Menores extranjeros Un informe de la Junta alerta del grave deterioro del centro del Cobre

  • La Consejería de Igualdad constata deficiencias estructurales, de conservación y de instalación eléctrica y saneamiento

  • Traslada a los cinco menores que quedaban en el centro

Un cartel todavía anuncia la obra inacabada de reforma del centro de menores del Cobre Un cartel todavía anuncia la obra inacabada de reforma del centro de menores del Cobre

Un cartel todavía anuncia la obra inacabada de reforma del centro de menores del Cobre / Jorge del Águila

Importantes deficiencias estructurales, un más que deficiente estado de conservación, problemas con la instalación eléctrica y de saneamiento... La situación del centro Nuestra Señora del Cobre, que la Junta de Andalucía ha estado utilizando para albergar a menores extranjeros no acompañados, es ya insostenible. Así se recoge en un informe realizado recientemente por la Delegación Territorial de Igualdad y la Administración ha decidido trasladar a los jóvenes que quedan y también al personal tras constatar la imposibilidad de continuar en ese estado.

Hace unos días UGT alertaba de que se estaban llevando a los menores (solo quedaban cinco) y la inquietud que producía en los trabajadores esa situación, meses después de que la Administración autonómica anunciase que efectivamente se planteaba cerrar el centro para hacer reformas pero no concretase fecha alguna para hacerlo.

El informe elaborado por la Delegación Territorial de Igualdad de Cádiz no deja lugar a dudas sobre la imposibilidad de seguir utilizando el centro. Según recuerda, los problemas del edificio vienen desde hace años. Fue construido en 1972 y traspasado a la Junta de Andalucía en 1984. Al principio tenía capacidad para 90 personas, bajando después a 24 plazas. Durante los últimos años se ha destinado a la acogida de menores extranjeros no acompañados. 

Ya en la década pasada se planteó una reforma del centro tras constatar un grave estado de deterioro del edificio, que finalmente se realizó a medias y fue insuficiente, reconoce la Junta. Se planteó una actuación integral cuyas obras se iniciaron en mayo de 2011 y quedaron paralizadas; el centro quedó finalmente solo con la mitad de la superficie habitable, porque el resto se derribó para la remodelación. El ala izquierda quedó totalmente derruida, así como gran parte del módulo central del edificio. Una valla metálica separa la zona derribada de la zona habitada. Esa es la situación actual.

Pero además de los problemas estructurales, la falta de inversiones y de personal de mantenimiento, apunta Igualdad, han llevado a que el centro esté en "un más que deficiente estado de conservación que afecta a todos sus ámbitos": iluminación, calefacción, fachadas, cubiertas, mobiliario...

En un análisis de finales de 2017, la Consejería volvió a constatar las dificultades estructurales que presenta el edificio y, aunque valora la opción de una reforma parcial, también destaca que el mantenimiento de la estructura actual (que tendría que ser reforzada o renovada) limitaría mucho la funcionalidad del centro, al albergar solo un número reducido de plazas. Un centro nuevo elevaría el coste a más de 3,2 millones de euros sin incluir equipamiento.

La obra de reforma del centro de menores quedó sin acabar La obra de reforma del centro de menores quedó sin acabar

La obra de reforma del centro de menores quedó sin acabar / Erasmo Fenoy

También presenta graves deficiencias en cuanto a la instalación eléctrica y la evacuación de aguas fecales. En este último caso, alerta la Junta, se pueden haber vertido aguas residuales sin tratar directamente al cercano río de la Miel. El centro necesitaría unos controles diarios higiénico-sanitarios difícilmente asumibles, advierte Igualdad, en un centro que carece de personal cualificado para ello.

Ante ese deterioro grave de las instalaciones, del que también ha alertado el Defensor del Pueblo Andaluz, la Junta ha decidido no realizar ningún nuevo ingreso de un menor "debido a la ausencia de las mínimas condiciones de seguridad". Quedaban solo cinco jóvenes en el Cobre, dos de ellos a trasladar a otros centros residenciales y otros tres a punto de pasar a recursos para extutelados al cumplir la mayoría de edad. También habrá que buscar una solución para los 55 trabajadores con los que cuenta el centro.

En los últimos años el equipamiento solo ha contado con 16 plazas precisamente por su mal estado, una cifra que se ha sobrepasado en los momentos de mayor número de llegadas de 2017 y 2018. Las deficiencias del Cobre han limitado el uso de un recurso que era y es muy necesario.

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