José Chamizo | Ex Defensor del Pueblo Andaluz “La curia es una cosa terrible que ni el Papa puede cambiar”

  • Crítico con la elite de la Iglesia española, alaba la labor de Francisco: "Parece que ha venido la ola Trento y se están olvidando del Concilio Vaticano II".

Chamizo, cara a cara ante el espejo. Chamizo, cara a cara ante el espejo.

Chamizo, cara a cara ante el espejo. / José Ángel García

¿Echa de menos ser Defensor del Pueblo Andaluz?

–Yo, no, nada. Ni me acuerdo…

Pero en su espíritu sigue siendo el mismo.

–Es que esto es casi de nacimiento. Cuando llegué a Defensor ya tenía currículum, creo (risas).

Usted si es profeta en su tierra. Hijo Predilecto de Los Barrios, Medalla de Andalucía y ahora, Honoris Causa por la UCA.

–Yo con mi tierra no tengo ninguna queja, al contrario, estoy muy agradecido. Y eso que ser profeta en su tierra es complicado… ¡Mi jefe de filas no lo fue, lo mataron en su tierra! A mí me ha tocado vivir esto así.

¿Y su jefe le ha dado algún tipo de instrucciones respecto al discurso de investidura?

–Alguna cosa, alguna cosa… (risas).

¿Sigue oficiando misa?

–Sí.

¿Dónde?

–Depende, me dedico a sustituir a curas: me llaman y yo voy. En Sevilla suelo aparecer bastante por algunas parroquias, pero no le digo dónde porque si no va a venir mucha gente… (risas).

¿Qué le parece el papa Francisco?

–Bien, muy bien, lo que pasa es que la reforma de la Iglesia que está impulsando está teniendo muchos problemas. La curia es una cosa terrible, tremenda, que nadie puede cambiar aunque él quiere cambiarla.

"No sobra nadie, al contrario, falta mucha gente. El Evangelio es universal y para todo aquel que lo quiera"

¿Y usted no forma parte de la curia?

–¡Noooo! Yo no. Las reformas van lentas y no llegan a estos terrenos. Es más, parece que ha venido la ola Trento y se están olvidando del Concilio Vaticano II.

Se refiere a España.

–A España, sí.

¿En qué sentido?

–Por ejemplo, porque las actitudes que vemos cada día son más conservadoras y se olvidan del Evangelio, mucho más progresista que las normas que están saliendo por parte de la Conferencia Episcopal.

¿Algún ejemplo que le haya chirriado?

–Por ejemplo, todo lo referente a los nuevos modelos familiares. Eso es importante. Muchas personas que tienen modelos familiares alternativos son creyentes y se ven en un terreno complicado. Igual que cuando se le negaba el sacramento de la comunión a los separados. Creo que la compasión bien entendida consiste en acoger a todo el mundo y propiciar que haya un diálogo. Lo que no puede ser es que se margine a la gente.

Porque en la Iglesia no sobra nadie.

–No sobra nadie, al contrario, falta mucha gente. Y cada día más. Hay gente que piensa que esto es para poca gente, pero yo pienso que el Evangelio es universal y para todo aquel que lo quiera.

Una de sus últimas obras representadas ha sido La locura de Juana.

–Es una obra escrita a cuatro manos con Juan Carlos Galiana en el que abordamos las reflexiones de una mujer, una actriz, que tiene que interpretar a Juana la Loca. Hay dos movimientos, la vida de la protagonista y la vida de Juana la Loca. Es una visión desde otra perspectiva. Lo último que he escrito son cuatro obras de teatro que se han publicado hace poco y que se llaman Tetralogía. Lo ha editado (In forta utopía) que es editorial y compañía de teatro a la vez.

¿Su meta en esas obras es?

–Llamar la atención sobre la deshumanización, es mi principal preocupación.

Preferentemente, usted escribe teatro. Se expresa a través del diálogo de sus personajes.

–Es para lo que yo sirvo, para escribir teatro. No soy poeta, relatos tengo algunos interesantes, pero donde no tengo problemas es escribiendo teatro. Tengo como veinte o treinta obras, muchas de ellas ya representadas. Me siento muy bien haciéndolo.

¿Ha probado la interpretación?

–¡Sí, con el Teatro Estable de Algeciras, que dirigía Pedro Delgado! ¡Tengo una voz horrorosa, pero llama la atención!

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