Primera jornada

La conquista de la tierra de Algeciras

  • José Carlos Gómez cautiva a más de un millar de personas congregadas en el parque María Cristina con 'Origen'

La conquista de la tierra de Algeciras La conquista de la tierra de Algeciras

La conquista de la tierra de Algeciras / erasmo fenoy

La última vez que pudimos verlo triunfar fue en el XXII Festival de Jerez, en la presentación de Origen. Hemos de reconocer que desde ese momento quedamos atrapados por la capacidad artística del guitarrista algecireño que muestra en este trabajo la razón de su presente basado en las tres etapas que definen su vida: el crecimiento propio de la niñez, esa juventud repleta de tormentas y maremotos, y, por fin, la paz y la calma del momento actual.

Es, en resumen, un paseo por los momentos subrayados en su biografía, desde sus maestros en la profesión, hasta los consejos de amigos y aficionados, pasando por la influencias de cantaores a los que ha acompañado en alguna vez. Y, claro está, el peso de Paco de Lucía, "el Dios de la guitarra", como dijo el alcalde. Flores el Gaditano, Salvador Andrades, Andrés Rodríguez, Antonio Madreles, Canela de San Roque, Paco Narváez, Ramón de Algeciras, Paco Martín, Antonio Sánchez, José María Bandera, Pepe de Lucía, Victor Monge Serranito, Luis Habichuela... este disco es un homenaje a todos ellos, a su tierra y al Campo de Gibraltar.

"Este evento cultural es el más importante de nuestra ciudad, con sus artistas, las conferencias y cursos, que conlleva muchas horas de trabajo y esfuerzo pero todo es poco para valorar el legado de Paco de Lucía, uno de los artífices de que el flamenco sea hoy Patrimonio Inmaterial de la Humanidad", dijo el alcalde Jose Ignacio Landaluce en el acto inaugural. Tras el acto protocolario, el espectáculo.

José Carlos Gómez abrió anoche de forma brillante el V Encuentro Internacional de Guitarra Paco de Lucía, que se consolida como una de las programaciones importantes en el calendario estival de la música española. Más de mil personas se reunieron en el Parque María Cristina para saborear las notas de la guitarra de este ilustre algecireño, que ya entra dentro de ese grupo de vecinos del flamenco con prestigio y honor. Así es, porque su estilo musical, a pesar de contar con el peso de la tradición y con el mensaje que otros han sabido dejar en el tiempo, ha construido un imperio sonoro que lo define como poseedor de una técnica depurada en la que vuelca todo el arsenal de sentimientos que nacen de la propia vivencia. Su relación con la casa de los Lucía es sin duda uno de los hitos en su vida.

El algecireño desembarcó ayer en su tierra con la potestad de mostrarse tranquilo por los éxitos que ya le ha aportado este trabajo, aunque cuando uno se enfrenta, entiéndase el término, a sus vecinos, a esa gente que lo ha visto en esas tres etapas que antes mencionamos y a su propia familia, todo adquiere una emoción especial.

Una vez que se hace con el terreno, nada más empezar, ha de agradecer a quienes le dieron la mayor de las suertes que no es otra que la propia vida. De José y de Ana, seguiriya que nos conmueve y en la que aporta la profundidad necesaria para que la comunicación exista. Nada que no tenga alma, tendrá pellizco. Es un mensaje que se nos ocurre cuando nos dejamos llevar por las alegrías Reconquista, en la que se muestra como un guerrero y planta bandera en una de las plazas de su tierra, sonriendo y notándose vencedor. Desde la mesura de sus cuerdas va dominando la batalla y en cuanto el compás de Carlos Grilo, Los Mellis y Manuel Peralta se suman a la guerra no nos queda otra que claudicar porque el mensaje nos hiere. Pero nos recomponemos. El público cada vez se encuentra más entregado y disfruta del despliegue de un concierto con ritmo y dinámico que no permite el despiste ni por el aire fresco que se instala en el parque. Se apoya en gran parte de la noche en la percusión de Paquito González y Poti Trujillo, comedidos y a la altura, sobre todo en los momentos más rítmicos como en las bulerías Irenea y Callejón del Rinconcillo. Peralta es un cantaor con una voz fina y regustosa, que llega a los más altos rincones donde habita el duende. José Carlos se acuerda del bar de su juventud, Café Piñero, en la bulería por soleá que invita al baile del sanluqueño Abel Harana. El bailaor se pasea de forma elegante con unos brazos que parecen no tener fin en lo que ya es un gozo del conjunto en el escenario, trasladado al público que no mira el reloj. El relente es lo de menos.

José Carlos sigue derrochando conocimientos con su instrumento en los tanguillos titulados Puerta de la Caridad viajando por los sones de otras culturas, expresando la magia del aire de esta bahía que ha visto pasar por sus aguas a distintas culturas desde siglos atrás. Esa visión global, de mundo, puede percibirse en su música ya que a pesar de rendir honores a lo que ha marcado su proceso creativo no deja de trasladarnos a otros puntos de la geografía porque no hay nada más universal que la música, y eso lo dejó bien claro Paco de Lucía. Anima el asunto con la rumba Paseo del mar, al puro estilo de la casa del maestro.

Pero volvamos al principio de la noche, a la soleá, a ese momento justo en el que en solitario se acuerda de la figura de Ramón de Algeciras y en el que parece adquirir una dimensión sobrenatural porque resume en pocos minutos los mil poemas de un libro autobiográfico. Tras este momento llegó lo demás. Nos rendimos. Ovación y público en pie, y deseos fervientes de reencontrarnos en otra ocasión en la que ya podrás decir que has conquistado las tierras de Algeciras. Tu tierra.

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