España impulsa el mayor proyecto europeo de restauración de humedales

El programa LIFE Humedales movilizará más de 271 millones de euros hasta 2036 para recuperar 26.000 hectáreas en todo el país y reforzar la conservación de estos ecosistemas estratégicos

Imagen de las marismas de Doñana después de un episodio de lluvias.
Imagen de las marismas de Doñana después de un episodio de lluvias. / Julián Pérez / EFE

España pondrá en marcha el mayor proyecto financiado hasta la fecha por el programa LIFE de la Unión Europea, el principal instrumento comunitario dedicado a la protección del medio ambiente y la acción por el clima. Coincidiendo con el Día Mundial de los Humedales, la vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, presentó en Irún el proyecto LIFE Humedales, una iniciativa de alcance estatal que tendrá un impacto directo en Andalucía y en otros territorios especialmente vulnerables a la sequía y al cambio climático.

El proyecto contará con un presupuesto inicial de 160,5 millones de euros, que alcanzará los 271 millones de euros gracias a la movilización de fondos complementarios, y permitirá desarrollar 284 actuaciones de restauración ecológica en 107 espacios de la Red Natura 2000 repartidos por las 17 comunidades autónomas. En conjunto, se restaurarán más de 26.100 hectáreas de zonas húmedas durante los próximos diez años, superando en un 30% los objetivos del Plan Estratégico Estatal de Humedales 2030.

Andalucía figura entre las comunidades autónomas socias del proyecto, junto a Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Madrid, Murcia, La Rioja y la Comunitat Valenciana, además de las diputaciones forales de Álava y Guipúzcoa. La iniciativa está liderada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y cuenta con un partenariado de 24 entidades públicas y privadas, entre ellas empresas públicas como TRAGSA y varias ONG ambientales de referencia.

Durante la presentación, Aagesen subrayó que la protección de los humedales va más allá de la conservación de la biodiversidad. “Proteger los humedales no es solo una cuestión ecológica, es seguridad hídrica, resiliencia, salud pública y economía verde. Es justicia intergeneracional”, afirmó, destacando el papel de estos ecosistemas como barrera natural frente a inundaciones y sequías cada vez más frecuentes.

Un enfoque integral y a largo plazo

El proyecto LIFE Humedales tendrá un especial foco en la recuperación del estado de conservación de hábitats y especies prioritarias, mediante soluciones basadas en la naturaleza. Entre las medidas previstas figuran la restauración hidromorfológica de cauces y lagunas, la mejora de la vegetación de ribera, la retirada de residuos, el control de especies exóticas invasoras y la instalación de cajas nido para favorecer la fauna asociada a estos ecosistemas.

Además, hasta 2036 se desarrollarán acciones para mejorar el conocimiento científico de los humedales, reforzar su gestión y planificación e integrar políticas sectoriales como la agrícola o la turística, un aspecto especialmente relevante en comunidades como Andalucía, donde la presión sobre el territorio es elevada. El proyecto también busca fortalecer la gobernanza, la participación social y la sensibilización ciudadana sobre los beneficios ambientales y sociales de las zonas húmedas.

España, referencia a nivel europeo

España alberga la mayor diversidad de tipos ecológicos de humedales de la Unión Europea, con más de 2.000 zonas húmedas catalogadas, desde marismas y lagunas costeras hasta humedales interiores y de alta montaña. Sin embargo, en los últimos dos siglos ha desaparecido entre el 60% y el 75% de su superficie húmeda, y se estima que la mitad de los humedales existentes están alterados o muy alterados.

En este contexto, el Gobierno destaca que ya se han movilizado más de 1.500 millones de euros en grandes enclaves como Doñana, el Mar Menor o la Albufera, y que el nuevo proyecto LIFE Humedales permitirá extender este esfuerzo a otros espacios menos conocidos pero igualmente estratégicos para la biodiversidad, la regulación del agua y la adaptación al cambio climático.

Con esta iniciativa, España aspira no solo a revertir el deterioro de sus zonas húmedas, sino también a transferir metodologías y soluciones a otras regiones europeas, consolidando un modelo de restauración ecológica a gran escala en un momento crítico para el clima y los recursos hídricos.

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