Algeciras

Hotel Octavio: ya no hay habitaciones

  • A las doce de este mediodía quedarán atrás 38 años de vida de un histórico establecimiento hotelero de la ciudad. Hoy cierra sus puertas, mientras sus 16 trabajadores de plantilla se incorporan al colectivo de parados

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La cuenta atrás ha comenzado. Apenas 24 horas antes de que cuelgue definitivamente el cartel de cierre, la tristeza y el asombro se reflejan en las caras del personal del Hotel Octavio. Momentos muy difíciles para quienes saben que hoy, martes, a las 12 del mediodía los últimos clientes deberán abandonar el establecimiento y con ellos los 16 trabajadores. Ya no hay retorno y no saben por qué. Negociaron un ERE (Expediente de Regulación de Empleo).

Hasta el momento, solo algunos han recibido la carta de despido. El anuncio ha sido hecho mediante un burofax y no en persona y eso duele, según reconocen los trabajadores. Y a pesar de todo, la actividad en el hotel no se parará hasta el último instante. Ayer, 24 horas antes de su cierre, de las 77 habitaciones con que cuenta el hotel, había 50 ocupadas que, según indicaron los trabajadores, quedarán vacías hoy martes. Incluso, en la noche del domingo, había ocupadas 64.

Los trabajadores no entienden por qué se cierra un hotel que tiene un índice medio de ocupación bastante alto. Asimismo, este hotel tienen un fondo de comercio que se va a perder. Se trata de habitaciones fijas, entre 15 y 20 diarias, que solían ocupar trabajadores de diferentes empresas como Renfe, Balearia o Daibús, entre otras.

Diego Pacheco, recepcionista, ha dedicado toda su vida a este hotel. Lleva 30 años en él, salvo los dos años que le ocupó el Servicio Militar. "Puedo escribir un libro. Hay experiencias buenas, malas. La mayoría de los clientes son como una familia. Aquí se sienten como en su casa y nos vamos con la cara muy alta". Afirma que, según la empresa hay pérdidas, pero también que no les han comunicado las intenciones. No saben cuáles son las intenciones de la Fundación Octavio-Comes, propietaria del establecimiento.

Pacheco y todos los compañeros que han hablado con este diario están muy afectados "porque vemos que esto llega a su fin". Todo ello después de 38 años de vida de un hotel cuyo edificio, al igual que la estación de autobuses San Bernardo, pertenecientes ambos a la misma fundación, está incluido en el Inventario de Patrimonio Histórico. Por ello, no comprende cómo la Administración no se ha pronunciado al respecto.

La Fundación Octavio-Comes también tiene intereses en el transporte e inmobiliarios, en Cádiz. Sin embargo, a estos trabajadores que desde hoy se quedarán en paro, no se les ha propuesto en ningún momento trasladarlos a alguna de sus otras empresas, tal y como apuntó Pacheco.

Con nervios por la situación creada está Susana Iglesias, que es camarera de piso y lleva en el hotel desde que tenía 19 años. También toda una vida laboral al servicio del hotel. "Hasta ahora todo iba bien. Este verano, hemos tenido una ocupación muy alta y de buenas a primeras, nos dicen en julio que esto cierra". La sombra del paro planea: "ya no es tan fácil encontrar trabajo. Nos vemos en una situación muy mala, la crisis". Todos se tienen mucho cariño, pues llevan trabajando juntos muchos años.

Alicia Díaz, también es camarera de piso. Es uruguaya y lleva ocho años en España, seis en el hotel. Su cara también refleja la pena que representa el verse en pocas horas en la calle y también por la buena relación con sus compañeros. Se ha hecho mucho "para sacar a flote el hotel y para que nunca hubiera ninguna queja por parte de los clientes. Muchos de ellos son como de la familia", indicó. "Estoy muy apenada, no solo por lo material, sino por lo sentimental". Todos los trabajadores eran una piña.

Javier Bellido lleva 20 años como recepcionista y también se siente muy mal. Tiene un mensaje para la empresa: "Nos encontramos aquí, el último día, dando todos el callo, estamos al pie del cañón". Agradece los años trabajados en el hotel, pero lamenta cómo les han tratado: "esa no es forma". Afirma que para la empresa "la primera palabra era cierre del hotel y la última palabra, cierre del hotel. No hay otra cosa". Recuerda que se propuso, incluso, arrendar el hotel, y "nada, solo tienen en la cabeza el cierre del hotel. No nos explicamos esto".

Por su parte, Samuel Villada, jefe de mantenimiento, explicó que el hotel se encuentra en perfecto estado y que desde 2007 se han venido realizando muchas e importantes mejoras en su estructura. Se han colocado un grupo de presión contraincendios, puertas nuevas y placas solares nuevas, las habitaciones están muy bien etc. En casi cuatro años, se ha llevado a cabo una inversión millonaria. Para realizar esas reformas han recibido subvenciones y "ahora por el cierre del hotel, las tienen que devolver".

También está Pedro López. No está en la misma situación, porque él no es de plantilla. Entró hace seis años de mozo y ahora estaba haciendo sustituciones de recepcionista, a pesar de "las promesas". Por tanto, no se incluye en el ERE.

Finalmente, se han tenido que anular reservas que había incluso para el año 2012. Con el cierre de este hotel, quedan atrás muchos recuerdos, muchas vivencias. Desde aquí, mucha suerte a todos.

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