Sucesos

La Policía desmantela una banda gaditana que habría estafado a centenares de personas en toda España

  • Hay 20 detenidos, siete de ellos han entrado en prisión

  • Vendían productos de alta gama a precios de gangas a través de internet que jamás entregaban

  • Utilizaban DNI robados a compradores incautos

Uno de los muleros de la organización es grabado cuando entraba a sacar dinero de una transacción en un cajero de San Fernando. Uno de los muleros de la organización es grabado cuando entraba a sacar dinero de una transacción en un cajero de San Fernando.

Uno de los muleros de la organización es grabado cuando entraba a sacar dinero de una transacción en un cajero de San Fernando. / Telecinco

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Una Thermomix a 500 euros. Una Nintendo Switch a 200. Artículos de lujo a precios de gangas. Alquileres vacacionales en el Novo Sancti Petri para todos los bolsillos. Lo barato sale caro, advierte el refranero español, tan sabio y tan puñetero. Del refranero, y de los pícaros, llevan años acordándose los más de 500 afectados por una banda de estafadores que desde San Fernando han sido capaces de apropiarse de un botín que la Policía Nacional ni siquiera se atreve a cuantificar pero que podría ir de los 200.000 euros al medio millón.

Hasta el momento hay 20 detenidos, siete de ellos, los que la Policía considera que integran la cúpula de la organización, ingresaron en prisión a lo largo del pasado verano.

Hay 100 investigados, la mayoría de ellos muleros que prestaban sus cuentas bancarias

La investigación de la denominada Operación Wallastop arrancó en el año 2015 después de que llegaran las primeras denuncias. Las unidades de Delitos Tecnológicos de la Comisaría Provincial de Cádiz y de la Comisaría de San Fernando han sido las que han llevado el grueso de la investigación, aunque una vez que se comprobó que las estafas se ampliaban a prácticamente todo el territorio nacional también han colaborado las unidades de Delitos Tecnológicos de Zaragoza, Valladolid y Écija (Sevilla).

Según fuentes policiales, el principal cabecilla responde al nombre de Abel, y es un delincuente habitual de San Fernando que comenzó con estafas a pequeña escala pero que poco a poco fue urdiendo una trama con chavales de la localidad gaditana hasta expandir sus tentáculos por toda España. El nivel de vida del cabecilla de esta mafia, que llegó a adquirir un chalé en la urbanización chiclanera de Novo Sancti Petri, despertó las sospechas de la Policía Nacional.

La cúpula de los estafadores comenzaron su actividad hace varios años, y con el paso del tiempo urdieron una amplia red de muleros, a los que utilizaban para mover el dinero de una cuenta a otra a cambio de pequeños porcentajes. Tanto es así que hay 100 investigados en total, por lo que no se descartan nuevas detenciones.

El botín supera los 200.000 euros y la Policía teme que puede llegar al medio millón

El modus operandi de los estafadores era incluir en webs de venta de artículos de segunda mano como Wallapop y otras similares auténticas gangas. Una vez que conseguían enganchar al comprador incluso se grababan en las oficinas de Correos, haciendo como que enviaban el paquete en cuanto que les llegaba la transferencia. Pero una vez que tenían el dinero se lo quedaban y el comprador veía como se esfumaba su anhelada ganga y también su dinero. Muchos de ellos, al tratarse de cantidades no demasiado grandes, ni siquiera denunciaban el caso a las autoridades y simplemente aprendían la lección para el futuro.

Además, esta banda también se dedicaba a estafas en alquileres vacacionales, ofreciendo chalés y apartamentos en Chiclana de la Frontera y otros lugares de la costa gaditana de manera fraudulenta.Cuando en ocasiones los afectados pedían explicaciones estos culpaban a Correos o a otra empresa de mensajería de la tardanza en recibir sus paquetes. Además, con los DNI que conseguían de los clientes falseaban nuevas ventas, en una cadena sin final que ha llevado a más de 500 afectados en todo el país a poner el caso en manos de abogados. Incluso llegaron a vender los DNI de algunos de los afectados en la conocida como internet profunda, con el riesgo que esto supone.

La estafa alcanza los 200.000 euros, pero la Policía teme que como hay pequeñas operaciones de cifras de menos de 300 euros y algunos de los afectados ni siquiera denunciaron, las ganancias de la banda podrían rondar incluso el medio millón de euros.

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