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Las plantas absorben menos CO2 del esperado por falta de nitrógeno

Un estudio revela que los modelos climáticos actuales sobrestiman en un 50% la fijación natural de nitrógeno, el 'combustible' que permite a los bosques capturar el exceso de dióxido de carbono

Bosques y las praderas, que son las principales herramientas naturales de absorción de CO2.
Bosques y las praderas, que son las principales herramientas naturales de absorción de CO2. / Archivo
R.C.M.

22 de enero 2026 - 11:29

Durante los últimos años, una de las grandes bazas para combatir el cambio climático ha sido la confianza en el llamado efecto fertilizante del CO2. Esta teoría sostiene que, al haber más dióxido de carbono disponible en la atmósfera, la vegetación crece con mayor rapidez y actúa como una serie de sumideros de carbono naturales que limpian el aire. Sin embargo, una investigación internacional liderada por la Universidad Simon Fraser de Canadá, y que cuenta con la participación del investigador Emilio Rodríguez Caballero de la Universidad de Almería, ha revelado que esta capacidad de absorción tiene un techo mucho más bajo de lo esperado debido a la escasez de un componente crítico: el nitrógeno.

El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, advierte de que los modelos climáticos actuales han exagerado la capacidad de las plantas para procesar el carbono al partir de premisas erróneas sobre la disponibilidad de nutrientes en el suelo.

Emilio Rodríguez Caballero es investigador del Departamento de Agronomía de la Universidad de Almería,
Emilio Rodríguez Caballero es investigador del Departamento de Agronomía de la Universidad de Almería, / M.G.

Para que el proceso de crecimiento vegetal se active de forma eficiente, la naturaleza requiere nitrógeno, el cual se obtiene mayoritariamente a través de la fijación biológica realizada por microorganismos. Hasta ahora, la comunidad científica asumía que estos microorganismos eran capaces de transformar el nitrógeno del aire en alimento para las plantas de una manera mucho más masiva y rápida de lo que sucede en la realidad, lo que distorsiona las previsiones sobre el calentamiento global.

Tras comparar los datos reales de diversos ecosistemas con las estimaciones utilizadas para evaluar el medioambiente a escala global, los investigadores han concluido que los modelos están sobrestimando la fijación de nitrógeno en la naturaleza en más de un 50%. Este desfase es especialmente preocupante en entornos fundamentales para el equilibrio del planeta, como los bosques y las praderas, que son las principales herramientas naturales de absorción de CO2. Curiosamente, el estudio también apunta a un fenómeno inverso en las tierras agrícolas, donde la presencia de este nutriente esencial está siendo subestimada en los cálculos actuales.

Esta falta de correspondencia entre los modelos teóricos y la realidad física implica que, si el suelo no proporciona el nitrógeno necesario, el crecimiento vegetal estimulado por el carbono se detiene. En consecuencia, las proyecciones sobre cuánto gas de efecto invernadero puede eliminar la vegetación de forma natural deben ser revisadas a la baja. Los resultados sugieren que el papel de la naturaleza en la mitigación de la crisis climática podría ser sensiblemente menor, lo que obliga a una actualización urgente de las herramientas de predicción para reflejar mejor la interacción entre el ecosistema y el clima.

Más allá del dióxido de carbono, estas correcciones científicas resultan fundamentales para prever la evolución de otros contaminantes peligrosos, como el óxido nitroso, que posee un impacto directo en el aumento de las temperaturas. Según los expertos vinculados a este proyecto del U.S. Geological Survey, integrar estos nuevos datos permitirá en el futuro diseñar políticas ambientales y estrategias de agricultura sostenible mucho más precisas y realistas, ajustando nuestras expectativas sobre cómo y cuánto puede ayudarnos el mundo vegetal a compensar las emisiones humanas de gases contaminantes.

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