Conozco personalmente a la consejera de Inclusión, Loles López, y me parece una persona encantadora que en política ya ha demostrado muchas cosas. Es por esa razón que me sorprenden las bases ya publicadas sobre el reparto del IRPF al movimiento asociativo o tercer sector de Andalucía.

Según las bases el reparto se establece en dos bloques: 30-31 millones de euros para aquellas ONGs que tengan presencia en todas las provincias de Andalucía y seis para quienes la tengan solo en una provincia. Con lo cual los fondos más importantes van destinados a las organizaciones de siempre, las que más reciben de todas partes. De esta forma, se obvia a las que tienen presencia en tres o cuatro provincias y, sobre todo, se abandonan a las organizaciones pequeñas, bases del movimiento asociativo. A éstas se les puede dar trescientos o quinientos euros para que paguen a un “gestor” que sepa justificar la gran aportación de la Junta de Andalucía y además un bocadillo de chopped pork para el camino a sus casas después de haber cerrado la sede para siempre.

No sé quién ha inventado este reparto. Si es el Gobierno central, es el momento para que, una vez más, la Junta desobedezca. Somos más importantes que las autovías o la amnistía. Cargamos con todo lo que no funciona. Con aquellos seres humanos a los que las administraciones ni saben ni contestan. Un poco de respeto, por favor.

Supongo que la brillante idea habrá sido propuesta por algunos a los que molestan tantos expedientes para resolver o será algún lumbrera agazapada detrás de una mesa de la que la palabra trabajo salió huyendo hace décadas. Me niego a aceptar que esta sea la nueva política social, diferente a la que ustedes han proclamado, aunque ya hay síntomas en la Diputación de Cádiz.

En fin, consejera, intente resolver esta injusticia –que deseo sea solo una consulta– antes de que sea tarde y tengamos que abandonar a su suerte a muchos seres humanos. Un abrazo.

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