MONUMENTOS Y EDIFICIOS HISTÓRICOS DE ALGECIRAS

Plazas de toros La Perseverancia y Las Palomas

  • Capítulo 10. La antigua plaza de toros de Algeciras subsistió desde el 3 de junio de 1866 hasta mediados del siglo XX con muy escasas reparaciones y en 1969 dio paso a la actual

Postal coloreada de la plaza de toros La Perseverancia editada a principios del siglo XX. Postal coloreada de la plaza de toros La Perseverancia editada a principios del siglo XX.

Postal coloreada de la plaza de toros La Perseverancia editada a principios del siglo XX.

Entre el verano de 1864 y el mes de abril de 1866 se desmontó el graderío alto de madera de la vieja plaza de toros La Constancia y se reedificó en mampostería elevando el cuerpo bajo. De esta manera se habilitó un graderío alto más amplio, cómodo y seguro cubierto con tejado de tejas árabes a un agua que vertía hacia el exterior. Estaba sostenido por una arcada corrida apoyada sobre pilares y columnas de piedras de orden toscano similar a las utilizadas en otros edificios erigidos en la ciudad como el claustro del Hospital de la Caridad y el patio central de la Comandancia de Ingenieros. Los asientos de los tendidos bajos eran de losa de Tarifa y, algunos de losas aprovechadas de lápidas del antiguo cementerio de la ciudad existente en el cerro cercano a la plaza. El aforo se aumentó hasta lograr una cabida de 9.486 espectadores, según anotación del arquitecto provincial Juan García de la Vega, quien cursó visita al nuevo coso para certificar que cumplía con las condiciones exigidas a esta clase de edificios el 2 de junio de 1866. El coste de las obras ascendió a 40.000 duros de la época. El Boletín de Loterías y de Toros en su número 790 del 17 de abril de 1866, publicaba la siguiente noticia: “Reedificada de mampostería la plaza de toros de esta ciudad, se estrenará con las corridas que se darán este año en los días de feria que la misma celebra el 3, 4 y 5 de junio; y habiendo acordado la Junta que se arriende en pública subasta el disfrute de dicho local por los referidos tres días, se verificará el acto en las Casas Capitulares de Algeciras el domingo 29 del corriente a la una de su tarde, adjudicándose el remate, bajo las condiciones establecidas, al que ofrezca mayor cantidad”.

La corrida inaugural de la nueva plaza se celebró el 3 de junio de 1866 y en ella intervinieron los diestros Antonio Sánchez El Tato y Ángel López Regatero con toros de la ganadería de Andrade. El Boletín de Loterías y de Toros, en su número 800 de 25 de junio de ese año, publicaba la siguiente crónica: “Se han dado dos excelentes corridas de toros en los días 3 y 4 del corriente junio; y a pesar del temporal de aguas que tres días antes sufrimos, muy especialmente la víspera, tanto que se llegó a temer habría que suspenderla para otro domingo, se despacharon en la primera corrida cerca de 8.000 entradas… La afición que hay a estos espectáculos en el Campo de Gibraltar, las condiciones de seguridad y comodidad que con tan exquisito gusto se ha reconstruido esta plaza, harán, a no dudar, que todos los empresarios tengan en cualquier situación del año una ventajosa y conocida utilidad, cuya plaza puede figurar entre las de primer orden… Apareció la autoridad en el palco de la presidencia, y hecha la señal por el primer alcalde don Gaspar de Segura, rompió la música charanga de la guarnición con ecos de alegría y la cuadrilla salió a hacer el correspondiente saludo…” A continuación el corresponsal se extiende en describir los lances de la corrida haciendo hincapié en que un toro tomó diecisiete varas y otro dieciocho, resumiendo que los morlacos tomaron (en total) setenta y cuatro varas y que los caballos muertos fueron ocho y heridos tres.

La plaza de toros La Perseverancia subsistió hasta mediados del siglo XX con muy escasas reparaciones. En el número 85 del semanario algecireño El Duende de la Comarca de fecha 28 de abril de 1921, se publicaba una noticia sobre la feria de Algeciras en la que el cronista refería que “el Circo Taurino estaba formado de madera, hasta que en 1866 fue construido de mampostería, como en la actualidad se encuentra, salvo ligeras modificaciones de adicionar dos patios más, reforzar las puertas y aumentar dos burladeros ―que nunca hicieron falta― y otras pequeñeces”. Hasta el año 1961 La Perseverancia” no contó con callejón, disponiendo sólo de burladeros debajo del muro de la barrera. Este elemento no se añadió al coso algecireño hasta el citado año, con la merma correspondiente del ruedo, cuando se llevaron a cabo algunas obras de remodelación en el viejo edificio decimonónico, entre ellas la reforma de los asientos para que cupiera un mayor número de espectadores, lo que ocasionó el estrechamiento de las gradas y el incremento de la incomodidad para los aficionados. También se adornaron los alrededores del coso con hermosas zonas ajardinadas.

Suerte de banderillas en el transcurso de una corrida de toros celebrada en la plaza de toros La Perseverancia a principios del siglo XX. Suerte de banderillas en el transcurso de una corrida de toros celebrada en la plaza de toros La Perseverancia a principios del siglo XX.

Suerte de banderillas en el transcurso de una corrida de toros celebrada en la plaza de toros La Perseverancia a principios del siglo XX.

Desde que se inauguró la nueva plaza de toros de Las Palomas, cuyo nombre se tomó de la cercana Casita de las Palomas, en los cerros del Cortijo de San Bernabé, hoy una populosa barriada, en 1969, en La Perseverancia se dejó de celebrar espectáculos taurinos quedando abandonado su mantenimiento y reservada para la realización de algunas celebraciones de tipo cultural, hasta que fue aprobada por el Ayuntamiento su demolición en el mes de mayo de 1975. Desaparecida de la trama urbana tan emblemática edificación, su solar fue ocupado, años después, por un centro comercial conocido como Plaza de Andalucía, inaugurado en noviembre de 1986 y, posteriormente , reformado en profundidad.

En 1966, siendo alcalde de Algeciras Rafael López Correa, se tomó la decisión de construir una nueva plaza de toros que sustituyera a La Perseverancia en un lugar situado en las afueras de la ciudad. El sitio elegido por el Ayuntamiento el 24 de octubre de ese año fue uno de los cerros del llamado Cortijo de San Bernabé, espacio de expansión urbana a donde se iba a trasladar el Real de la Feria que estaría dominado desde la altura por el nuevo coso. El arquitecto que la diseñó y en principio dirigió las obras fue Manuel Blázquez García, aunque los trabajos de dirección los continuaron, por fallecimiento del señor Blázquez, los técnicos municipales José Cáceres y Joaquín Cuello. El presupuesto final de la obra ascendió a casi cuarenta y seis millones de pesetas y su aforo era de 11.257 localidades sentadas. Los trabajos de construcción comenzaron el 7 de octubre de 1967, cuando está fechada el Acta de Replanteo, y duraron hasta el mes de junio de 1969. El día 14 de ese mes, en el transcurso de la Feria Real se celebró la corrida inaugural en la que intervinieron los matadores Miguel Mateo Miguelín, Ángel Teruel, Francisco Rivera Paquirri y el rejoneador Fermín Bohórquez, con toros de Pablo Romero y Herederos de Carlos Núñez. El coso, que presenta una planta circular con una galería corrida por el exterior del cuerpo bajo sostenida por pilares de cemento, está coronado por un atrevido voladizo en forma de arcos de hormigón armado con su solo apoyo entre cada dos arcos o bóvedas. El graderío está constituido por círculos concéntricos de ladrillos vistos. Constaba de cinco corrales, diez chiqueros, con dos auxiliares ―uno de ellos para encajonamiento de los toros― corral de desembarque, cuadra para las mulillas y cuadra para los rejoneadores, enfermería de caballos, desolladeros, capilla, sala de toreros y quirófano. Dispone de diez puertas, una de ellas, la principal, orientada hacia el paseo de Feria. En 1982, siendo alcalde Francisco Esteban Bautista, se la dotó de un sistema de iluminación para poder ofrecer espectáculos nocturnos.

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