Cuaresma

La sensibilidad y el profundo rezo a la saeta de los Jurado

  • Darío Jurado protagoniza la XXVII Exaltación de la Saeta en Algeciras con una sentida y prosaica obra sobre su íntima relación con la Semana Santa y con el rezo más andaluz y flamenco

  • Las intervenciones de los saeteros Juan Adrades Azorit y José Lérida El Pañero, junto a la Banda Armando Herrero, ponen la nota artística al evento

Darío Jurado, agradecido al público en el acto de Exaltación a la Saeta.

Darío Jurado, agradecido al público en el acto de Exaltación a la Saeta. / Erasmo Fenoy

La sensibilidad, la íntima conexión familiar y la mirada pausada de una vida ligada al mundo de las hermandades perfilaron una exhaustiva obra para encarnar la XXVII Exaltación de la Saeta en Algeciras. Un compromiso y una responsabilidad, en forma de saeta y en honor a la familia Jurado, como no podía ser de otro modo, en el centro y en el corazón de cada verso.

Darío Jurado fue el responsable, por encargo de la Asociación Cultural Tertulia Cofrade La Levantá, de poner voz, palabras, sentimientos y recuerdos a uno de los anuncios más destacados de la Cuaresma algecireña. Adjetivar el más andaluz, hondo y profundo rezo como es el cante de una saeta. Para ello, Jurado no estuvo solo, como es costumbre en la exaltación, contó con la participación de dos saeteros reconocidos en la ciudad. Juan Andades Azorit, pregonero de la Semana Santa de Algeciras y exaltador de la Saeta 2023, interpretó dos sentidas a las dos hermandades de cabecera del exaltador, como fueron las dedicadas a Jesús del Amor [Borriquita] y el Cristo de la Caridad [Sagrada Mortaja, cuya medalla portaba Darío Jurado]. Las otras dos saetas, de corte más tradicional y sentido, corrieron a cargo de José Lérida El Pañero, todo un virtuoso de este arte.

“Que voy a llamar, escucharme ahí debajo”. La estrecha relación de Darío Jurado con el mundo de las trabajaderas y el costal, obviamente a través de la inspiración inculcada por su padre, Pepe Jurado; presentó un inicio de exaltación emotivo, interpretativo, creativo y capaz de poner en alerta al completisímo y desbordado aforo del atrium del Museo Municipal de Algeciras.

Su recuerdo y enaltecimiento a esas “saetas calladas”, lejos del protagonismo y tan características de los “callejos oscuros, en noches frías” y llamadas a la devoción de unos pocos privilegiados recorrió la historia algecireña de este arte. “Saetas lejos del bullicio, de los focos, de balcones engalanados y en búsqueda de aplausos”, en esa intimidad de la Semana Santa desconocida, cuando cae la noche, se asoma la luna y la cofradía busca el regreso a su templo.

Tan emocionante o más que sus memorias como costalero, bajo el palio de María Santísima de las Lágrimas. Cuando en aquel, ya perdido, itinerario por la puerta del Asilo de San José, las monjitas cantaban al paso de la cofradía y su entonces, joven cuadrilla, sacaba fuerzas de flaquezas para “mecer delante de esas benditas a su madre”. Un punto icónico, durante años, de la Semana Santa de Algeciras, en la que el exaltador recordó haber vivido el privilegio de escucharle a La Currita, una de las grandes históricas de la saeta algecireña, una de sus últimas plegarias, en una legendaria velada de Lunes Santo.

La eterna espera de su querida madre, Carmen Muñoz [Carmen Jurado, como la conocen sus más íntimos], cada año en la esquina de Montereros, aguardando la llegada de su familia, año tras año; puso sobre el atril uno de los momentos más emotivos de la obra.

La entrañable presentación de su hermana Mayte, en ese bonito duelo de quites [como se diría en el argot taurino], devuelve sobre el escenario la cariñosa presentación que Darío Jurado también le dedicara a la actual hermana Mayor de la Borriquita, el pasado año en el Teatro Florida, como preámbulo del Pregón Oficial de la Semana Santa de Algeciras 2023.

Una obra corta y certera, directa a la devoción y sentimientos de cuantos conocen y descubren cada año, por fortuna, el lado más oculto de la luna. La parte más sincera e íntima de la Semana Santa y que este domingo, de la mano de la XXVII Exaltación de la Saeta, volvió a sacar a relucir con su gran creatividad e interpretación, Darío Jurado. La saeta más interior. La saeta de su familia. La saeta de los Jurado.

Para poner el colofón al acto, se anunciaron dos nombres propios para el año que viene, como será la próxima exaltadora, Noelia Pérez, y el próximo autor del cartel anunciador, Manuel Pavón. También resaltó, una vez más, la excelsa interpretación de las diferentes piezas por parte de la Banda Amando Herrero. Durante el acto se pudo escuchar La Saeta (Joan Manuel Serrat); Triana de Esperanza (Claudio Gómez Calado); Como tú ninguna (David Hurtado Torres) y Pasan los Campanilleros, que precisamente está de aniversario por su centenario y está presente en casi todos los pregones de este 2024, obra de Manuel López Farfán.

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