La mezquita Houda de Algeciras reparte 500 comidas gratis cada noche de Ramadán a personas sin recursos
Un puñado de voluntarios prepara durante todo el día harira, arroz y otros manjares para que nadie en el Campo de Gibraltar rompa el ayuno sin compañía ni alimento
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El mes del ayuno ha superado su ecuador y, como cada atardecer, miles de musulmanes del Campo de Gibraltar se reúnen con familiares y amigos para celebrar el iftar, la copiosa cena con la que se pone fin al ayuno diario. En las diez mezquitas abiertas en la comarca, los fieles reciben dátiles y vasos de leche antes de la oración del Magreb; después regresan a casa para ese esperado festín en el que no faltan las calientes hariras, los briouats de pollo y almendra, las melosas chebaquías, las aceitunas picantes o los huevos duros con comino.
Sin embargo, no todos tienen con quién sentarse a la mesa. Hay musulmanes en la comarca que carecen de familia con la que reunirse las noches de Ramadán, que no tienen recursos para adquirir los alimentos que el cuerpo reclama tras un largo día de ayuno, o que están de paso por razón de su trabajo y no conocen a nadie con quien compartir esa cena entrañable. Para ellos precisamente han dispuesto los responsables de la mezquita Houda, en Algeciras, un menú completamente gratuito que se distribuye cada noche, al ponerse el sol, en los locales traseros del templo.
Tras la oración del Magreb, cuando por fin se abre el tiempo en que se puede comer y beber, un grupo de voluntarios sirve a esos transeúntes y personas que viven solas los manjares que han estado preparando durante todo el día. Además, se reparten unas doscientas raciones de harira o arroz para quienes prefieren romper el ayuno en casa. La harira es una densa sopa de tomate, pollo o ternera, garbanzos y especias, espesada con harina o fideos, que no falta en ningún hogar marroquí durante el Ramadán. Cuando el servicio termina, otro grupo de jóvenes voluntarios recoge, lava los cubiertos y ordena los improvisados comedores. En total, la mezquita distribuye cada jornada unas 500 comidas, sostenidas íntegramente con las aportaciones de sus fieles y el trabajo altruista de sus voluntarios. Es la única mezquita de Algeciras que lleva a cabo esta labor solidaria.
La afluencia a los templos es especialmente intensa este mes. Muchas mezquitas de la comarca han reforzado sus plantillas con imanes llegados directamente desde Marruecos para atender la mayor demanda de las dos últimas oraciones del día.
El Ramadán se rige por las fases de la luna, por lo que no cae cada año en las mismas fechas del calendario gregoriano, adelantándose entre diez y doce días respecto al año anterior. Eso significa que la duración del ayuno —desde el alba hasta el ocaso— varía sensiblemente según la estación. En invierno, en el sur de España basta con ayunar unas nueve horas; en verano, la jornada puede extenderse hasta las quince. Para los musulmanes que viven en latitudes extremas donde el sol apenas se pone en verano, la norma es regirse por el horario de La Meca, de manera que el ayuno nunca supere las dieciocho horas.
Ramadán: el mes sagrado del Islam
El Ramadán es el noveno mes del calendario lunar musulmán y constituye uno de los cinco pilares del Islam. Durante este periodo, los creyentes deben abstenerse de comer, beber y mantener relaciones íntimas desde el amanecer hasta la puesta del sol, según prescribe la segunda sura del Corán. Esta obligación afecta a todos los musulmanes adultos y sanos, quedando exentos únicamente enfermos, ancianos, niños, mujeres embarazadas y personas en viaje.
El mes conmemora la revelación del Corán al profeta Muhammad, considerado palabra increada de Dios descendida a los hombres. Curiosamente, ya en la tradición árabe preislámica el Ramadán era considerado un mes sagrado, tradición que el Islam incorporó y reconfiguró, estableciendo este mes de ayuno a semejanza de la Cuaresma cristiana y marcando una ruptura con el mundo judío.
Aunque no existen censos oficiales actualizados, se estima que más de 10.000 musulmanes residen en el Campo de Gibraltar. En un país donde el islam no es la religión mayoritaria, como España, el Ramadán supone un reto añadido para estudiantes, trabajadores y deportistas, que deben compatibilizar el ayuno con jornadas laborales, escolares o competiciones que no se adaptan específicamente a este periodo, a diferencia de lo que ocurre en muchos países de tradición islámica.
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