Preparados para cualquier reto

Los bomberos de la refinería, pieza fundamental del Plan de Emergencia Interior

La unidad de bomberos de Cepsa realiza un simulacro de bajada vertical de una camilla con herido, ayer.
La unidad de bomberos de Cepsa realiza un simulacro de bajada vertical de una camilla con herido, ayer.
A. R. / San Roque

25 de enero 2012 - 01:00

Nada se improvisa a la hora de atajar una emergencia en las instalaciones de Cepsa. Una eventualidad que puede ir desde una sencilla contingencia que se resuelve en minutos a la posibilidad de afrontar las consecuencias de un desastre natural sobre una instalación industrial. Toca estar preparados y saber qué papel debe desarrollar cada persona implicada en su gestión.

Las instalaciones de Cepsa en la comarca cuentan con un detallado Plan de Emergencia Interior en el que todos los trabajadores están implicados con el fin de garantizar la seguridad de la factoría. Los bomberos, un cuerpo propio para todas las instalaciones de Cepsa en la comarca formado por 36 personas, son una de sus piedras angulares.

Jesús Mota, jefe de Pascal (Protección Ambiental, Seguridad y Calidad) y Álvaro Camacho, jefe de Seguridad, abrieron ayer las puertas de una de las instalaciones más novedosas de Cepsa en la comarca, el parque de bomberos que siquiera llega al año de antigüedad, a los periodistas de la zona en un seminario organizado por la Asociación de la Prensa del Campo de Gibraltar (APCG) junto con la compañía.

Mota y Camacho desvelan en sus exposiciones detalles como que Cepsa efectúa unos 70 simulacros al año en el que llegan a intervenir todos los trabajadores. Uno recrea el máximo nivel de gravedad, tres el intermedio y el resto, un mínimo de 60, el nivel básico. Pero los simulacros no sólo son una vía para mantener vivos los conocimientos teóricos sobre emergencias. También son empleados como fórmula de autoanálisis y búsqueda de mejoras en protocolos.

El Plan de Emergencia Interior de Cepsa se completa con su equivalente exterior (de ámbito comarcal y que coordina el 112) en perfecta sintonía. La tecnología también ejerce un papel clave. Basta un ejemplo. A mediados de los años noventa se realizó un simulacro que hizo necesario llamar a trabajadores, uno a uno, a sus domicilios. Entre la primera llamada y la última transcurrieron dos horas y media. Hoy, un sistema informatizado llamado FACT 24 es capaz de llamar a la vez a 450 números hasta en seis ocasiones. Y requiere de una respuesta que ayuda a los técnicos a saber en cuánto tiempo llegaría a su puesto el personal convocado. Última tecnología que se mantiene junto a una emisora de radio por si la red móvil no funcionara. Y ello teniendo presente a los vecinos, a los que también se avisa en caso de emergencia o simulacro.

Las instalaciones del parque de bomberos acogen el instrumental que ya tenía la compañía y que debe estar en perfecto estado de revista. "Está al más alto nivel", apostilla Camacho. Ya en patio exterior del parque de bomberos, uno de los retenes (hay presencia en cualquier momento del año) recrea cómo se bajaría un supuesto herido en camilla desde la torre de prácticas. La maniobra se ejecuta con la misma destreza de los bomberos que descolgarían un herido de un bloque de pisos. Formación especializada al más alto nivel para cualquier reto en una de las instalaciones industriales más importantes de la comarca.

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