Cateto a babor

Macarena olona o la tentación del sangüi

Cuando la miro, con ese movimiento de manos que tiene como de cura diciendo "que el Señor sea con vosotros", me la imagino vestida de reina Isabel de Castilla, reconquistando Andalucía, cinco siglos después. Ahora, en vez de en manos de los moros, en manos de rojos, mariquitas y otras gentes que no conocen el orden.

Fíjate cómo estaremos de mal en Andalucía que ha tenido que venir ella desde Madrid, un barrio de Salobreña de toda la vida, para salvarnos de tanta desgracia. Me la imagino montada en un caballo blanco de nombre Varon Dandy, entrando por la Alhambra y lanzando mortadelas con la imagen de Javi El Cantúo a los que la aplauden.

Dice que le gusta la caza, así que me la imagino desayunando a las cinco de la mañana, que es la hora a la que desayunan los cazadores. En un momento dado el día, puede comenzar con un pelotazo de anís, de esos que se toman en copa pequeña con una línea roja para delimitar hasta donde debe llegar el brebaje mágico que despierta de todos los sueños.

No la veo de mucho comé, la verdad. Le veo cara de milindri, de pescadilla en blanco y tortillita vacía. Pa mí que no ha mojao pan en una berza de cardillos. Me da la impresión de que es de café bebío y, en todo caso, de yogur desnatado. No me la imagino con una cuña de chocolate, de ésas que te manchan el bigote de crema pastelera, como signo de gozo. Ni la veo comiéndose un shangüí mixto… porque en lo de mixto seguro que ve adoctrinamiento… eso de juntarse el queso fundido y el jamón York dentro de un pan… que además está caliente, no puede traer nada bueno.

Me la imagino también proponiendo la puesta en marcha en Andalucía del "pin desayunal", para impedir que los niños en los colegios sean llevados por el mal camino, no vaya a ser que un profesor de esos ecologistas les proponga tomar a media mañana una pera de agua… o peor aún, muesli. Me la imagino diciendo que su desayuno ideal es una rebaná con dos bandas de manteca colorá (con o sin tropezones) a los lados y una de doble ancho en medio de mantequilla Imperial, reproduciendo, mantecosamente hablando, los colores de mi España.

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