Dormir en un lugar lleno de historia

  • Alumnos del IES Tolosa gestionan una miniempresa educativa que propone rehabilitar los búnkeres como alojamiento

  • La iniciativa, vehículo para canalizar la formación teórica del curso

Sobre la copa de un árbol tropical, en el interior de un iglú o en una cueva como los primeros homínidos. El turista reclama cada vez más tener acceso a nuevas experiencias de viaje y alojamiento que les pongan en contacto con la tradición y la historia del destino. Es el llamado turismo de experiencias, que va más allá de la mera pernocta.

Los alumnos del Ciclo Formativo de Gestión de Alojamientos Turísticos del IES Tolosa de La Línea han visto en los búnkeres que rodean el centro, ubicado muy cerca de la línea de contravalación que separa España de Gibraltar, una oportunidad local para fomentar ese turismo diferente. A lo largo del curso académico que ahora llega su fin, los estudiantes (34 entre los dos cursos) han puesto en marcha un proyecto de Miniempresa Educativa basado en la rehabilitación y uso de los fortines como recurso turístico singular. Es la primera vez que el IES Tolosa se integra en este programa de la Junta de Andalucía para el fomento del emprendimiento.

La iniciativa se basa en la constitución de una cooperativa formada por los estudiantes para aprender, mediante su gestión diaria y de forma práctica, los contenidos transversales del ciclo formativo. "Al lado del patio, frente a la línea de contravalación, tenemos dos búnkeres que vemos constantemente en los tiempos de descanso. De ahí surgió la idea para ofrecer un proyecto de miniempresa original, que no se basara en la constitución y gestión de un hotel ficticio, camping o residencia turística al uso, sino de promover además la gestión y rehabilitación del patrimonio como oportunidad", explica Maribel Giráldez, coordinadora del proyecto y profesora del ciclo, que también ha contado con el apoyo de alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato.

Así surgió Bunker Inn Spain, el nombre que los estudiantes pusieron a la empresa tras sondear varias opciones. El proyecto se basa en reutilizar los fortines construidos para la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial para vigilar el Estrecho de Gibraltar como un alojamiento de turismo experiencial pero también para el fomento del turismo cultural. "Los búnkeres ya se usan en países como Francia, Alemania, Suiza o Albania para centros de interpretación, albergues, hoteles o cafeterías. Aquí sería lo mismo", detalla Giráldez.

Durante la gestación de la miniempresa contaron con el asesoramiento de Ángel Sáez, historiador del Instituto de Estudios Campogibraltareños, experto en este tipo de construcciones que jalonan la costa del Estrecho de Gibraltar, desde Guadiaro hasta Conil de la Frontera, con más de 490 instalaciones.

Obviamente, no depende de los alumnos el tener acceso a los fortines, pero proyectar su uso como alojamiento les ha permitido conocer a fondo la normativa de regulación de los alojamientos turísticos en Andalucía, la Ley de Costas o la relación entre instituciones para la gestión y protección del patrimonio. "Y sobre la gestión empresarial, hemos trabajado aspectos como la creación de un plan de marketing, estudios de mercado con encuestas en la calle, búsqueda de clientes, creación de un logotipo e imagen corporativa, establecer un organigrama adaptado a la gestión de un recurso turístico y la contabilidad y pago de impuestos", enumera la profesora.

Las miniempresas tienen igualmente la misión de monetizar sus proyectos. Esto es, gestionar un pequeño presupuesto con una aportación de los alumnos para generar beneficios a lo largo del curso poniendo a prueba la viabilidad de la gestión. Bunker Inn Spain creó todo el merchandising que se vendería en la recepción del complejo turístico. Gorras, camisetas, cantimploras o guías de turismo activo para recorrer los fortines han sido algunos de los elementos diseñados por los estudiantes que se vendieron en la quinta Feria del Emprendimiento de Sanlúcar de Barrameda celebrada el pasado mes de julio. "Nos lo quitaban de las manos", explicaron. Los beneficios, como marca el programa, se donarán a una entidad benéfica. Los estudiantes también mostraron su proyecto en la Feria de Ciclos Formativos de La Línea.

Para Giráldez, el proyecto además ha despertado la atención de historiadores y administraciones de forma que se prevé continuar con la idea el próximo curso; algo a lo que también se muestran dispuestos los estudiantes del Tolosa, quienes aspiran a ser los artífices del cambio de modelo turístico de la zona hacia un enfoque de más calidad y excelencia.

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