Algeciras revive su papel clave en la historia mundial 120 años después de la Conferencia que cambió el rumbo del siglo XX

El Ayuntamiento conmemora el aniversario del inicio de la Conferencia de Algeciras, el gran encuentro diplomático de 1906 que situó a la ciudad en el centro de la política internacional

Cuando el mundo entero miraba a Algeciras durante la histórica Conferencia Internacional de 1906 que decidió el futuro de Marruecos

El alcalde, José Ignacio Landaluce, da la bienvenida a los asistentes al acto convocado con motivo de la celebración de los 120 años de la celebración de la Conferencia de Algeciras.
El alcalde, José Ignacio Landaluce, da la bienvenida a los asistentes al acto convocado con motivo de la celebración de los 120 años de la celebración de la Conferencia de Algeciras.

Algeciras ha vuelto este viernes, 16 de enero, a mirar a uno de los episodios más decisivos de su historia. La ciudad conmemora el 120 aniversario del inicio de la Conferencia de Algeciras, el encuentro diplomático internacional celebrado entre enero y abril de 1906 que convirtió durante meses a la localidad en el epicentro de la política mundial.

El alcalde, José Ignacio Landaluce, ha dado la bienvenida a los asistentes al acto organizado por Aepa2015, con la colaboración del Ayuntamiento, en el mismo espacio donde se desarrolló aquella histórica cumbre. Junto al regidor estuvieron la teniente de alcalde delegada de Cultura, Pilar Pintor; Roberto Godino, en representación de Aepa; y José Ángel Cadelo, técnico de la Delegación de Turismo y reconocido experto en la Conferencia de Algeciras, además de colaborador de Europa Sur.

Durante su intervención, Landaluce recordó que la Conferencia de 1906 se celebró en el mismo salón que hoy acogía el acto, entonces conocido como Salón Rojo, por el color que decoraba sus paredes. Un detalle simbólico que subraya el peso histórico del lugar y la huella que aquel acontecimiento dejó en la ciudad.

A lo largo del acto se puso de relieve que la Conferencia supuso para Algeciras un hito sin precedentes. Durante meses, la ciudad se transformó en escenario de la diplomacia internacional, lo que le otorgó una proyección mundial inédita, impulsó mejoras urbanas y consolidó su imagen como enclave estratégico del Estrecho. Desde entonces, el nombre de Algeciras quedó ligado para siempre a uno de los grandes episodios de la política internacional del siglo XX.

La Conferencia de Algeciras se inauguró el 16 de enero de 1906 y reunió en la ciudad a representantes de 13 potencias, entre ellas España, Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, con el objetivo de resolver la llamada crisis marroquí, surgida por las tensiones coloniales entre Francia y Alemania sobre el futuro de Marruecos.

Durante varios meses, los diplomáticos debatieron sobre el control político, económico y policial del sultanato. Aunque formalmente se defendió su independencia, en la práctica se negociaron esferas de influencia. El acuerdo final, firmado en abril de 1906, otorgó a Francia y España un papel predominante en la organización del país, especialmente en materia de seguridad y administración financiera, mientras que Alemania aceptó el resultado a cambio de garantías económicas.

Roberto Godino, en representación de Aepa; y José Ángel Cadelo, técnico de la Delegación de Turismo y reconocido experto en la Conferencia de Algeciras, además de colaborador de 'Europa Sur'.
Roberto Godino, en representación de Aepa; y José Ángel Cadelo, técnico de la Delegación de Turismo y reconocido experto en la Conferencia de Algeciras, además de colaborador de 'Europa Sur'. / Claudio Palma

A escala internacional, la Conferencia no resolvió definitivamente las tensiones entre las grandes potencias, pero sí evidenció los frágiles equilibrios de la Europa de principios del siglo XX. Reforzó el reparto colonial en el norte de África, incrementó la rivalidad entre bloques y es considerada uno de los antecedentes diplomáticos que, pocos años después, desembocarían en la Primera Guerra Mundial.

Este 120 aniversario invita también a una reflexión más amplia. El encuentro celebrado en Algeciras logró evitar un conflicto inmediato entre Francia y Alemania, pero las decisiones se tomaron sin contar con las comunidades afectadas. El colonialismo continuó su curso, dejando una herencia de desigualdad, explotación y tensiones cuyas consecuencias se prolongaron durante generaciones.

Recordar hoy la Conferencia de Algeciras no es solo un ejercicio de memoria histórica, sino una oportunidad para preguntarse qué tipo de mundo queremos construir: uno en el que las grandes decisiones se tomen por el interés de unos pocos o uno basado en la justicia, la paz y la defensa de los derechos humanos. Algeciras, 120 años después, vuelve a ser escenario de esa reflexión.

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