Tiempos de cambios

¡Maldito coronavirus!

Dos personas con sus mascarillas en Algeciras. Dos personas con sus mascarillas en Algeciras.

Dos personas con sus mascarillas en Algeciras. / Erasmo Fenoy

Seguir los pasos de baile de los políticos cada vez resulta más difícil. Así que he resuelto tornar, volver con la gente de mi pueblo: lo que dicen, comentan, bendicen y maldicen. Desde la época, lejanísima, del impuesto de “los millones” la gente no ha cesado de mascullar lo mismo en susurros, en voces más altas, a veces en ocasiones con gritos de desesperación… los llamados “pecheros”, los que siempre pagan el pato, “apechugan”; y nunca se libran de los platos rotos, los que otros rompieron, los que ponen el hambre en el banquete al que nunca son invitados, la miseria… el joven de 30 años a las puertas de un cajero, el anciano que apenas si puede con su alma, haciendo cola a las puertas de una farmacia; las mujeres que se saludan pese a que las máscaras coartan la frescura del pronto reconocimiento y una vez se han reconocido:

-¿María, cómo estás?

-Pues ya ves, hija; estoy de mascarilla. Qué no sé que vamos a dejar para los carnavales.

La tercera señora tercia:

-Pues yo estoy harta de tanto confinamiento…

Cambian impresiones, lo diario, la gente del común. En todas las conversaciones van oyéndose más a menudo el runrún de que esto va para largo. Un personaje de altísima farmacia habló por radio las otras mañanas. Nos cantó una milonga para la esperanza: “A fines de 2021, la vacuna estará muy avanzada”.

La vuelta al “cole” de l@s niñas y niños: una alegría para los padres, sobre todo para aquellos que no tengan la suerte de tener unos abuelos que les puedan echar una mano… Y el trabajo: es de ciencia ficción; como me decía hace un año Juanjo Téllez: “tú, Luis, tienes mucha ciencia ficción… Telemática con unos robots, que en sus tiempos ya los querrían Karel Kapec o Estanislao Lem”.

Pero ya está bien, suprema, la introducción. Metámonos en harina. Cosas y fiestas que hemos perdido desde marzo, 13 o 14, quiero recordar esta especie de novísimos “idus de marzo” de nefasta fecha.

1.- Se acabó la procesión de Mª Auxiliadora, 24 de mayo, con el desfile de l@s niñas/os de Primera Comunión.

2,- La Semana Santa con sus cofradías, sus procesiones y destacando el Medinaceli y su milenaria afluencia de promesas. Las bandas de música, las saetas, etc.

3.- El Carnaval y sus chirigotas y disfraces y su barra libre, que se fueron sustituyendo por la confinación y el saludo cariñoso al personal sanitario todos los días a las 8 de la tarde, desde balcones y ventanas. Y oír los telediarios con la “desescalada”,mientras maldita plaga se cebaba entre el pueblo.

4.- La Feria Real con sus pregones y cabalgatas; sus casetas y sus alegrías programadas y sus aventuras y sus “aguas de fuego”. Las corridas de toros. Cómo he echado de menos los artículos magníficos de Crescencio Torés Butrón y los libros sobre la inolvidable Perseverancia, testimonio y legado de Jose Reyes Carmona.

Era un silencio denso, sin ruidos de atracciones y sin la juerga sana e incluso las clásicas peleas de fin de fiesta... Y aquella faena para el recuerdo de Curro, Ponce o Jesulín, y brillando por encima de todos ellos Miguel Mateo, Miguelín. ¡¡¡Maldito coronavirus!!! Joío bichito, a quién demonios se le ha escapado, se pregunta el corrillo de mujeres enmascaradas; y la prudencia responde: yo no lo sé, mire usté, algún puñetero despistao, vaya usté a averiguarlo a estas alturas, con tanta criaturita muerta. Son rumores, rumores…

5.- La Virgen del Carmen no ha querido ser menos y le ha dejado la vez en agosto a la Virgen de la Palma, que se vio reducida a maniobras internas el 14 y el 15 de agosto dentro de la Iglesia Parroquial. Destaco de entre todos los cofrades a mis dos amigos Hermenegildo y Pepe Pavón.

6.-¿Y las playas? Un sabor raro, extraño. Qué pasó la noche de San Juan. Y la Romería del Rescate de la Virgen de la Palma sumergida en la Playa del Rinconcillo. Pero de esto hablaremos otro día, cuando se me haya pasado la mala leche del coronavirus.

7.- Y aún quedan, y seguro que me he dejado alguna fiesta multitudinaria, pero es que estoy de un mal café… Tosantos ¿aglomeraciones másivas en la Plaza Baja? Nanay de la china... en el 2021 si hay vacuna o lejía, como recetó Trump.

Algeciras Fantástica, superada por el terror del coronavirus que no hay quien lo “desescala”.

Por fin 2020, grabada a fuego y muertes en nuestras memorias, Navidades y Año Nuevo.

Dios quiera llevarse el coronavirus y el 2020 lo más lejos posible, amargos y dolorosos recuerdos en las páginas de los libros de Historia, algún poema trágico o una novela o un drama de los que no se olvidan jamás.

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