Monumentos y edificios históricos de Algeciras Hotel Sevilla o edificio de los González-Gaggero

  • Capítulo 46. Este edificio, situado junto al hoy soterrado río de la Miel, ha tenido numerosos usos en casi un siglo de historia, entre ellos, Instituto de Secundaria Enseñanza, oficinas de Transmediterránea, hotel y vivienda residencial

Fotografía tomada en torno a 1926 cuando el edificio estaba recién terminado. A su lado, el que luego se llamó Hotel Madrid, expone un letrero en su fachada en el que se puede leer Hotel París. Fotografía tomada en torno a 1926 cuando el edificio estaba recién terminado. A su lado, el que luego se llamó Hotel Madrid, expone un letrero en su fachada en el que se puede leer Hotel París.

Fotografía tomada en torno a 1926 cuando el edificio estaba recién terminado. A su lado, el que luego se llamó Hotel Madrid, expone un letrero en su fachada en el que se puede leer Hotel París. / E.S.

Este edificio, que a lo largo de su existencia ha sido residencia de la familia Gaggero, hotel, Juzgado de Instrucción, Instituto de Segunda Enseñanza y sedes de la Junta de Abastos y de la Compañía Trasmediterránea, fue construido entre los años 1922 y 1925 en la margen izquierda del río de la Miel, en el solar que había ocupado una casa de tres plantas, propiedad de la familia Cubero-García de la Torre, donde estuvo instalada la antigua Aduana.

Los Gaggero eran una familia gibraltareña con importantes negocios en la colonia británica que había iniciado su andadura cuando adquirieron, en 1891, una pequeña agencia consignataria de buques, luego llamada M. H. Bland & Cia Limited Gibraltar, surgida en 1810 y ampliada en 1861 para atender las rutas y líneas de navegación entre Gibraltar, Tánger y otro puertos de Marruecos con pasajeros y carga, aunque más tarde extendieron sus actividades hasta Argentina y Uruguay. En 1891 la familia Bland vendió la compañía a los hermanos José y Manuel Alberto Gaggero, que erigieron dos mansiones en Algeciras, primero en la Villa Vieja (Villa San José), y luego la que sería el Hotel Sevilla.

Una vez que estuvo concluida la residencia de la Villa Vieja, uno de los hijos de Manuel Alberto, que había desplazado la mayor parte de sus negocios a Algeciras, se estableció de manera definitiva en ella. Sin embargo, habiéndose detectado un corrimiento de los terreno con probable afectación de la cimentación en Villa San José, los Gaggero optaron por cambiar de residencia y en 1922 comenzaron a edificar, por iniciativa de la esposa de Manuel Alberto, una nueva mansión en la orilla izquierda del río, entre la calle que, según un plano de 1857, se llamaba Vista Hermosa y que luego se denominó de Segismundo Moret y la calle de la Aduana, luego rotulada como José Santacana. El proyecto de esta segunda mansión se debe al arquitecto madrileño Emilio Antón Hernández, concejal y alcalde de la capital de España en 1927, que fue nombrado, en junio de ese mismo año, arquitecto jefe de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana de Madrid.

El edificio que fue Hotel Sevilla e Instituto de Segunda Enseñanza, la calle Segismundo Moret y el cauce bajo del río de la Miel hacia 1934. El edificio que fue Hotel Sevilla e Instituto de Segunda Enseñanza, la calle Segismundo Moret y el cauce bajo del río de la Miel hacia 1934.

El edificio que fue Hotel Sevilla e Instituto de Segunda Enseñanza, la calle Segismundo Moret y el cauce bajo del río de la Miel hacia 1934. / E.S.

El 1 de noviembre de 1929 se inauguró en Algeciras un Instituto de Segunda Enseñanza, creado por Real Decreto de 21 de octubre del mismo año. El Ayuntamiento barajó diversas alternativas para ubicar la nueva institución de enseñanza, aunque ninguna llegó a fructificar. En última instancia el Consistorio decidió alquilar a la familia Gaggero la planta superior del edificio que había construido en la orilla norte del río. Aunque el lugar disponía de espacios suficientes para aulas y despachos, carecía de sitios apropiados para instalar el laboratorio, la biblioteca, lugares para desarrollar la educación física y zonas para el recreo de los alumnos.

El Instituto permaneció en este inmueble hasta el año 1933 cuando el propietario del edificio, Miguel González-Gaggero, remitió una carta al Ayuntamiento comunicándole su intención de revocar el contrato de alquiler para poder dedicar el inmueble a la actividad hotelera. Ante la imposibilidad de encontrar otro lugar céntrico, se decidió trasladar el Instituto al palafito denominado El Kursaal, que era de propiedad municipal, a la espera de que se construyera un edificio expresamente dedicado a centro de enseñanza.

Una vez trasladado el Instituto, se acometieron las obras de remodelación para adaptar el edificio a las necesidades de un establecimiento hotelero. Como Hotel Sevilla se usó hasta mediados de los años cincuenta, cuando se instalaron en él las oficinas de la Compañía Trasmediterránea, actividad que se prolongó hasta principios de los sesenta. Actualmente el inmueble tiene un uso residencial, estando incluido en el Catálogo de Edificios de Notable Interés Arquitectónico por el Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad.

Descripción del edificio

La construcción presenta una planta en L con las fachadas principales mirando, una, a la calle Segismundo Moret y la otra, a la antigua calle de la Soledad o de la Aduana, hoy José Santacana. Las dos alas, con aires de monumentalidad, se articulaban mediante un cuerpo esquinero de planta semicircular rematado con un elegante mirador cubierto con terraza sostenida por seis columnas abalaustradas y con un antepecho curvo formado también por balaustres que sobresalía por encima del resto del inmueble (hoy desaparecido).

El conjunto de la construcción, que sigue los esquemas del famoso edificio madrileño Metropolis diseñado por Jules Raymond Février e inaugurado en 1911, se ha de encuadrar en el estilo historicista pero con profundas influencias de la arquitectura francesa del Segundo Imperio, del arte Isabelino español y con elementos del eclecticismo. Los débitos respecto a la arquitectura francesa de la segunda mitad del siglo XIX se circunscriben al falso almohadillado horizontal de la primera planta, los alféizares de las ventanas sostenidos por ménsulas neobarrocas y guirnaldas, los penachos terminados en pináculos, las balaustradas de estilo barroco en balcones y ventanas, etc.

El edificio de los González-Gaggero presenta cuatro plantas. En la primera, con paramento constituido por bandas horizontales almohadilladas, destacan las grandes ventanas rectangulares con antepechos de balaustres que flanquean una puerta lateral (inexistente en origen). En su lado oeste tiene un vano de forma circular y en el este una ventana cubierta con arco de medio punto con guirnaldas de frutos colgando del alféizar.

Anuncio del Hotel Sevilla, recién abierto, aparecido en una revista de la época. Anuncio del Hotel Sevilla, recién abierto, aparecido en una revista de la época.

Anuncio del Hotel Sevilla, recién abierto, aparecido en una revista de la época. / E.S.

En la segunda planta alternan estrechas ventanas rectangulares muy alargadas de tres vanos con balcones que muestran antepechos formados por balaustres y que están rematados, los dos laterales, con frontones triangulares y el central con un frontón curvo. Dos grandes balcones situados a uno y otro lado de la fachada se hallan sostenidos por grandes ménsulas barroquizantes con figuras femeninas en relieve y coronados con dinteles con las claves historiadas de las que penden guirnaldas de frutas.

En la tercera planta, las ventanas muestran más parca decoración, a excepción de los elementos barroquizantes que cuelgan del alféizar. Los cuerpos laterales salientes de la fachada, en los que se abren los balcones de la segunda y tercera planta, están flanqueados por dos pilastras de orden gigante con capiteles de estilo ecléctico.

La última planta, que está coronada por una balaustrada corrida con dos penachos en cada extremo, contiene once ventanas con arcos de medio punto que descansan, alternativamente, sobre gruesos pilares y columnas de breve fuste y capiteles que tienden al jónico. Por debajo de la balaustrada discurre una prominente cornisa sostenida con modillones. En los penachos que flanquean el cuerpo semicircular, donde se abre la puerta principal con escalinata y flanqueada por sendas columnas, se muestra decoración en relieve constituida por dos ramas de laurel. Rematándolos, se localizan tres pináculos abalaustrados con florones y frutos en cada uno de ellos.

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