Esta es la pregunta que se hace el turista que viene a La Línea de la Concepción. Yo, que viajo muchísimo por Andalucía, no he visto cosa igual. No importa el momento en el que salgas a las calles del centro, aquí, siempre hay gente. En nuestra ciudad parece jornada festiva cualquier día del año. Y eso es una auténtica gozada.

Porque, y aunque la prensa nacional quiera hacer ver lo contrario, en La Línea no solo se vive bien, sino que somos el lugar de referencia en El Campo de Gibraltar para ir de tapas y copas.

La calle Real, con su emblemática cafetería Modelo. Siempre a rebosar. El Paseo Fariñas, repleto de pequeños dispuestos a echarles de comer a las palomas, mientras los padres se toman un café en La Gorgo. La Plaza de la Iglesia, con el monumento de Las Tres Gracias, que, sin duda, dan paso a sacar la cámara e inmortalizarlas dejando a nuestra Iglesia Inmaculada de fondo. Nuestro Puerto Deportivo Alcaidesa, lleno de deportistas que inician su carrera ahí para seguir por el paseo marítimo, con unas vistas y un atardecer inigualables.

El Puerto de la Atunara, donde los pescadores salen cada día a traernos el mejor pescado fresco de la comarca.

Y qué decir de nuestro nuevo estadio de fútbol o del futuro mercado… No sé, podría relatar cada rincón de La Línea y, hasta en sus zonas más oscuras (que también las tenemos) podría encontrar la belleza.

Quizás, esa sea nuestra magia, que hemos crecido a base de golpes, pero sin dudar del potencial que teníamos. Sabiendo la grandeza de nuestra gente. Creyendo, que, con humildad y naturalidad, tendríamos la ciudad que merecemos y de la que hoy podemos presumir sin miedos y sin complejos. Sacudiéndonos, definitivamente, del mito que decía que éramos la pequeña Medellín, para convertirnos en un lugar seguro, divertido, entrañable y con salero. Del que te irás, pero desearás volver.

La Línea, con más luces que sombras, dispuesta a recibir a todo aquel que quiera pasear por sus calles. Que quiera saborear su gastronomía. Que se deje deslumbrar por la sencillez de los que aquí vivimos y que llegue a creer, como nosotros, que un día cualquiera puede convertirse en extraordinario.

La Línea de la Concepción es un extracto de la esencia más pura que existe. Y es, con certeza, mi lugar preferido en el mundo.

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