La protección de la infancia

A diario vemos noticias que ejemplifican el abanico de situaciones violentas a las que está expuestas la infancia y la adolescencia en nuestro país

Una niña de 12 años, víctima de acoso escolar, se precipita desde el cuarto piso del colegio. Detenidos los padres de una bebé que presentaba quemaduras en el 30% de su cuerpo. Arrestado un menor por una agresión sexual a una joven. Detenidos 18 menores por robos con navajas y machetes la noche de Halloween. Estos son ejemplos de las noticias que nos podemos encontrar a diario en los medios de comunicación. Noticias que ejemplifican el abanico de situaciones violentas a las que está expuesta la infancia y adolescencia en nuestro país.

Conscientes de la importancia que tiene para el bienestar de niñas, niños y adolescentes su protección frente a cualquier tipo de maltrato, acoso o abuso, la Ley Orgánica de Protección de la Infancia frente a la Violencia (LOPIVI) nos ofrece varios caminos interesantes por los que avanzar en este derecho fundamental. De forma concreta, y como paradigma de las posibilidades de esta legislación, algunas entidades de infancia estamos trabajando en torno a la figura del coordinador de bienestar y protección en los centros educativos, contemplada en el artículo 35 de esta norma. La labor de esta figura exige actitud y aptitudes, aparte de formación inicial y continua en prevención, detección y actuación ante los casos de violencia. Así las cosas, con el objetivo de avanzar para que esta figura pueda realizar sus funciones con la calidad que exige la Ley y no se quede en un mero trámite, desde Educo estamos promoviendo la creación de grupos de trabajo con expertos y representantes de todos los ámbitos en los que se desarrolla la vida de niñas y niños.

Con este espíritu de trabajar mano a mano y de forma coordinada entre los titulares de obligación y de responsabilidades, desde Educo hemos promovido la creación de una mesa de expertos a nivel de la Comunidad Autónoma de Andalucía en la que hemos recogido los aportes e ideas para mejorar esta figura por parte de 22 entidades expertas y Administración competente en la materia procedentes de ámbitos como la protección, la educación o la salud. Entre las conclusiones más relevantes podemos destacar que para que la figura del Coordinador de Bienestar y Protección funcione es vital tomar en cuenta la realidad y el contexto socioeconómico y cultural de los centros educativos y, en consecuencia, concretar los criterios estudiados (formación, perfil, liberación horaria, coordinación, presupuesto…). Además, si queremos que la figura sea efectiva es preciso que las Comunidades Autónomas asuman unos mínimos en sus normativas que garanticen que la selección del personal, su formación, su perfil y su disposición horaria sean realistas con las distintas situaciones.?En cuanto a la selección del perfil, será necesario tomar en cuenta también las capacidades y habilidades de éste, para garantizar aptitudes fundamentales como la empatía o la capacidad de liderazgo. Por otra parte, en lo que trasciende a la labor de prevención en el centro educativo, si pretendemos generar entornos protectores es vital que esta figura se conciba como parte de un grupo que trabaja mano a mano por un mismo fin tanto dentro como fuera del mismo.?Como idea que también genera consenso entre entidades y expertos, se ha acordado la necesidad de crear un banco de recursos donde este profesional pueda acceder tanto a formación para sí mismo como para el resto de la comunidad educativa.?

Todas estas aportaciones constituyen un paso importante en paralelo al que estamos dando en otras comunidades autónomas y que pretendemos conformen el camino para revertir la situación a través de un decreto estatal que homogeneice unos requisitos y acuerdos mínimos en torno a esta figura, clave para la protección y el bienestar de niñas, niños y adolescentes.

Esa niña de 12 años víctima de acoso escolar que decidió quitarse la vida incapaz de aguantar tanto sufrimiento o aquellos menores que sembraron el terror en sus barrios una noche de Halloween probablemente se hubieran relacionado de una manera distinta con la violencia si hubieran tenido las herramientas adecuadas para evitarla, tanto víctimas como verdugos. Porque es necesario un mayor esfuerzo en sensibilizar y concienciar, más esfuerzo en prevenir y en detectar esta tara que impregna nuestra sociedad, vemos ahora un momento histórico para acabar con ella. No dejemos pasar esta gran oportunidad.

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