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La Zona Franca de Cádiz inicia la gira de Blue Core por España en Málaga

Su delegado especial presentó ante empresas e instituciones el proyecto cofinanciado por FEDER que acompaña a compañías consolidadas en su crecimiento, internacionalización y acceso a financiación

Cádiz avanza en Economía Azul bajo la estrategia aglutinadora de Zona Franca

Foto de familia previa a la presentación de la iniciativa 'Blue Core en ruta'. / Javier Albiñana
Claudia T. Ferrero

06 de marzo 2026 - 06:01

La Zona Franca de Cádiz inicia la gira de Blue Core, iniciativa estratégica a tres años para liderar el sector de la economía azul en España. “Queremos llegar a nuestro centenario habiendo construido en azul”, subrayó el delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Cádiz, Francisco González Pérez. Tras el éxito de su incubadora tecnológica Incubazul, este nuevo modelo –vivero de empresas 4.0– busca potenciar el crecimiento de compañías consolidadas y emprendedores mediante aceleradoras especializadas en negocios, financiación e internacionalización.

Para ello, cuentan con apoyo económico, pues Blue Core está financiado en un 85% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) dentro del Programa Operativo Plurirregional de España 2021-2027, en el marco de la prioridad P1A del Programa Viveros 4.0 Incubadoras de Alta Tecnología, destinado a favorecer una transición digital e inteligente. De esta manera, la UE contribuye a posicionar la región como centro neurálgico de innovación marítima y desarrollo económico sostenible a través de la materialización de los 10,3 millones de euros en un programa cargado de servicios personalizados de consultoría en áreas clave.

Con 97 años de historia y una profunda vocación de reinvención, la Zona Franca de Cádiz ha dado un paso decisivo en su estrategia de economía azul, contextualizó González Pérez. Dependiente del Ministerio de Hacienda, presente en 13 municipios gaditanos con más de 600.000 metros cuadrados de recintos fiscales y más de 2,5 millones de metros cuadrados de espacios productivos, la institución ha acometido en los últimos años una “profunda transformación” a través de un plan de viabilidad con modificaciones de carácter económico y un plan estratégico propio que incorpora ejes de sostenibilidad, innovación, internacionalización o economía azul.

Ahora buscan expandir ese “buen hacer” a otras ciudades de Andalucía y España en una gira nacional, Blue Core en ruta, cuya primera parada tuvo lugar ayer en Málaga, de la mano del Clúster Marítimo Marino de Andalucía. Barcelona, Huelva, Sevilla, Almería, Murcia, Bilbao, Vigo y Madrid son la siguientes.

González Pérez subrayó el carácter colectivo y replicable con el que se ha concebido. “Intentamos generar un espectro lo más amplio posible, con colaboración institucional de todo signo y nivel, en el que todo el mundo tiene su sitio”, aseveró.

De Incubazul a Blue Core

Todo arrancó en 2020 con Incubazul, una incubadora de alta tecnología cofinanciada por los fondos FEDER al 80% y canalizada a través de la Fundación INCYDE. Su edificio icónico -construido con contenedores marítimos reciclados sobre suelo industrial degradado- buscaba, en palabras del propio González Pérez, “un espacio bastante singular, llamativo, pero donde lo verdaderamente importante era lo que sucedía dentro”.

Con más de 100 empresas incubadas de 130 proyectos presentados, Incubazul ha logrado que el 81% de las startups avancen y el 41% ya esté facturando. Es más, 28 de ellos han sido identificados “con alta proyección de futuro” gracias a su carácter tecnológico.

Pero Incubazul fue solo la primera fase. “Blue Core es un avance en toda esta estrategia”, explicó González Pérez. Representa el “paso más” para hacer crecer y consolidar a las empresas. Mientras el primer programa de incubación se enfoca en ideas emergentes, este nuevo proyecto también financiado con fondos europeos, ofrece una nueva dimensión de servicios e infraestructuras físicas y tecnológicas para que las empresas ya establecidas escalen.

“Ya no estamos hablando solo de un sector de emprendimiento emergente, sino de empresas consolidadas que buscan crecer y necesitan ese acompañamiento del sector público”, matizó. Crear, crecer y consolidar el tejido empresarial vinculado al mar son los pilares estratégicos de una hoja de ruta con 2030 como horizonte, expuso.

Paralelamente, Blue Core contempla la construcción de dos nuevos edificios con una inversión total de 5,5 millones. Uno de ellos se situará en el interior del recinto fiscal, permitiendo a startups y empresas beneficiarse de sus ventajas aduaneras, y el otro se ubicará en el polígono exterior.

Cuatro aceleradoras

Para dar respuesta a los retos de crecimiento y consolidación, la aceleradora de Blue Core pone en marcha cuatro servicios especializados “gratuitos a la empresa”: Blue Accelerator, Blue Exterior, Blue Financiación y Blue Core 360º. La primera línea brinda apoyo directo, Blue Acelerator, da forma y viabilidad, a emprendedores y startups que están en una fase inicial. Ha arrancado con 16 proyectos innovadores de economía azul, entre los que se incluyen específicamente iniciativas de robótica submarina, IA y energías renovables. Para González Pérez, encarna el cambio de mentalidad respecto a Incubazul, con “una oferta más global, cerrada y compacta.”

Otro de los ejes es la internacionalización a través de Blue Exterior. Nace con la convicción de que el verdadero potencial de estas empresas está en los mercados internacionales, y de que el Consorcio de la Zona Franca tiene el expertise y los contactos necesarios para acompañarlas en ese salto. En la práctica, Blue Exterior ofrece identificación y análisis de mercados estratégicos adaptados al modelo de negocio de cada empresa, asistencia directa a ferias y misiones comerciales internacionales y el desarrollo de kits de comunicación multilingüe. A ello hay que sumar la red de alianzas que la Zona Franca ha construido a ambos lados del Atlántico, añadió el delegado. El Consorcio es miembro de la Junta Directiva de Zonas Francas Americanas, una plataforma que ya ha permitido a varias empresas españolas desarrollar o consolidar su actividad en Latinoamérica.

Para mitigar uno de los grandes obstáculos empresariales, el ecosistema de financiación, impulsan Blue Financiación, aceleradora que trabaja en dos grandes frentes. Por un lado, el acceso a capital privado a través de convenios ya suscritos con entidades como Caja Rural, Orbin y Faber, así como el contacto con redes de capital riesgo especializadas en el sector. Por otro, el acompañamiento técnico en la elaboración de planes estructurales para la financiación pública y la gestión de convocatorias europeas y nacionales. Entre estas últimas destacan instrumentos específicamente dirigidos al sector marítimo-portuario como Ports 4.0, o de carácter más amplio como NEOTEC y diversas ayudas regionales. Para dar cobertura técnica a toda esta labor, la Zona Franca trabaja con EOSA, empresa especializada en financiación europea que elabora carteras de servicio a medida.

Finalmente, una consultoría integral para empresas que “ya vuelan”. Si las tres aceleradoras anteriores responden a necesidades concretas y acotadas, Blue Core 360º es, a su juicio, el servicio de mayor alcance: un bono de consultoría personalizada, con un valor de mercado de 5.000 euros, dirigido a empresas en fase de maduración o plenamente consolidadas que necesitan un diagnóstico y un plan de acción integral. Cubre así cuatro grandes áreas: innovación y transformación digital, marketing y ventas, asesoría técnica y talento y organización.

El apoyo en málaga

Con Málaga marcando el inicio, el delegado especial agradeció el acompañamiento de “provincias hermanas” e incidió en la importancia de “seguir uniendo los nudos de la red para continuar avanzando en un amplio ecosistema”. En este sentido, habló del CMMA como un “aliado” y “partner” necesario. Su presidente, Javier Noriega, se refirió a Blue Core como “el proyecto más relevante en España de economía azul” y, en línea con el delegado, mencionó la relevancia del trabajo conjunto para “hacernos mejor mirando al mar”.

La apuesta también ha contado con el apoyo de “estructuras longevas” como la Cámara de Comercio. “Con Blue Core habrá incubadora física y virtual enclavada en la provincia de Cádiz, pero cuya dimensión llegará a toda España”, apuntó Ricardo Nandwani, presidente de la Comisión Empresa y Economía digital de la entidad que cuenta con 140 años de vida.

Por su lado, Pilar Fernández Figares, directora gerente de Málaga Port, subrayó que la iniciativa refuerza una máxima malagueña: “la Economía Azul no es una tendencia, es una estrategia de futuro”, e incidió en la necesidad de conectar el puerto con la universidad, el sector empresarial y el talento joven; así como en la relevancia de que la red de puertos funcione como un “ecosistema conectado”.

Los retos del sector desde la experiencia

Al final de la jornada el panel de expertos abarcó los desafíos que Blue Core pretende resolver. Ingrid Mateo, CEO de Microambiental y vocal del CMMA, advirtió que en las startups científicas, el tiempo que exige la transferencia tecnológica no es aliado del rendimiento económico, y quienes dominan el laboratorio raramente dominan el mercado. Su propuesta en relación con Blue Core pasa por generar entornos desafiantes que “tensionen” a quienes quieren emprender para “seleccionar el talento adecuado”, combinándolo con una cooperación real entre actores que por la diversidad desde la tradición hasta la innovación y mirando siempre arriba, sin deslocalizar la riqueza.

Juan José Sibina, director gerente de la Asociación de Consignatarios y Empresas Portuarias de Málaga, situó la descarbonización y la digitalización como las palancas regulatorias que redefinen el sector portuario y destacó la replicabilidad de las soluciones como uno de los grandes argumentos para emprender. “Lo que resuelve un problema en el puerto de Málaga puede funcionar igualmente en Barcelona, en Valencia o en América Latina”, dijo.

Por su parte, Antonio Cordero, consultor de Turismo y Planificación Costa del Sol y Senda Azul, puso el foco en la doble transición verde y digital como la gran oportunidad del momento, y en la especialización vertical como única vía para competir en un mercado global donde el clima ya no es diferenciador. “Tenemos que competir por singularidad y excepcionalidad” para traducir la sostenibilidad en rentabilidad, articuló.

Jesús Terrazas, director del área de Desarrollo Económico de Promálaga, cerró el círculo hablando desde la experiencia: cuando una incubadora se enfoca en una actividad concreta, se convierte en un polo de atracción de talento, mentores y empresas afines que generan sinergias imposibles en un entorno generalista, sostuvo. Y concluyó que “desde las administraciones, hay que ayudar lo máximo y poner las mínimas pegas posibles”.

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