Análisis

Antonio morillo crespo

Ladeados…

“Ladeado es quien pasa por tu lado y es tan despistado o malaje que no te dice ni buenos días”

No sé qué escritor ha dicho que “en todas las casas hay ladeados”, a mí me ha hecho mucha gracia, porque es verdad. Se refiere a los cuadros colgados en las paredes que están más o menos ladeados a derecha o izquierda.

Tú entras en una casa y distraídamente mira los espejos, las pinturas y los cuadros, y rarísima vez que no observas que uno de los cuadros está torcido, porque no pusieron bien la alcayata.

¿Es una tontería? Pues no, porque motu propio y sin dar mayor importancia te atreves a empujar al dicho cuadro y ponerlo derecho. Pero no lo consigues porque ahora queda ladeado para el otro lado. Eso sin que el dueño o la dueña se interrogue que quién eres tu para poner sus cuadros de tal o cual manera.

Y además ahora que lo he leído, resulta que lo primero que hago cuando llego a una casa es mirar los cuadros a ver si están ladeados. Y en efecto tenía dos cuadros ladeados.

¿Os parece una tontería? Pues no, es un síntoma. No solo son los cuadros, son las personas las que están ladeadas y los cuadros son como una expresión de sus dueños, que están ladeados para la izquierda o para la derecha. No están centrados, que es como hay que estar en la vida.

Lo malo es que tú, a la señora de la casa, si observas que está ladeada, no le vas a coger la cara y ponerla derecha, o al hombre, porque te la juegas, por insolente, por meterte en todo o sencillamente porque eres una vaina.

Ladeado es el torero para que no le pille el toro de frente, ladeado es Puigdermond cuando se escapó de España escondido en la paquetera de un coche, ladeado es hasta Pedro Sánchez para no salir de la Moncloa poniéndose de perfil para que todo lo que le atañe pase de largo sin rozarle.

Ladeado es un paso de Semana Santa, que va en la procesión torcido y el capataz no se cansa de decir “los de detrás una mijita a la derecha, los de delante un poco a la izquierda”.

Ladeado, me cuenta un campesino, cuando le pegas al burro un poco demasié y el pobre animal se ladea del dolor que sufre.

Ladeada es la mesa camilla de tu casa, y hasta las cortinas. Ladeado es quien pasa por tu lado y es tan despistado o malaje que no te dice ni buenos días ni buenas tardes.

Ladeada es hasta tu chaqueta cuando te equivocas y ensartas un botón donde no le corresponde. En suma ladeado y ladeada está la vida llena y siempre lo encuentras.

P.D. Céntrate compadre, céntrate y no te ladees, como la Torre de Pisa. Es mejor estar centrado en la vida, hasta en la política. Qué así nos va, cuando vemos que los que más o los que menos, y a pasar de proclamar su filiación a derecha o izquierda, progresista o conservador, está más ladeado que el borrico que más arriba yo contaba.

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