Salud mental

El psiquiatra algecireño Mario Acevedo Toledo defiende un manifiesto sobre el trastorno límite de la personalidad

Mario Acevedo, entre Carlos Gómez de Avellaneda y Emilio Fernández Espejo.

Mario Acevedo, entre Carlos Gómez de Avellaneda y Emilio Fernández Espejo. / Erasmo fenoy

El psiquiatra algecireño Mario Acevedo ha defendido este viernes en el centro documental José Luis Cano de Algeciras un manifiesto sobre el trastorno límite de la personalidad. 

Además del manifiesto, el psiquiatra ha comentado su libro La herida límite. El trastorno límite de la personalidad: la enfermedad de nuestro tiempo, un ensayo sobre esta enfermedad que afecta a más de 200 millones de personas en el planeta y supone una merma grave para la vida de los que la padecen y para la de sus próximos.

Acevedo estuvo acompañado por el cronista oficial de Algeciras, Carlos Gómez de Avellaneda. En el manifiesto se expone la necesidad de una concienciación social sobre la mencionada afección, que debe ser revisada en todos los planteamientos ante ella. 

El trastorno límite de la persona es en realidad un trastorno por trauma complejo cronificado, según Acevedo. Los síntomas son causados por traumas biológicos, psicológicos y sociales impactando en diversos temperamentos durante del desarrollo.

El manifiesto señala que este trastorno no deja de crecer "impulsada por los valores de la postmodernidad, que es la etapa histórico-social donde nos hallamos instalados". No favorece la integración social, que es un factor de protección contra los rasgos límites.

Es una enfermedad grave, cuya tasa de suicidios consumados es de un 12% aproximadamente. Además, los pacientes no encajan en la red asistencial actual, por lo que se reivindica un sistema asistencial propio constituido por un centro hospitalario, un hospital de día y un servicio ambulatorio. Estas unidades específicas deberán contar con un personal multidisciplinar especializado.

El manifiesto reivindica una reconsideración clínica y legal para que los pacientes sean tratados con la dignidad que merecen.

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