Francisco Andrés Gallardo

La 1, de cine

Visto y Oído

26 de mayo 2024 - 00:45

Ojalá al decir que La 1 “es una cadena de cine” fuera para halagar su programación. La primera cadena, tras casi 70 años de experiencia, está aliñada con una mañana en directo, dándole vuelta a los titulares con todólogos; una tarde y access con series propias que no aportan nada, realmente; un concurso al que se le está revisando el voltaje; un par de Telediarios cada vez más alejados del público; y un par de refritos de reportajes de poca monda y monta en el previo a las noticias. No hay mucho más por La 1. Costumbre. Tonalidad fría. Lo más valioso pudieran ser los informativos de proximidad. El retrato no difiere demasiado de Canal Sur, eso sí, cada una con su presupuesto. Ambas van a estar por debajo de los dos dígitos de cuota por mucho tiempo.

En el caso de La 1 subirá de ese 10% gracias a la próxima Eurocopa y el público estival echará un vistazo a los deportistas españoles y a los momentazos de los Juegos Olímpicos.

Lo que no se entiende en el caso de RTVE, a la que se le ha aportado dinero público para que funcione ahora sin ser un problema, es la apabullante riada de millones regados a productoras privadas para encadenar sonoros fracasos. Tan sonoros como previstos, a un canal al que el espectador le pide otra mordiente y empaque. Tal vez más intención en sus proyectos.

La 1, ante este naufragio y una Eurocopa a la que le sacará su rédito, aguarda el compás sacando todo lo que tiene en el cajón de Hollywood para llenar las noches con cine comercial. Salvo Masterchef, en horas alicaídas, no hay nada más en esas noches. Y así no hay forma de fidelizar al espectador. Un despropósito al no haber contado con un fondo de armario como sí tiene la más vista, Antena 3, o una Telecinco que aprende de lecciones ajenas y de sus propios errores para, por ejemplo, dar con la tecla con el estreno de El Marqués. La 1, fast and furious, es una cadena pública que ha pinchado en esta temporada alta con todo lo que había preparado. Sólo tiene a Hollywood de salvavidas. Y la culpa no puede ser externa.

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