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El Centro Cívico de Córdoba, 150 personas para intentar dar paz a los familiares de los desaparecidos en Adamuz

Los trabajos se centran en la atención psicológica de las 41 familias que han acudido para encontrar certezas sobre sus allegados

Toda la información sobre el accidente, en directo

Servicios de emergencia a las puertas del centro cívico de Córdoba / Juan Ayala
Jorge Pedrosa

20 de enero 2026 - 20:13

Dos días después del peor accidente de tren en la alta velocidad en España, el sucedido en Adamuz tras el descarrilamiento de un tren de Iryo dirección Madrid y su posterior choque con un Alvia a Huelva, en el Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba el ajetreo rompe con la tensión que y el aturdimiento de los allegados de los desaparecidos. Hasta aquí han venido 41 núcleos familiares en busca de más certezas sobre sus seres queridos.

María Eugenia Castro, de Cruz Roja, cifra en 150 las personas que trabajan en este para atender a los familiares. Tanto en tareas de atención psicológica como en labores logísticas o de avituallamiento. “Ahora estamos centrados en aguantar ese duelo, la emoción que están viviendo las familias”, señala la responsable, que afirma que se coordinan con 061 para dar apoyo a los allegados que se trasladan hasta este punto.

En el Centro Cívico, además de darles apoyo psicológico, se les permite denunciar las desapariciones y se les toma los restos de ADN que cotejan con los cuerpos hallados en Adamuz.

Uno de ellos es Javier, cuñado de Agustín Fadón, uno de los tripulantes del Alvia que iba a Huelva. Trabajaba en cafetería, en el vagón 3. En el momento del accidente, le dijo a un compañero que iba al baño, en el vagón 2. Es lo último que saben de él, desde ese momento su rastro se pierde por completo. Casi es el único de los familiares, junto con su mujer, hermana de Agustín, que se acercan a la zona reservada a los medios de comunicación. Quiere mostrar la foto de Fadón para ayudar a localizarlo. Y critica la lentitud del proceso y la falta de certezas desde las administraciones competentes.

Pasadas las 14 horas llegaron los Reyes a preocuparse por los familiares. Antes han visitado la zona cero del suceso. En su interior han pasado unos veinte minutos, tras los que han salido rumbo al Hospital Reina Sofía. Fueron recibidos y despedidos con vítores puntuales, aunque sonoros, además de críticas a alguno de los miembros del Gobierno que les acompañaban.

La presidenta del Consejo de Enfermería de Andalucía, María del Mar García, atendía a su salida del Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba. Afirmaba que los familiares “están destrozados, las caras son de resignación, no quieren ver la realidad. Cuando van pasando las horas y cada vez ven menos posibilidades de que les den una buena noticia”. En la otra cara los que “ya saben lo que le van a decir”, “están sufriendo mucho, la situación es trágica”, añadía. Los trabajos de identificación, asegura, son “complicados”, además de largos. Afirma que cuando se enteró de la noticia lo dejó todo para venir a Córdoba a poner su grano de arena, “el personal técnico es el primero en intervenir”. A esta hora, el trabajo es otro, centrado en lo psicológico. 

Los coches y furgones de policía salen y entran del cordón policial montado para que casi nada pueda generar disturbios en los familiares. Tras dos largas jornadas se nota el cansancio, tanto en la mirada y el paso de los pocos que salen pidiendo algo de tranquilidad, como en los propios periodistas que se agolpan por decenas, venidos de distintos puntos de España y el extranjero. Alguno, incluso, sentado en un banco echa la cabeza a las rodillas para dar una cabezada entre directo y directo.

Si el domingo se vivió la noche más larga en Adamuz, este martes vuelve a repetirse una de esas jornadas que para muchos no acaban en el Centro Cívico de Córdoba.

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