La colmena
Magdalena Trillo
¡Es el petróleo, estúpido!
Esto de la operación especial en Venezuela contra Maduro y su esposa es sorprendente (o no). Y las primeras reacciones políticas en España, propias de La escopeta nacional: Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal aplaudiendo e Ione Belarra pidiendo la ruptura de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Nada nuevo bajo el sol.
La reinterpretación de los códigos éticos y legales de las relaciones internacionales por parte de la nueva administración de los EUA, si hubiera llegado para quedarse, haría que se incluyese un nuevo capítulo en los estudios de Historia Contemporánea. Como la caída del Muro (1989) o el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York (2001).
Es como en las viejas películas del Lejano Oeste, cuando el sheriff John Wayne capturaba al delincuente fuera de su jurisdicción y lo arrastraba hasta la otra orilla del río Bravo, donde sí que podía detenerlo legalmente.
Los que mandan en el nuevo país llamado América hacen lo que les parece en cada momento y listo. Tal y como actuaba el duro vaquero de Winterset (Iowa), igual de republicano y conservador que los chicos de la corte de Trump.
Irrumpir en la capital de un estado soberano, por corrupto y dictador que sea su líder, va contra las reglas del orden ya caduco que se estableció en la Guerra Fría. Y ejecutar la operación militar sin provocación previa ni con pretensión de devolver Venezuela a la democracia, sino para hacer negocio petrolero, causa sonrojo. A la par que lanza un mensaje claro en un doble sentido: a dirigentes incómodos para el presidente yanqui, que ya no volverán a dormir tranquilos, y a los autócratas chino y ruso, que harán lo que les venga en gana en Taiwán y Ucrania, como mínimo. A fin de cuentas, lo mismo que lleva haciendo Netanyahu en Gaza, Cisjordania, Líbano e Irán desde 2023, al menos, con el beneplácito del narcisista inquilino del Despacho Oval.
Un inicio de 2026 que no augura nada bueno para Europa, expuesta al nacionalismo ruso por el este y al imperialismo norteamericano en el lejano oeste: Groenlandia. La cruzada personal de Trump contra el modelo de libertades que encarna la Unión Europea, favoreciendo el antieuropeísmo más ultra, es otra de las razones por las que el tipo nos cae tan mal.
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