Resaca del 8M: el silencio y el miedo siguen frenando las denuncias por violencia machista
La fiscal de Sala contra la Violencia sobre la Mujer, Teresa Peramato, advierte de que solo alrededor del 25% de las víctimas denuncia
Las imágenes de la manifestación del 8M en Sevilla
En la resaca todavía viva del 8M, día de reivindicación y memoria, el feminismo vuelve a recordar nuevamente que la lucha no termina cuando se recogen las pancartas ni cuando las firmas se estampan con el apellido de las madres. La igualdad no se celebra, se construye a diario. De este modo, la fiscal de Sala contra la Violencia sobre la Mujer, Teresa Peramato, ha señalado uno de los mayores obstáculos para proteger a las víctimas de violencia de género: el silencio. El silencio de las mujeres que la sufren, el de su entorno y, en demasiadas ocasiones, también el de la sociedad. Un silencio que impide avanzar y ofrecer una protección más eficaz frente a la violencia machista.
De este modo la fiscal Peramato también ha puesto el foco en dos factores decisivos que frenan las denuncias: el miedo y la desconfianza en la administración de justicia. Por ello, ha insistido en que apoyar a las víctimas es una responsabilidad colectiva: acompañarlas, sostenerlas y facilitar que rompan con el agresor y se atrevan a denunciar. La fiscal intervino en la mesa redonda “Igualdad en construcción: desafíos para los derechos de las mujeres”, organizada por la Fiscalía General con motivo del Día Internacional de la Mujer. En el debate participaron también la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, la periodista Ebbaba Hameida y la profesora de Filosofía Moral y experta en inteligencia artificial Lucía Ortiz.
"Miedo a represalias hacia ellas o hacia sus hijos"
Durante su intervención, Peramato recordó que la mayoría de las víctimas soporta la violencia sin denunciar. Algunos estudios apuntan a que apenas un 25% de las mujeres da el paso. Ese silencio, ha advertido, las expone a nuevas coacciones y dificulta que las instituciones puedan actuar para protegerlas. Denunciar, además, implica enfrentarse a un procedimiento judicial que muchas mujeres perciben como hostil. Un proceso lleno de sacrificios, renuncias y, sobre todo, de miedo: miedo a las represalias del agresor contra ellas o contra sus hijos.
Por eso, la fiscal lanzó también un mensaje al entorno cercano de las víctimas. Familia, amistades y comunidad deben ser conscientes de que el apoyo y el acompañamiento son claves para que una mujer pueda romper el silencio. En el debate, Carmen Calvo reivindicó el feminismo como una expresión de democracia y destacó el papel histórico del movimiento feminista en la conquista de derechos y en la presión al poder político para impulsar avances en la sociedad española. Desde el ámbito tecnológico, Lucía Ortiz recordó que ni la tecnología ni la inteligencia artificial son neutrales: reflejan los sesgos de la sociedad que las crea y pueden amplificar las desigualdades de género si no se regulan y supervisan adecuadamente.
Por su parte, Ebbaba Hameida subrayó la responsabilidad del periodismo para poner el foco en realidades invisibilizadas. Especialmente en contextos de guerra, donde el cuerpo de las mujeres se convierte en arma de conflicto y ellas quedan atrapadas en la invisibilidad mientras sostienen, además, el peso de los cuidados.
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