Plaza de toros de Algeciras Juan Sierra vuelve a Las Palomas

  • El joven algecireño, novillero en su adolescencia, decorará con sus obras el coso de la ciudad por su 50 aniversario

Juan Sierra pinta sobre un lienzo colocado en un burladero de la plaza de toros Las Palomas. Juan Sierra pinta sobre un lienzo colocado en un burladero de la plaza de toros Las Palomas.

Juan Sierra pinta sobre un lienzo colocado en un burladero de la plaza de toros Las Palomas. / Erasmo Fenoy

La celebración en esta Feria que ya de nuevo nos envuelve, la del cincuentenario de nuestra plaza de toros con tantos recuerdos imborrables, momentos de valor y belleza, nos propone también la originalidad y plasticidad de la mano de un artista y torero de Algeciras de aquellos años de 1999 y 2000 que como de manera muy especial viene a revalidar su tantas veces soñada e inalcanzable alternativa. Pero como él dice: “Que por soñar que no quede”.

Esta vez la vuelta no será con capote y muleta, como cuando con apenas 14 años ya deslumbraba con su toreo lento de manos bajas de calidad incuestionable. En la Escuela de Tauromaquia de Algeciras fue aprendiendo el difícil catón del toreo de la mano de sus maestros, Salvador Mateo y Francisco Ruiz Miguel.

Nació aquí, un 12 de marzo de 1985, curiosamente el mismo año en el que vieron la luz mis Jornadas Taurinas, de eso hace ya 34 años, su edad.

Sin antecedentes taurinos en la familia, aunque el misterioso encanto del toreo le acompaña hasta el día de hoy. Fue como un aprendiz de brujo con la muleta. No se parecía a nadie en aquellos años de una brillante generación de aspirantes a las glorias del toreo: Soler, Repullo, Suarez, Nieto, Duarte, Núñez, Rubiales, Corruco, Estella y muchos más.

En este 2019 ya es un artista y profesor consumado y no lo dudó un momento así que cargado con sus cuadros sus bocetos va y se los muestra a la Concejal de Feria y Fiestas, Juana Cid, y se ofrece para decorar su plaza de toros en festividad tan señalada. Juan Sierra se ha convertido a sus 34 años en artista plástico de pintura de corte abstracto, expresionista de una gran fuerza expresiva y decorativa.

A la concejal le gustó la idea y le dio la venia. Juan retorna de nuevo a Las Palomas, como lo hacía con 15 años. Yo, cuando lo vi torear en una de las novilladas de la Escuela de aquel sábado de 2001 en mi crónica de Europa Sur que titulé "Juan Sierra, un alumno con nota alta" de él escribía lo siguiente: "La sorpresa vino de la mano de un joven algecireño de 16 años, Juan Sierra, que causó una gratísima impresión. Bien vestido de corto ya en el paseo de cuadrillas tuvo cierta prestancia, ese algo, que distingue rápidamente a unos toreros de otros…". Y con el capote, continuaba mi crónica como sigue: "Se acompañó siempre con el cuerpo con garbo, sus manos bajas en el vaivén del percal con dos medias monumentales que pusieron en pie a la parroquia. Lentitud en la muleta, con pellizco, con las plantas de los pies asentadas en el albero. ¡Ojo a este chaval de Algeciras porque tiene sello. Puede ser gente en esto del toreo!".

Fueron en aquellas inolvidables presentaciones de la Escuela que era para él como su propia casa. Ahora, vuelve a su plaza de toros, ha empezado una lidia distinta construir y convertir sueños en imágenes de colores fuertes, brillantes, donde el toro otra vez tendrá que ser el principal protagonista que irrumpa altivo y poderoso de su paleta. Su pintura nos puede recordar, salvando las debidas distancias, a las de Picasso o Dalí, en corridas goyescas, a Rembrandt, Jackson, y nos lleva de nuevo al genial Miquel Catalá en el novísimo cartel de 2018 para vuelta de José Tomás.

Juan Sierra ha convertido la plaza de toros en un gigantesco estudio de mil colores donde fluyen extrañas imágenes de fuerza expresiva. Enfundado en su largo babi lleno de manchas multicolores se mueve de un lado para otro tendido del coso plasmando sus ideas sus recuerdos de los toros que aquí dejaron su huella por su bravura que se ganaron el derecho a seguir viviendo que a la postre son los actos que ennoblecen y reivindican la grandeza de la fiesta.

Europa Sur, como no podía ser de otra manera, también ahora ha querido estar con él y le ha visto en Las Palomas ajetreado en su ya cercano y fuerte compromiso con su público en esta especie de alternativa del retorno a sus 34 años. Mostrándose en plenitud en otro arte, la pintura, otro camino, pero todavía conserva muy vivos aquellos recuerdos cuando pisa el mismo albero cuando tenía 15 años y parecía que las puertas del toreo se le podrían haber abierto de par en par.

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