Más de 373 millones de electores de 27 países están llamados a concluir hoy el proceso electoral, iniciado el jueves en los Países Bajos, para diseñar el nuevo mapa político del Parlamento Europeo para los próximos cinco años. En juego, algo más que 720 diputados. Todos los expertos coinciden en que la UE afronta los comicios más trascendentes en casi medio siglo. Con una guerra, tras la invasión rusa de Ucrania, que se desarrolla en la frontera con cuatro estados miembros y que obligará a un mayor esfuerzo militar para conjugar las latentes amenazas y que puede afectar a otros capítulos como los fondos para la cohesión. Con una lucha contra el cambio climático que ha terminado por colisionar con los intereses de los agricultores y el horizonte del 2028 y el próximo paquete de la Política Agraria Común. O el caballo de batalla de la inmigración, con más de un millón de asilos al año, y que supone el principal banderín de enganche de los grupos ultranacionalistas, que pueden quebrar los tradicionales acuerdos entre las formaciones demócratas, cristianas y liberales con la socialdemocracia. El riesgo a que la UE se asemeje a una Europa de las naciones que alumbró dos guerras mundiales en la primera mitad del siglo XX. Con una mano de obra envejecida y, al mismo tiempo, la desesperanza de los jóvenes. Con el letargo de un continente, mero convidado de piedra en la pugna por la hegemonía comercial entre China o Estados Unidos. Suficientes escenarios como para acudir en España hoy a las urnas. Y lamentar que estas elecciones se hayan desarrollado como una segunda vuelta de las generales, con la amnistía como protagonista, o como un plebiscito para ese nuevo ticket electoral que representan Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios