Cultura

Lo de Marga y Blanca Orozco

  • La exposición 'No lo leas ahora' de la pintora algecireña estará abierta en el Centro Documental José Luis Cano hasta el próximo 30 de mayo

"Uno de los seres humanos con la más bella sensibilidad de cuantos conozco", así calificó a la artista Blanca Orozco el periodista, escritor y poeta Rafael Viso (1957-2009) y no puedo estar más de acuerdo con esta definición.

Blanca Orozco, de cuya obra ya he hablado en este medio (véase Europa Sur de 25 de agosto 2012, pag.42), nos presenta, hasta el 31 de mayo, una bellísima muestra en el Centro Documental José Luis Cano de Algeciras, bajo el título No lo leas ahora y que supone un hermoso homenaje a Marga Gil Roëset (1908-1932), escultora de vanguardia, dibujante (alguno de sus dibujos sirvió a Antoine de Saint-Exúpery para ilustrar "El principito") y poeta española enamorada imposible de Juan Ramón Jiménez (1881-1958).

En una madrileña mañana del 28 de julio de 1932 la joven Margarita Gil Roëset se acercó al edificio que había diseñado el arquitecto Bernardo Giner de los Ríos (1888-1970) en la calle Padilla 38, donde vivían Juan Ramón y su mujer Zenobia Camprubí, dejando un sobre que contenía su diario, manuscrito a lápiz, de 68 páginas. "No lo leas ahora" contó Juan Ramón a Zenobia que le dijo Marga Gil.

Después, tras destruir casi todas sus esculturas, la joven artista se dirigió a su casa de Las Rozas y cogiendo la pistola de su abuelo se disparó un tiro en la sien. Tenía 24 años y Juan Ramón Jiménez 51. El hiperestésico premio Nobel diría después que "la muerte de Marga ha descompuesto mi vida".

Juan Ramón Jiménez guardó las emociones y reflexiones de Marga Gil en una carpeta junto con otros papeles asociados a su vida y muerte en la que escribió "lo de Marga". Y le dedicaría una semblanza en su obra Españoles en tres mundos, en la que entre otras cosas diría de ella "si pensaste al morir que ibas a ser bien recordada, no te equivocaste, Marga. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca". Siempre conservó una foto de ella en su mesilla de noche y en esa carpeta guardó cuatro poemas dedicados a Marga Gil.

La Fundación Lara ha publicado recientemente el diario de Marga Gil, aquel del que ella dijo "no lo leas ahora" y que le entregó al premio Nobel de Literatura.

La exposición de Blanca Orozco nos transporta, de forma enervante, a ese tiempo, mágico y trágico, que media desde 1930 en donde en un recital de ópera la ya retirada soprano Olga Bauer Pilecka (1887-1941) presentó a Juan Ramón a la joven escultora vanguardista, dibujante y poeta Margarita Gil Roëset hasta el fatídico 1932 de "no lo leas ahora".

La misma Blanca Orozco nos dice de su muestra que "en el breve y sencillo montaje, que pretende alejarse de tradicionales conceptos de exposición, predomina el uso de papeles y documentos antiguos… palabras sueltas que van hilvanando el mundo emocional y artístico de Marga Gil que, por un momento, pasa a ser también el mío." y nos confiesa "pero sobre todo sí quiero que haya en esta muestra un sincero y rotundo homenaje a Marga Gil"

El día de la inauguración el Profesor y Doctor Juan José Yborra (buen conocedor, por cierto, de la obra poética de José Luis Cano) presentó la figura de la malograda artista y la obra de Blanca Orozco, de la que fue profesor de literatura.

Las terribles y poéticas palabras del diario de Marga Gil, que Blanca ha dejado en un muro de la muestra, hieren y emocionan nuestro aterido corazón: "mi amor es infinito… la muerte es… infinita… el mar… es infinito… la soledad es infinita… yo con ellos… ¡Contigo!...Mañana tú sabes…yo…con lo infinito… lunes noche. Pero en la muerte, ya nada me separa de ti… solo la muerte, sola… y, es ya… la vida. ¡Tanto más cerca así… muerte… cómo te quiero!".

En resumidas cuentas, la exposición de Blanca Orozco es, a mi parecer, una lírica, bella, reivindicativa y bien elaborada muestra de una artista especialmente sensible a la que, como dije al inicio de este artículo, el poeta y periodista Rafael Viso calificó de "uno de los seres humanos con la más bella sensibilidad de cuantos conozco".

Eduardo Sáenz de Varona es miembro del Instituto de Estudios Campogibraltareños y Doctor en derecho.

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