienen estas obras.

La SGAE ya cobra derechos de autor por la música que se utiliza en las celebraciones de bodas y bautizos. También lo hace en las casetas de feria, tanto por las actuaciones en directo de los grupos que interpretan canciones de otros autores como por los discos de sevillanas que sirven de hilo musical. Un asunto que también ha generado bastante polémica. Ahora la sociedad general ha encontrado la coyuntura perfecta para hacer valer los derechos de autor en la Semana Santa.

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