Cultura

Pleguezuelos descubre al Cruz Herrera más humano en su biografía del pintor

  • El historiador destaca la constancia y firmeza del linense en su lucha por hacerse un hueco en el mundo de la Pintura · Recupera detalles familiares y sucesos que marcaron su vida como los viajes a Casablanca

El historiador y profesor José Antonio Pleguezuelos presentó anoche en San Roque una nueva mirada, esta vez algo más íntima, sobre el reconocido pintor de La Línea José Cruz Herrera. Tomando como escenario el Palacio de los Gobernadores arrojó luz sobre la personalidad del artista a través de una biografía que descubre el lado más humano y entrañable del hombre que paseó el nombre de su ciudad allá donde fue.

La obra se denomina José Cruz Herrera y aborda los detalles más familiares del artista, de su vinculación con el Campo de Gibraltar, tanto en el caso de su tierra, La Línea, como su cercanía con San Roque donde llegó a instalarse algunas temporadas. El autor también recuerda sus viajes a Casablanca (Marruecos), su gran lucha por hacerse un hueco en el mundo de la pintura, más allá de su carácter amable y su vitalidad que todo el mundo subraya de la figura del mismo.

Anteriormente se han publicaron otras biografías sobre la trayectoria de Cruz Herrera, una editada por el crítico de arte Cecilio Barberán, con ilustraciones en blanco y negro en 1954; y una segunda más reciente de 1987 por parte de José Riquelme. Ahora le ha tocado el turno a Pleguezuelos, el de desgranar nuevos detalles cuidadosamente estudiados e investigados. "Este libro revive un poco la figura de Cruz Herrera y añade datos nuevos, sobretodo lo que son sus aspectos más íntimos, que los otros autores no tratan tanto, como su vinculación con su patria chica, con San Roque y la familia", destacó el autor.

En la renovada biografía, de la cual reconoció que sin los trabajos de los dos investigadores anteriores le habría costado mucho sacar a la luz, explica pasajes de la vida del pintor a nivel personal como la muerte de uno de sus hijos, el nacimiento de los otros o la llegada de su primera nieta. Se para también en apuntes más crudos como uno de sus viajes a Casablanca, donde le pilló el levantamiento nacionalista en 1947 y fue apuñalado; así como la influencia que tuvo para él, "todas esas cosas que son nuevas y que no se sabían".

En el margen familiar, Pleguezuelos va hilando en la biografía la fuerte vinculación de Cruz Herrera con sus hermanos Alfonso y Antonia. Al primero considera como un hermano-hijo, una persona muy inteligente que se convierte en el confidente del artista. En 1947, tras los sucesos de Casablanca, se compró una casa en la calle San Felipe de San Roque y decidió afincarse en la península, "ese suceso le une más a la familia". En la última etapa del libro empieza a advertirse una halo de oscuridad con la pérdida de sus seres queridos. Una etapa que marca su pintura, después de haber sido un hombre muy vitalista, al que le gustaba vivir.

Pleguezuelos definió al pintor linense como una persona que se forjó a sí mismo. "Salió de una familia muy modesta y luchó muchísimo para abrirse un hueco en el mundo de la pintura, esa lucha y constancia la tuvo hasta el final de la vida". Pintó durante más de 60 años porque falleció con 82 años. "Tenía una constancia increíble, si no pintaba un día lo pasaba mal. Esos son aspectos que quizás no se conocen, esa firmeza y la lucha por salir adelante. Después ya de mayor seguía viajando. Todos los años iba de un sitio a otro, era admirable, siempre se conoce la parte lúdica pero no esa constancia en el trabajo".

En el aspecto de la Pintura, el autor de la biografía subrayó que Cruz Herrera destacó por tomar como principal fuente de inspiración a Velázquez, en el caso de retratos e incluso hizo copias a diferentes escalas de algunas de sus obras. En cuanto a su carácter, para Pleguezuelos el artista resaltó por su personalidad afable y altruista, "con La Línea se volcó muchísimo, siempre se ofrecía para donar cuadros suyos. Era el primero que aportaba cualquier trabajo suyo, siempre atento a su tierra natal, porque él consideraba a su patria chica como un apéndice de la familia". También estuvo muy vinculado a San Roque, en los años 50 destacó muchísimo allí, de hecho creó el primer premio de Pintura de San Roque y después donó un cuadro con el primer premio, además pintó carteles para la ciudad y demás trabajos.

Pleguezuelos, natural de Ceuta, llegó a San Roque en 1985. Es profesor del Antonio Machado de La Línea y lleva muchos años investigando la historia comarcal, de ahí llegó a la figura del pintor, adentrándose incluso en los archivos del mismo que le abrió la familia afincada en la zona.

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