Algeciras La falta de un cementerio islámico fuerza el entierro de una algecireña en Ceuta

  • Las opciones de enterramiento más cercanas para los musulmanes en suelo peninsular se encuentran en Fuengirola y Granada

Tumbas en el cementerio musulmán de Ceuta. Tumbas en el cementerio musulmán de Ceuta.

Tumbas en el cementerio musulmán de Ceuta.

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El trance vivido por el joven marroquí Abdelilah Boutaib en los primeros días del año tras la muerte de su pareja, la algecireña Juana Gómez, vuelve a poner de relieve la demanda cada vez más acuciante de la población musulmana de la ciudad –formada por unas 10.000 personas– de contar en la comarca con un espacio adaptado a las condiciones de enterramiento requeridas por la religión islámica.

Juana Gómez, que se convirtió al islam al iniciar una relación sentimental con Boutaib, fue enterrada el pasado 5 de enero en el cementerio islámico Sidi Embarek de Ceuta ante la inexistencia en la ciudad o su entorno de un recinto conforme a los preceptos de la religión que profesaba.

El rito islámico precisa de una sepultura directa en la tierra, sin ataúd, y orientada hacia la Meca. Algo para lo que, actualmente, no hay ningún un espacio habilitado en el cementerio algecireño de Botafuegos o en los municipios cercanos. En suelo peninsular, el cementerio musulmán más cercano es el de Fuengirola (Málaga) y hay otro en Granada además del ceutí.

Juana Gómez se convirtió al islam al iniciar una relación con un joven de Marruecos

Boutaib y Gómez, de 29 y 32 años, iniciaron una relación sentimental formalizada como pareja de hecho hace unos cuatro años y medio. Ambos residían en Castillejos (Marruecos, muy cerca de Ceuta) hasta que hace un año y medio Juana Gómez fue diagnosticada de leucemia, enfermedad de la que falleció el jueves 3 de enero en el hospital Puerta del Mar de Cádiz. “Las opciones eran entonces enterrarla en Fuengirola o en Ceuta porque en Algeciras, aunque hay muchos musulmanes, no hay un lugar previsto. Nos hubiera gustado enterrar a mi pareja en Algeciras, donde nació, dado que era su lugar de origen. Y además Juana era española y era su deseo ser enterrada en su ciudad. Yo ya no puedo hacer mucho más por ella, pero me gustaría que nadie más tuviera que pasar por esto o tener ser enterrado en un sitio lejano”, resalta el joven a este periódico.

Tradicionalmente la comunidad marroquí de Algeciras repatría los restos mortales de los fallecidos para que reposen en su país de origen, aunque se trata de un proceso muy costoso. Pero en el caso de los descendientes ya nacidos en España, y por tanto con arraigo, o de españoles que profesan el islam como religión, las opciones más cercanas se reducen entonces a las ya citadas de Ceuta y Fuengirola. Y se trata de una situación, el fallecimientos de españoles musulmanes, que tiende a incrementarse en el futuro porque la comunidad lleva décadas asentada en la zona y se han alcanzado ya en algunos casos la tercera generación.

La comunidad musulmana de Algeciras lleva tiempo con esta demanda como una de sus principales aspiraciones como colectivo. Una petición en la plataforma digital Change.org solicita al alcalde, José Ignacio Landaluce, que se habilite en el término municipal un recinto adecuado y apelan, entre otros argumentos, al derecho constitucional a la no discriminación por motivos religiosos.

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