En apenas tres semanas, los 1.800 trabajadores de la fábrica de Acerinox Europa en Los Barrios han pasado de negociar un convenio colectivo a verse con sus empleos en tenguerengue, bajo la amenaza de un severo expediente de regulación de empleo que se justificará en las pérdidas acumuladas por la empresa en los últimos ejercicios. La supresión del llamado quinto turno de trabajo, anunciada el pasado 29 de mayo por la dirección de la compañía, supondrá el cese de la actividad durante los fines de semana y varios festivos a lo largo del año para abaratar costes. Acerinox ya advirtió de sus planes en un comunicado de prensa el 29 de abril, por si la propuesta de convenio de los mediadores designados por la Junta de Andalucía era rechazada por la plantilla, como así fue. Así pues, nadie puede darse por sorprendido.

Mucho más extraño es que el comité de huelga mantenga que la prioridad no sea el mantenimiento de todos los empleos, sino el convenio, particularmente, lo tocante a rechazar una mayor flexibilidad de horarios y polivalencia de funciones de la plantilla. “Primero hay que negociar el convenio y firmarlo. Y, si luego se plantean despidos con un expediente de regulación de empleo, habrá que negociarlo y ver si las condiciones son buenas”, sentencia el portavoz del comité de huelga, José Antonio Gómez Valencia. Claro que va a haber despidos con esta dinámica. ¿En qué momento del movimiento sindical dejó de ser la conservación de los puestos de trabajo el objetivo esencial de un comité de empresa? ¿Cuándo se ha pasado del “todos a una” al vamos a firmar un convenio y ya, luego, veremos si se van a la calle decenas o centenares de compañeros? Siempre ha habido quien prefiere una buena pelea a un acuerdo sin perdedores.

José Manuel Rodríguez Saucedo, trabajador de la planta en excedencia y secretario del Metal de UGT-Andalucía, reniega de la estrategia marcada por el sindicato ATA en el comité y advierte que el número de despedidos podría llegar al medio millar. Una tragedia en ciernes que, ojalá, pueda ser evitada si impera la sensatez.

La reunión prevista para mañana entre la dirección de la empresa y los representantes de los trabajadores será clave para saber: 1) si aún cabe albergar esperanzas para que se mantenga la producción a pleno rendimiento, dando continuidad al quinto turno, y evitar con ello los despidos; 2) si la pesadilla de cuatro meses de huelga y diferencias entre las partes representa un paréntesis temporal, tras la que poder regresar a tiempos mejores o, 3) si nos encaminamos pasito a paso hacia el progresivo cierre de unas instalaciones que durante más de medio siglo han sido emblema industrial del Campo de Gibraltar.

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