
La Rayuela
Lola Quero
Puente de plata a la privada
La ventaja de escribir semanalmente en público es poder organizar tus ideas... En general no encuentra uno mucha coherencia; yo la debo procurar y llevo años diciendo que el fascismo actual no es el conocido, viene con otras maneras, y muchos niegan su realidad. Pues ahora aumento la apuesta: afirmo que ya estamos en una dictadura, aunque formalmente el golpe no haya sido contra las leyes, de momento.
Para empezar, pero esto no es novedoso, se han usado las instituciones para desprestigiar al Estado y hacerse con él, es una forma de golpe. Pero lo peor es que vivimos ya bajo el totalitarismo de la estupidez y el desprecio más absoluto al conocimiento, al análisis y a cualquier tipo de proyección consecuente con las ideas defendidas. Hoy no tienen relevancia las derivas de los actos o esas ideas, si algo viene bien no importa el futuro exterminio de una parte de la población, con aquello basta para justificar. Hemos convertido la democracia en dictadura sin alterarla, respetándola. Todo a través de las redes sociales y la demolición del conocimiento. No atribuyamos esto a un plan, al revés, estos neofascistas han sacado rédito de nuestra desidia al confundir imagen con conocimiento y universidad con oficio. Toda esta basura política totalitaria es la excrecencia, la bardomera de la riada de mierda intelectual que nos halaga y ahoga. Son un síntoma y no una causa, por eso no nos podemos defender de ellos. Habría que atacar a las fuentes y esto es muy complejo.
Hemos transformado la democracia en dictadura y no podemos defendernos: nos llamarían antidemocráticos, radicales, “wokes”, ideólogos o criminales. No se lo podríamos poner más fácil para avalar su ataque, hemos de asumirlos hasta que la realidad nos enderece el rumbo bien escarmentados. Controlan la opinión, la información, la imagen y las tendencias y lo hacen ofertando el milagro del saber sin compromiso: no les importa decir lo que piensan porque no tienen complejos. No existe la exigencia y el orgullo del discurso trabado y coherente, cualquier cosa es verdad, cada cual tomará la parte de los hechos que le sonría y le consolide su estupidez. Ahora el mundo es “ansí”.
Usted, ese idiota de turno, el enterado, la maestra liendre, el fracasado disfrazado de listo es el nuevo dictador. El desprecio por la ciencia, el arte, la cultura, la ideología de cualquier intento de redistribuir la desesperación de la desgracia, o simplemente de no hacer daño a los otros, el odio y la venganza (la permanente frustración generada por la metarrealidad), la imposición del orden porque sí han destruido lo que podríamos ser en favor del turismo. Bienvenidos a la marabunta, a la elevación del golfo, la hipóstasis de la cretina metamorfoseada en triunfadora, la nueva era, el juez ignorante henchido de poder, el artista del ingenio, la dictadura que usted no quiere ver, quizá porque le resulta cómodo participar de ella.
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