Javier Muñoz-Basols, director del Instituto Cervantes de Los Ángeles: “El español se ve en EE UU como la puerta a un mundo cultural diverso y rico”
Celebra la “fuerza” con que se habla el idioma en “uno de los grandes motores económicos del planeta”, California.
Javier Muñoz-Basols (Sariñena, Huesca, 1974) dejó el verano pasado su labor como investigador distinguido sénior de la Universidad de Sevilla para ocupar la dirección del Instituto Cervantes de Los Ángeles. En esta entrevista, este docente ligado también en su prestigiosa trayectoria académica a la Universidad de Oxford celebra la “fuerza” con la que se habla el español y la atención que suscita la cultura hispana en California, y se pregunta desde la “curiosidad intelectual” por las “posibilidades” y los “límites” del uso de la IA en los ámbitos de la enseñanza de idiomas y la educación.
Pregunta.-Luis Cernuda se reencontró en Los Ángeles, y más concretamente en las playas de Santa Mónica, con su idea del edén y con la luz de la infancia, pero otros visitantes se sienten abrumados por las grandes dimensiones de esta urbe. ¿Cómo le está tratando a usted la ciudad?
Respuesta.-No es extraño que Cernuda se enamorara de esta tierra. El clima de California, y especialmente el de Los Ángeles, posee un ambiente muy especial. La ciudad disfruta de más de 280 días de sol al año, algo que marca profundamente el ritmo de vida y el estado de ánimo de quienes residen aquí. La luz tiene aquí una cualidad muy particular. Es una luz intensa, pero al mismo tiempo suave, que resalta los colores del paisaje y del cielo con una claridad que recuerda en ocasiones a la luminosidad del sur de Francia. Esa combinación de sol, océano y vegetación crea un entorno que invita a vivir con intensidad el presente y, al mismo tiempo, estimula la creatividad. No es casualidad, que esta región haya sido históricamente un lugar de atracción para artistas, escritores y cineastas. En ese paisaje de luz y horizontes abiertos, Cernuda encontró, en los últimos años de su vida, ese “edén” que evocaba en su poesía.
P.-Abrir un Cervantes en Los Ángeles tiene una connotación especial. Aquí el vínculo con la cultura hispánica se remonta a las raíces, pero lejos de ser un vestigio del pasado el español se presenta cargado de futuro…
R.-La apertura del Instituto Cervantes en Los Ángeles era, en cierto modo, una asignatura pendiente. Solo en California más de diez millones de personas utilizan el español en su vida cotidiana, lo que convierte al estado en uno de los espacios más dinámicos para el futuro de la lengua. Los Ángeles tiene cerca de cuatro millones de habitantes, de los cuales aproximadamente la mitad tiene origen hispano. Si ampliamos la mirada al conjunto de California, un estado de casi 40 millones de habitantes, alrededor de un 30 % de la población habla español en casa, según datos del U.S. Census Bureau. Además, California se ha convertido en uno de los grandes motores económicos del planeta: en 2024 su economía alcanzó el cuarto mayor PIB del mundo, solo por detrás de EE UU, China y Alemania, y por delante de economías como Japón, India o el Reino Unido. Es decir, el español se habla con fuerza en uno de los centros económicos y culturales más influyentes del mundo. En ese contexto, el Instituto Cervantes inauguró su sede de Los Ángeles en diciembre de 2022, completando así su presencia en los cuatro puntos cardinales del país: Chicago (norte), Albuquerque (sur), Nueva York y el Observatorio del Español en Harvard (este) y ahora Los Ángeles (oeste).
R.Situado en una ciudad que es al mismo tiempo capital global del entretenimiento y uno de los espacios más vibrantes del español en EE UU, el Cervantes de Los Ángeles, o el ICLA, como nos gusta llamarlo, aspira a convertirse en un auténtico “laboratorio cultural”, un lugar donde dialoguen la lengua, el cine, la literatura, la música, la ciencia y la tecnología en español. No hay que olvidar que California alberga Silicon Valley, uno de los principales centros mundiales de innovación tecnológica. Por eso, desde el Instituto Cervantes de Los Ángeles también estamos impulsando una línea de trabajo dedicada al español como lengua de tecnología e Inteligencia Artificial (IA), con iniciativas divulgativas que reflexionan sobre el papel de nuestra lengua en el desarrollo de las tecnologías del lenguaje.
P.-La comentada actuación de Bad Bunny en la Super Bowl tuvo un enorme simbolismo. En sus redes sociales el Cervantes de Los Ángeles destacó que “la visibilidad del español en grandes escenarios refleja una realidad mucho más profunda”. ¿Podría detallarnos en líneas generales en qué consiste esa realidad?
R.-La actuación de Bad Bunny en un evento con una audiencia histórica, más de 120 millones de espectadores en EE UU, fue mucho más que un espectáculo musical. Fue, en cierto modo, un fenómeno sociológico. Lo que vimos fue una demostración muy visible de algo que ya ocurre en la vida cotidiana de millones de personas en EE UU: la convivencia natural entre el inglés y el español. El español se ve, se siente y también se canta… se oye en las calles, en los medios de comunicación, en las redes sociales... Forma parte de la realidad lingüística y cultural del país.
R.Bad Bunny representa una forma muy interesante de uso del idioma: un español creativo, espontáneo, profundamente marcado por su identidad caribeña. Esa autenticidad conecta con públicos muy diversos, incluso con quienes no hablan la lengua. Algo similar al K-pop, donde millones de personas cantan en coreano sin entender necesariamente la letra. Por eso su presencia en un escenario tan simbólico de la cultura estadounidense supone un hito: muestra que el español ya no es solo una lengua de comunidades específicas, sino una lengua plenamente integrada en la cultura popular norteamericana y global.
“Bad Bunny refleja la convivencia natural que existe aquí entre el inglés y el español”
P.-En un tiempo oscuro en el que el extranjero, el otro, es visto como amenaza, el diálogo que promueven entidades como el Cervantes parece necesario para tender puentes, para entender que sólo podemos ser mestizos.
R.-El mejor estandarte que tiene el español es su diversidad. Mostrarla y formar parte de ella es una manera muy poderosa de construir puentes entre culturas. Hoy podemos vivir esa pluralidad de muchas maneras: conviviendo en comunidades donde se habla español, viendo series o películas de distintos países, escuchando música de artistas de todo el mundo hispanohablante. Cada una de esas experiencias amplía nuestra percepción de la lengua y de las identidades que se expresan a través de ella.
R.A menudo pensamos que pertenecemos a un único lugar o a una única identidad lingüística, pero la investigación muestra que nuestro cerebro es extraordinariamente adaptable. A lo largo de la vida constantemente vamos incorporando nuevas formas de hablar, nuevos registros, términos de vocabulario, y nuevas referencias culturales que, pese a que puedan ser lejanas o desconocidas, terminamos haciendo parte de nuestro repertorio. Mucha gente de mi generación creció en España escuchando el español de México a través del cine de Mario Moreno Cantinflas o de programas de televisión como El Chavo del Ocho. Eso hizo que esa variedad del español nos resultara sumamente familiar y cercana incluso sin haber visitado nunca México. La lengua, en ese sentido, crea una comunidad cultural mucho más amplia que las fronteras. Los medios de comunicación y los fenómenos culturales como la música son un potente amplificador de la lengua y las culturas en español más allá de las fronteras físicas.
P.-¿Cómo es el perfil, si es que hay alguno, de los estudiantes que acuden a los cursos en su centro, el público que asiste a las actividades programadas? ¿Con qué idea del mundo que se expresa en español llegan a las instalaciones?
R.-Nuestros estudiantes tienen perfiles muy diversos, lo que refleja la realidad multicultural de Los Ángeles. Tenemos personas vinculadas al cine o al arte, pero también profesionales de la salud, para quienes el español es fundamental en su práctica diaria. En ciudades como Los Ángeles, saber comunicar un diagnóstico médico o transmitir empatía a un paciente en su propia lengua requiere habilidades lingüísticas y pragmáticas específicas. También recibimos a muchos estudiantes que quieren pasar una temporada en España o en América Latina, o que tienen proyectos personales muy concretos. Algunos, por ejemplo, se preparan para hacer el Camino de Santiago, y que en 2025 recorrieron 40.000 peregrinos norteamericanos, un 10% del total. En la mayoría de los casos encontramos una combinación de motivaciones personales y profesionales, pero con un punto en común: el español se percibe como una puerta de entrada a un universo cultural extraordinariamente rico y diverso.
P.-El Cervantes de Los Ángeles tenía que ser por fuerza una ventana al cine que se hace en español, desde la que se puede observar la diversidad de inquietudes de nuestros creadores.
R.-En la ciudad de los sueños, Los Ángeles, suceden cosas maravillosas que difícilmente ocurrirían en otro lugar. Hemos tenido la suerte de proyectar películas como Un poeta, del director colombiano Simón Mesa, o Belén, de la actriz y directora argentina Dolores Fonzi, y de contar con la presencia de sus creadores en nuestra sala. Que los propios directores presenten sus películas y conversen con el público angelino en español es una experiencia única que permite abordar los enormes retos que supone internacionalizar el cine en español en una industria dominada por las grandes producciones en inglés. Los Ángeles es un epicentro de cultura y de creatividad que atrae a mucha gente interesante de ámbitos muy distintos. En los últimos meses hemos contado con la visita del compositor, músico, abogado y activista panameño, Rubén Blades; la Vicepresidenta Segunda del Gobierno de España y Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; o el periodista y humorista, creador de Gomaespuma, Guillermo Fesser. Todos ellos coinciden en la singularidad del Instituto Cervantes de Los Ángeles como espacio, un edificio de una antigua productora, que nos permite contar con una sala de cine profesional, y ubicado en el corazón de Hollywood, a cinco minutos en coche de la Warner Bros, los Estudios Universal, y a quince del centro de la ciudad.
P.-El pasado otoño la Universidad de Sevilla le nombró investigador honorario. ¿De qué manera puede seguir trabajando por la institución hispalense desde el Cervantes de Los Ángeles? ¿Cómo recuerda estos años en Andalucía?
R.-Fue un verdadero honor y también un reconocimiento a los tres años que pasé desarrollando mi labor investigadora en la Universidad de Sevilla. Llegué a la Hispalense como Investigador Distinguido Sénior Beatriz Galindo, un programa de atracción de talento internacional del Ministerio de Universidades. Hasta entonces había desarrollado mi carrera en EE UU y, principalmente, en la Universidad de Oxford, donde estuve quince años como profesor e investigador.
R.Elegí Sevilla porque su Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura es uno de los mejores de España, tanto por su tradición académica, por la que han desfilado y desfilan grandísimas figuras del hispanismo internacional, como por la calidad de sus investigadores y proyectos actuales. Guardo un recuerdo muy vivo de aquellos años, de los estudiantes de la US, siempre con preguntas interesantes y certeras, y de mis colegas. Cada mañana caminaba desde la calle Alfarería, en Triana, buscando la sombra por la calle Pureza, saludando a la Torre del Oro antes de entrar en el magnífico edificio del Rectorado (y algún que otro día con una palmera de chocolate negro de “Manu Jara” en la mochila…). El olor a azahar, la luz del sol sevillano, la vitalidad de la ciudad forma parte de una memoria muy querida. Pero, sobre todo, me llevo la amistad, la generosidad y la fuente de inspiración que ha supuesto trabajar con colegas excepcionales que me acogieron con enorme cariño.
“No hay que domar a la IA, sino entender cuáles son sus posibilidades reales y sus límites”
P.-Uno de los campos que ha analizado a lo largo de su carrera es la aplicación de la tecnología a la enseñanza de idiomas. ¿Da vértigo, en este sentido, la pujanza con la que ha irrumpido la IA, o cree que es una herramienta que podemos domar todavía?
R.-Uno de los campos que he investigado a lo largo de mi carrera es precisamente la relación entre tecnología y aprendizaje de lenguas, así que la irrupción de la IA no me produce tanto vértigo sino curiosidad intelectual. Estamos en un momento de transición: hay quienes ven la IA como una amenaza y quienes la perciben como una oportunidad. En realidad, el desafío no consiste en domarla, sino en entenderla. Necesitamos comprender qué implica utilizar estas herramientas en la educación y en el ámbito profesional, cuáles son sus posibilidades reales y dónde están sus límites. En mi investigación me preocupa especialmente los sesgos lingüísticos digitales, tema que abordamos en un artículo junto al lingüista Francisco Moreno Fernández, director del Observatorio Global del Español del Instituto Cervantes, y la investigadora María Palomares Marín (U. de Limerick). Muchos sistemas de IA producen un español gramatical, pero que no refleja la diversidad de las comunidades hispanohablantes (español caribeño, chileno, mexicano, peninsular, rioplatense…). El riesgo es que terminemos acostumbrándonos a ese “español artificial” generado por las máquinas, como si fuera nuestro y, por lo tanto, una variedad más, en lugar de que las máquinas aprendan a representar la riqueza lingüística y dialectal de las distintas formas de hablar de millones de hispanohablantes.
R.Por eso considero fundamental que la investigación sobre enseñanza de lenguas, tecnología e IA llegue también a los entornos educativos. En 2024 publicamos el libro La enseñanza del español mediada por tecnología: de la justicia social a la inteligencia artificial, un proyecto colectivo, junto a Mara Fuertes Gutiérrrez (Open University) y Luis Cerezo (American University). El libro se ha traducido al inglés y al euskera, y actualmente se está traduciendo al portugués. Conseguimos financiación para que todas las versiones se publiquen en acceso abierto (Open Access), porque creemos fundamental que el conocimiento sobre estos temas sea accesible para profesores, investigadores y estudiantes de todo el mundo.
R.La IA va a integrarse cada vez más en nuestra vida cotidiana y también, queramos o no, en la educación. Pero esa la integración solo será positiva si va acompañada de una “conciencia crítica” sobre el uso de estas herramientas. En las aulas será más importante que nunca potenciar prácticas de toda la vida como la “lectura atenta o detallada”, el llamado close reading en inglés, el análisis crítico del lenguaje, el análisis de textos, o la reflexión gramatical y estilística sobre cómo usamos el lenguaje cuando escribimos. Es decir, va a ser un momento en el que los estudios filológicos van a tener un importante papel: son los únicos que pueden capacitarnos con las herramientas necesarias, y con una dimensión crítica, para enfrentarnos a esta nueva cultura lingüística digital.
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