Campo de Gibraltar

Casa Mané revalida el Sol de Repsol logrado por primera vez en 2017

  • Lú Cocina y Alma de Jerez y Cataria de Chiclana elevan a 15 el número de establecimientos distinguidos por esta guía en Cádiz

  • Aponiente conserva sus tres soles y El Campero, El Faro de El Puerto y la Hacienda El Rosalejo de Villamartín mantienen dos

Juan Manuel Laza González y Juan Manuel Laza Avilés, propietario y director de sala de Casa Mané. Juan Manuel Laza González y Juan Manuel Laza Avilés, propietario y director de sala de Casa Mané.

Juan Manuel Laza González y Juan Manuel Laza Avilés, propietario y director de sala de Casa Mané.

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El restaurante Casa Mané, situado a los pies de la playa de Palmones, ha revalidado el Sol de Repsol que obtuvo en 2017. Repsol es la segunda guía en importancia en España, tan sólo detrás de Michelin y tiene también un gran prestigio en el sector. La guía destaca de Casa Mané: “Barracón de madera a pie de playa con vistas a la bahía y el peñón de Gibraltar. Una fiel clientela atraída por sus escurpiñas, coquinas al ajillo y unos pescados del Estrecho –atún, urta, voraz– al horno o a la espalda, bien elaborados. El mar en la mesa y para los golosos, tarta de chocolate con nueces”.

En la edición de 2019, la provincia de Cádiz luce dos nuevos soles en la Guía Repsol: Cataria de Chiclana y LÚ Cocina y Alma de Jerez. Todos los establecimientos que ya aparecian en la guía conservan sus distinciones. Estos resultados colocan a la provincia como la segunda de Andalucía en número de soles, con 21, tan sólo a cinco de Málaga, que conserva la primera plaza con 26. El resto de provincias andaluzas ya se colocan a una importante distancia. Córdoba suma siete, Sevilla y Huelva, cinco, y Jaén, Almería y Granada tan sólo tienen uno.

En cuanto a los méritos de Cataria para esta distinción, señala la guía: “La sucursal del restaurante vasco Elkano en tierras gaditanas es una catedral parrillera. Urta de roca, acedías, borriquete, bocinegro, mero de profundidad, etc. El paisaje culinario gaditano pasado y sublimado a las brasas por el equipo de Aitor Arregi. Todo, en un espacio con un punto colonial, terraza y vistas al mar”, señala el texto.

Para LÚ Cocina y Alma, el reconocimiento le llega pocos meses después de la estrella Michelin y cuando aún no se han cumplido los dos años desde su apertura, un hecho bastante inusual en este tipo de establecimientos.

Así explican la decisión de otorgarle un sol a quien “tras diez años como jefe de cocina de Aponiente, ha logrado por su cuenta en tan solo unos meses el aplauso unánime de la crítica”. Y añaden que el chef define su propuesta como “Enseñar a la alta cocina clásica francesa a hablar andaluz”. “Alta cocina de base francesa fusionada con la cultura andaluza. Todo, en un restaurante onírico y colorista donde el equipo cocina en medio de los comensales. Así, surgen platos como una royale de centolla con salsa gribiche a la manteca colorá o un chipirón en holandesa de su tinta”.

En la lista llaman la atención, como siempre, presencias y ausencias. Lo más llamativo de los nombrados es la clasificación con dos soles de la Hacienda El Rosalejo de Villamartín, un restaurante muy poco conocido en la provincia. Sin embargo no aparecen locales muy valorados como Mantúa o La Carboná en Jerez o El Espejo en Sanlúcar. En el Campo de Gibraltar también faltan locales como El Copo o Willy y, como ocurre en Michelin, no se comprende la ausencia de Conil, quizás la población con más restaurantes de calidad por metro cuadrado de la provincia.

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